Diario de Sesiones 7/2011, de fecha 21/9/2011 - Punto 11

· 8L/I-0005 Interpelación del Grupo Parlamentario Popular, sobre el cambio de denominación de aguas internacionales a aguas canarias, dirigida al señor presidente del Gobierno.

El señor presidente: Siguiente interpelación, del Grupo Parlamentario Popular, sobre el cambio de denominación de aguas internacionales a aguas canarias.

Señor Cabrera Pérez-Camacho, tiene la palabra.

El señor Cabrera Pérez-Camacho: Señor presidente. Señorías.

Es un placer, antes que nada, volver a dirigirme a las personas que integran este hemiciclo.

Por los tres pasillos de aguas internacionales que atraviesan nuestro archipiélago ha sido avistado en los últimos meses un barco en cuya proa puede leerse "Policía del Mar". Al mando del navío se encuentra el capitán Rivero, asistido, en el noble arte de la navegación, por el grumete Pérez, que le dice sí a todo aun a riesgo de quedarse sin partido. En el mascarón de proa va una viceconsejera, que mira al mar y murmura: "me gustaba más esto en enero del 93, cuando todo se hacía del revés". También está ocupado el puesto de vigía, en el palo mayor; ahí está Paco, el consejero sin Policía Canaria, mirando al azul cristalino del mar, y diciendo: "me parece a mí que ni jartos de grifa nos van a dar algo de dinero por esto". Pensaba Paulino en las musarañas, cuando se le ocurrió esta patraña: hacer Canarias aguas extrañas. Tremendo engaño, fuerte maraña.

Señores del Gobierno, la anterior legislatura del presidente Rivero va a estar siempre caracterizada por dos gigantescos fraudes. El primero de ellos, el Plan Canarias, como ya dejó dicho perfectamente Águeda Montelongo. El Plan Canarias es un negocio de Coalición Canaria y el Gobierno de Zapatero. No nos mezclen en él ni nos pidan enmiendas ni prórrogas. A partir del 20 de noviembre termina. Con lo cual cada uno a sus asuntos y nosotros -como dijo Águeda- haremos algo por Canarias mucho mejor de lo que nunca ustedes pensaron hacer con el apoyo de Zapatero.

¡Ah!, por cierto, sigan buscando los 25.000 millones, pero no contraten empresas externas ni abogados de Madrid. Intenten servirse de los Servicios Jurídicos de la Comunidad Autónoma o de los funcionarios. No malgasten el dinero. Pero sigan buscándolos, busquen esos 25.000 millones que en algún lado tienen que aparecer.

La Ley de Aguas. La Ley de Aguas ha sido un engaño desde el principio hasta el final. Con la Ley de Aguas se ha intentado engañar al pueblo canario, pero el pueblo canario no es tonto y sabe perfectamente quiénes han estado detrás del engaño de la Ley de Aguas, y por eso dicen lo que dicen del presidente del Gobierno y del Gobierno de Coalición Canaria. Se ha mentido al pueblo canario diciendo disparate tras disparate, uno tras otro, y haciendo un brindis al sol en un asunto que nadie cree y a muy pocos interesa. Vamos a repasar esos disparates uno por uno.

El Derecho Internacional Público se construye, siempre se ha construido, en base a los tratados y convenios internacionales sustancialmente y también en base al reconocimiento que la comunidad internacional haga de los actos unilaterales de los Estados miembro de esa comunidad internacional. Puede decirse que el Derecho Internacional Público es un Derecho de reconocimiento. De nada valen los actos unilaterales si la comunidad internacional luego no reconoce ni da validez a esos actos unilaterales. Y ahí reside el quid de la cuestión. Eso es lo que ha ocurrido y lo que está ocurriendo y lo que va a seguir ocurriendo, porque la comunidad internacional no ha sido para nada comunicada de los actos que implican la publicación, en un boletín nacional interno, como es el BOE, de una ley que no sirve para nada. Porque la comunicación a la comunidad internacional es lo mismo que la notificación del acto administrativo al ciudadano. Sin notificación, el acto administrativo no surte efectos; sin comunicación, la comunidad internacional no entra ni a estudiar el nuevo estatus que se solicita. Y eso es lo que ha ocurrido con la Ley de Aguas de Canarias. ¡Para la comunidad internacional no existe la Ley de Aguas de Canarias! No existe ni para la comunidad internacional ni para otros que después veremos. Pero en todo caso la comunidad internacional ni va a entrar siquiera a hacer el análisis menos riguroso que pueda; va a despreciar olímpicamente lo hecho por las Cortes Generales. Exactamente igual.

En consecuencia, ¿qué va a ocurrir en el futuro?, pues va a ocurrir que los pasillos internacionales van a seguir siendo pasillos internacionales. Y va a ocurrir que la disposición adicional única de la ley, que parece más bien una derogatoria, porque dice que el trazado del contorno perimetral en ningún caso afectará a la delimitación de los espacios marítimos de las islas Canarias, pues, hará que siga en vigor lo mismo que ha seguido hasta ahora: el Tratado de Montego Bay. Somos un archipiélago de Estado, aunque a alguno le cueste reconocerlo, no somos un Estado archipielágico. Y al ser archipiélago de Estado y, en tanto en cuanto no se modifique el Tratado de Montego Bay, Jamaica, 1982, consecuencia de la III Conferencia de la ONU sobre el Derecho del Mar, pues, el estatus internacional de Canarias seguirá siendo el vigente. Y mucho me temo que pasarán los lustros y las generaciones y el Tratado de Montego Bay no será modificado. Si algún día se modifica, aquí paz y en el cielo, gloria.

Pero, señores, no pretendamos que la política exterior de España incumpla los tratados suscritos y ratificados por España, porque son normas que forman parte del ordenamiento interno y, en consecuencia, normas plenamente vigentes. España no puede estar saltándose los tratados que firma, por mucho que a un Gobierno de Canarias le interese que eso ocurra; por mucho que a un partido nacionalista le pueda interesar que no se cumpla el Tratado de Montego Bay. Es norma para nosotros y punto.

Y si ahora el Gobierno socialista tímidamente ha dicho, tímidamente pero con contundencia, ha dicho que no va a ser comunicado nada de lo hablado ni de lo aprobado por las Cortes, yo lo puedo decir con más contundencia: cuando gobierne el PP, los tratados internacionales se van a respetar tajantemente. Y por supuesto que no se va a comunicar y por supuesto que se hará cualquier tipo de gestiones en el futuro cuando se proceda a una modificación puntual del tratado de Jamaica, y en ese momento se estudiará lo que haya que estudiar. Pero infringir nosotros, que España, nuestra patria, infrinja los tratados ante el mundo porque haya habido otros países que han vulnerado Montego Bay, no, ese no es el camino. Mientras Montego Bay esté vigente, hay que cumplirlo, les guste o no les guste. Lo demás no tiene ni pies ni cabeza, y todos lo sabemos, todos lo sabemos.

Pérez Rubalcaba, en aquel momento vicepresidente del Gobierno y hoy candidato de la nada, se lo dijo: "no se lleven a engaños -se lo dijo-, no se va a comunicar". Gaspar Zarrías se rió y dijo: "no tiene efectos jurídicos". Tuvo que venir Yáñez con la boca pequeñita y decir, "sí, algún efecto jurídico tiene", para que se quedaran tranquilos y contentos. Pero todos sabemos que no, que eso es falso. No va a haber efecto alguno, no lo va a haber.

Entonces esperemos simplemente a ver lo que ocurre y lo importante es que sepan que la postura de nuestro grupo va a ser siempre la misma: ser respetuosos con la legalidad internacional.

Y, en consecuencia, el pueblo canario sabe que de todo esto que se ha dicho el 95% es mentira, es un engaño, como algún articulista ya he visto que también ha plasmado tales opiniones. Pero el pueblo canario sabe que se le ha pretendido engañar y por eso dice lo que dice del presidente Rivero, pero eso ya se lo explicaré en mi segunda intervención.

El señor presidente: Muchas gracias, don Miguel Cabrera.

Por el Gobierno, el señor consejero de Presidencia, Justicia e Igualdad, señor Hernández Spínola, tiene la palabra.

El señor consejero de Presidencia, Justicia e Igualdad (Hernández Spínola): Buenas tardes, señorías. Buenas tardes, señor presidente.

Señor Cabrera Pérez-Camacho, mal empieza, mal empieza usted esta legislatura. Se lo digo de verdad. Ha hablado del presidente, ha hablado del vicepresidente, ha hablado de este consejero, en términos de falta de respeto institucional. Y con este tipo de cosas de las que estamos hablando no caben chanzas ni frivolidades. Nosotros, como miembros del Gobierno, a usted y a todos los diputados los respetamos, y le exigimos respeto al Gobierno.

Mire, el Gobierno podía haber resuelto fácilmente este debate, en un pispás. ¿Sabe cómo? Diciéndole que no ha lugar a esta interpelación, porque esta interpelación, esta interpelación, le dice al Gobierno de Canarias que se ha dirigido al Gobierno del Estado para solicitar el cambio de las aguas internacionales por aguas canarias, y eso es falso. No ha lugar a esta interpelación: el Gobierno de Canarias no ha solicitado del Gobierno del Estado, no ha solicitado el cambio de la delimitación de las aguas. Usted, que lo tengo por un jurista reputado, debía haber sabido que esta es una iniciativa de las Cortes Generales, presentada por el Grupo de Coalición Canaria en el Congreso de los Diputados. Debía haberlo sabido.

Pero, mire, el Gobierno no va a rehuir el debate. Nos parece que es una buena ocasión para entrar a fondo en el debate, y lo vamos a hacer. Vamos a aprovechar, por tanto, esta ocasión, porque consideramos que esta es una cuestión importante para Canarias, y que es un asunto importante lo demuestra el hecho de que en los últimos 30 años se han presentado en las Cortes Generales más de 40 iniciativas sobre este tema. Fíjese si es importante o no lo es. Es importante para todas las Cortes Generales, excepto para el Partido Popular, porque esta ley fue aprobada con los votos del Partido Socialista, Coalición Canaria, Convergència i Unió, PNV, Entesa, etcétera, etcétera; todos, menos el Partido Popular.

¿Y qué dijo?, ¿qué dijeron las Cortes Generales y esta ley? Pues, mire, en su exposición de motivos dice que este es un tema, no frívolo como para usted, sino que este es un tema de extraordinaria importancia tanto para Canarias como para el Estado español, que no puede seguir dilatándose, sin perjuicio especialmente de todos los canarios, que tienen derecho a que las aguas estén claramente perfiladas por razones de muy variado tipo, que afectan sobre todo a la seguridad, a la protección ambiental y a los recursos de dichas aguas. Fíjese usted qué broma, ¿verdad?

Pero es que además hay una razón de enorme peso que respalda, justifica y ampara esta Ley 44/2010, y es la redacción del propio Estatuto de Autonomía vigente, su artículo 2, concretamente, que dice que "el ámbito territorial de la Comunidad Autónoma de Canarias comprende el archipiélago, integrado por las siete islas de El Hierro, Fuerteventura, Gran Canaria, La Gomera, Lanzarote, La Palma y Tenerife, así como las islas de Alegranza, La Graciosa, Lobos, Montaña Clara, Roque del Este y Roque del Oeste". Eso es lo que dice el artículo 2 sobre el ámbito territorial de Canarias. Señorías, ese ámbito territorial está incompleto sin la delimitación de las aguas que recoge la ley, que incorpora el concepto archipielágico, de aguas archipielágicas. De modo que ahora, después de la entrada en vigor de esta ley, Canarias cuenta con un espacio terrestre, ya definido por el artículo 2 del Estatuto, y con unas aguas canarias que, por primera vez, por primera vez en cinco siglos, son aquellas que quedan integradas dentro del contorno entre los puntos extremos más salientes de las siete islas.

Y si le gusta la historia, le voy a poner un antecedente, que es el de Filipinas. Mire, en el Tratado de paz de París del año 1898 España cedió, cedió, la soberanía de Filipinas a Estados Unidos. Un conjunto de islas. Nada se decía en ese tratado sobre las aguas. Fue Estados Unidos, unos años después, concretamente en el año 1932, quien reconoció las aguas territoriales del archipiélago filipino, las que estaban dentro de las líneas geográficas definidas en ese Tratado de París. Así que Estados Unidos extendió la jurisdicción colonial a la totalidad de los espacios encerrados por las líneas fijadas en el tratado. Un caso, por tanto, bastante similar al de Canarias. Esto lo hizo Estados Unidos hace 80 años y nosotros lo hemos hecho ahora, en el año 2010.

Pero la importancia de la ley también reside en el ejercicio de las competencias. Este es un tema que usted también obvia, absolutamente. Reside en el ejercicio de las competencias, que será estatal o autonómica, sobre esas aguas. Así resulta que se ejercerán competencias por el Estado o por la comunidad autónoma, teniendo en cuenta la distribución material de competencias que está establecida en la Constitución y en el Estatuto de Autonomía. Luego, si la Comunidad Autónoma de Canarias tiene competencias en materias tales como aguas interiores, pesca, acuicultura, marisqueo, régimen energético y minero, protección del medio ambiente -incluidos los vertidos-, ordenación del sector pesquero, salvamento marítimo, es evidente que el espacio marítimo ya no está solo comprendido por los 7.500 km2 del territorio de la comunidad autónoma, sino por 38.000 km2, que es lo que está delimitado en los espacios marítimos. ¿No sabía eso, señor Cabrera Pérez-Camacho? Pues, mire, las competencias que tiene la comunidad autónoma recogidas en su Estatuto de Autonomía se ejercen, no ya sobre 7.500 km2, sino sobre 38.000 km2. Esto no es un tema baladí, aunque para usted seguramente sí.

Y la pregunta importante: ¿pero, vamos a ver, esto, lo que se ha legislado a quién perjudica? Esta ley no daña a nadie, absolutamente a nadie. Desde luego no se ha roto España, no se ha roto España. No se ha desintegrado tampoco ninguna galaxia; tampoco. Nadie ha salido perjudicado, pero, en cambio, Canarias puede obtener beneficios a corto, medio y largo plazo muy importantes.

Y si en esta comunidad autónoma hemos sido capaces de superar, unidos, cuestiones realmente trascendentes, como ha sido la negociación del Régimen Económico y Fiscal, nuestro estatus en la Unión Europea, la visión y la consideración que tiene Canarias como región ultraperiférica en el Tratado de la Unión, ¿por qué vamos a renunciar al objetivo, a este objetivo?, ¿por qué? Le invitamos a que se sume a una mayoría inmensa de canarios. Ahora se lo explico, lo del tratado, ahora se lo explico, ahora se lo explico. Por tanto, yo lo que le pido es que el Partido Popular creo que debería también sumarse a ese consenso en un asunto que tiene mucho calado para el futuro de Canarias, como ya hemos hecho en otros temas que acabo de mencionar.

Quiero decirle, respecto al tema del Derecho Internacional, que la ley cuenta con una disposición adicional primera, que es una disposición garantista frente a terceros Estados, que ha dado resultados, que ha dado resultados, pues ninguno de ellos, ningún Estado, ha apreciado que se haya conculcado el Derecho Internacional vigente. Sí, sí, el Boletín Oficial del Estado está a disposición de todo el mundo, por si usted no lo sabía.

Sin embargo, sin embargo, quiero decirle además, a mayor abundamiento, señor Cabrera Pérez-Camacho, que nuestro propio Tribunal Supremo, en diversas ocasiones y con diversos efectos, ha estimado que las aguas que conectan las islas Canarias son parte del territorio de esta comunidad autónoma y, por tanto, nada impide, según el Derecho Internacional vigente, el trazado del perímetro de líneas de bases rectas alrededor del archipiélago canario para entenderlas como parte del espacio canario. Es decir, que hay jurisprudencia reciente del Tribunal Supremo -(Ante un gesto del señor Cabrera Pérez-Camacho desde su escaño.) Sí, sí que la hay; usted no la conocerá, sí que la hay, sí que la hay- donde deja perfectamente claro que las aguas que conectan el archipiélago canario son aguas que pueden considerarse aguas archipielágicas a todos los efectos.

Termino diciendo que la posición del Gobierno de Canarias en este asunto es una posición clara, única, coherente, con la defensa que las dos fuerzas políticas que suscribimos el pacto de gobierno en esta VIII Legislatura hemos mantenido...

El señor presidente: Un minuto, por supuesto, sí, tiene derecho a un minuto.

El señor consejero de Presidencia, Justicia e Igualdad (Hernández Spínola): De hecho esta ley, objeto de la interpelación, fue aprobada gracias a los votos, como dije antes, del Partido Socialista, de Coalición Canaria y de toda la Cámara en el Congreso y en el Senado, excepto el Partido Popular.

Muchas gracias.

El señor presidente: Muchas gracias, señor Hernández Spínola.

Don Miguel Cabrera Pérez-Camacho, por el Grupo Parlamentario Popular.

El señor Cabrera Pérez-Camacho: Señor presidente. Señorías.

Señor Spínola, ¡cómo cuesta defender aquello en lo que no se cree!, ¿eh? ¡Cómo cuesta defender aquello en lo que no se cree! A él le gusta mucho menos esta ley que a mí; sin embargo, está de consejero del Gobierno.

Yo ya voy entendiendo las cosas. El otro día le dio un desmayo en la basílica de Candelaria. Él venía un poco traumado con el tema de la moción de censura en El Hierro, y allí le dijeron: "¡oye!, que tienes que defender tú la Ley de Aguas", y ya entonces Paco p'al suelo, p'al piso. Ese fue el motivo del desmayo. Yo me alegro mucho de que usted esté recuperándose en todo caso.

Bien. Señor Spínola, no, no, yo no he pretendido faltar el respeto a nadie, en absoluto. Es un sentido del humor peculiar, y se acabó. Lo siento, pero me va a tener que aguantar cuatro años en principio.

Vamos a ver, yo he oído y he leído muchas opiniones verbales y escritas sobre la Ley de Aguas. Incluso he oído decir cosas que no se ajustan a la verdad, como la que acaba de decir el señor Spínola. No hay ninguna sentencia del Supremo -¡ninguna, ninguna!, y las he leído todas- que diga que esas aguas, esas aguas son parte del territorio canario. No es cierto. Se lo rebato públicamente y lo desafío a que saque la sentencia. No dice esa frase, porque he leído la sentencia del Supremo. Y he leído algunos dictámenes del Consejo Consultivo en similares términos, pero esa frase no la utiliza para nada.

Vamos a ver, señor Spínola, usted entonces comparte y defiende las teorías que en los últimos meses se han pronunciado por parte del Gobierno de Canarias, por parte de don Paulino Rivero, por parte del antiguo secretario general del Gobierno, por parte del portavoz del Gobierno, hablando del ejercicio de competencias en aguas internacionales, hablando, hablando de la policía del mar y hablando, seguramente, también de la multiplicación por siete del territorio de la comunidad autónoma como consecuencia de esta ley y seguramente hablando de que esto va a traer más dinero para acá. Bien. Para empezar a hablar, le digo lo siguiente: olvídese de competencias en aguas internacionales. 12 millas en mar territorial, que todavía no las tenemos, 12 millas en zona contigua, que son ya 24 desde las líneas base, y 200 de plataforma continental y de plataforma exclusiva, y para ejercitar competencias en esos territorios habría que reformar el Estatuto de Autonomía, como le señala la propia Ley de Aguas de Canarias, y ya veríamos si el Estado va a ceder competencias exclusivas sobre esas aguas y sobre esas millas náuticas. Yo quisiera verlo. De entrada, están asignadas como competencias exclusivas del Estado. Y veríamos qué dicen las comunidades autónomas con costa; veríamos qué tienen que decir a eso el País Vasco, Cantabria, Asturias, Galicia, Cataluña, Valencia, Murcia, Andalucía y Baleares. Me extraña que ese brindis al sol que usted pretende sea compartido por las demás comunidades autónomas. Me extraña mucho.

¿Qué pasa, señor Spínola?: que ustedes están entregados, como nunca pensé que el Partido Socialista en Canarias hubiese, en algún momento de su historia, lugar para observar hasta qué punto están entregados a Coalición Canaria. Con tal de estar en el Gobierno, usted ha dicho cosas aquí que jamás las hubiese puesto yo en su boca, señor Spínola. ¡Qué entreguismo, qué vergüenza!, se lo digo sinceramente. Impropio de un hombre con visión de Estado, su discurso de hace diez minutos aquí. Y eso sí que no es broma, se lo digo en serio. ¡Impropio de un hombre con visión de Estado!

Nosotros vamos a hacer que se cumpla el Tratado de Montego Bay, sin perjuicio de modificarlo, insisto, pero en tanto en cuanto no se modifique, ese tratado es ley para nosotros y España va a cumplirlo, va a cumplirlo.

Y si usted está diciendo, además, que también cree aquello de que, al multiplicarse por siete la superficie marítima, va a haber más dinero para Canarias, ya le digo: "mire, vamos a ver, señor Hernández Spínola, en lo que a los socialistas les queda en el convento, en ningún caso van a mandar más dinero". Nosotros, cuando estemos a partir del 20 de noviembre gobernando España, también le decimos: "por la Ley de Aguas no", porque la Ley de Aguas no es título jurídico alguno para dar más dinero, ni por superficie ni para policía del mar ni para nada que se le parezca, ni siquiera para helicópteros anfibios, que sé que a algún presidente que otro le gustan también. ¿De acuerdo? En ningún caso va a haber dinero para la Ley de Aguas...

El señor presidente: Tiene un minuto, don Miguel, para concluir.

El señor Cabrera Pérez-Camacho: Termino enseguida.

Y esa ley es el timo de la estampita, y ustedes son copartícipes en ese timo, les guste o no les guste.

Nada más, señor presidente.

El señor presidente: Gracias. Gracias, don Miguel Cabrera.

Por parte del Gobierno, el señor consejero de Presidencia, Justicia e Igualdad, el señor Hernández Spínola.

El señor consejero de Presidencia, Justicia e Igualdad (Hernández Spínola): Sí, señor presidente. Señorías.

Este es el primer debate y vamos a dejar las cosas claras, vamos a dejar las cosas claras. Mire, el desfallecimiento que yo tuve en Candelaria fue un tema de salud, nada tiene que ver con la política. No me gusta ese tipo de bromas, se lo reitero por segunda vez.

Aquí, en esta Cámara, cuando se dirija a mí, me llama o consejero o Francisco Hernández Spínola o señor Spínola. Eso de Paco, nada, no se lo acepto... (Ante las Manifestaciones del señor Cabrera Pérez-Camacho desde su escaño.)

Señor presidente, está dirigiéndose a mí este diputado en términos que me parece que son poco honorables...

El señor presidente: Ciertamente, don Miguel, por favor, desde el escaño, le pido que guarde, porque sabe usted que no se puede... ¡Por favor!, solo el presidente del Parlamento puede interrumpir a una persona cuando está hablando y normalmente no lo cumplimos.

Bueno, gracias, don Miguel. Muchas gracias.

Señor Hernández Spínola.

El señor consejero de Presidencia, Justicia e Igualdad (Hernández Spínola): En la anterior intervención se me olvidó comentar algo. Me resulta indescriptible su obsesión con la hoy viceconsejera de Industria, una obsesión patológica. La ha vuelto a citar en su primera intervención parlamentaria. Patológico.

Voy a entrar en materia, voy a entrar en materia. La proposición de ley que presentó en el Congreso de los Diputados Coalición Canaria tuvo un desarrollo en el Pleno del 15 de diciembre del año 2009. Intervino por el Partido Popular un diputado, don Guillermo Mariscal, diputado por la provincia de Las Palmas. Dijo entonces: "en el día de hoy intentamos sumarnos nuevamente con nuestro voto favorable, como ya hiciera mi compañera María Australia Navarro en el Senado, en el año 2003, o mi compañero Pablo Matos, aquí, en el Congreso, en la última admisión a trámite de esta proposición de 28 de junio de 2005". Es decir, que el Partido Popular en el Senado, a través de la hoy portavoz del Partido Popular, o en el año 2005, a través de don Pablo Matos, han defendido esta iniciativa.

¿Y además cómo la han calificado? Prosigue el señor Mariscal: "quisiéramos, como Partido Popular sumarnos a la edificante y no menos necesaria tarea de dar un nuevo renovado impulso político a esta iniciativa, de gran importancia estratégica para los intereses generales de Canarias". Casi nada.

Y añade, y añade: "no está de más hacer referencia a la inexistencia del aparente obstáculo jurídico a la hora de articular la delimitación de los espacios marítimos de Canarias, considerando particularmente una sentencia dictada por la sección quinta de la Sala de lo Contencioso del Tribunal Supremo del 2008". Prosigue el señor Mariscal: "dicha sentencia estableció que no hay ningún impedimento legal en el Derecho Internacional para que el Estado trace las líneas exteriores de Canarias, con vistas a definir la titularidad de las aguas archipielágicas".

Y concluye: "quisiera decir que no es preciso explicar y resaltar aquí, por manifiesta obviedad, la crucial y decisiva importancia que la delimitación de los espacios marítimos guarda para la seguridad para esta autonomía...".

¿Qué le parece, señor Cabrera Pérez-Camacho? Quien habla es ni más ni menos que el portavoz en el Congreso de los Diputados, el portavoz del Partido Popular, y ha dicho exactamente lo contrario de lo que usted aquí ha venido a proclamar. Pero no solamente usted, sino también su portavoz, que seguro que después de esa intervención que ha hecho no le va a dejar hablar aquí, en esta Cámara, porque, ¡vamos!, la ha dejado usted bien puesta, la ha dejado usted bien puesta. O también al señor don Pablo Matos.

Porque la proposición de ley es la que es y no estamos hablando de un asunto conexo; no, estamos hablando de esta proposición de ley.

Por tanto, yo lamento, lamento, que el Partido Popular frivolice con un asunto que tiene dimensión histórica para Canarias. Yo lamento que el Partido Popular actúe como un partido mercantilista, oportunista, ¡sí, sí!, incoherente, que cuando tiene pactos con Coalición Canaria apoya esta iniciativa y cuando está en la Oposición, vota en contra.

Y le voy a decir, y le voy a decir, que el Partido Socialista Canario en el año 2010 estaba en la Oposición en Canarias, estaba en la Oposición, cuando nosotros apoyamos esta iniciativa, que se pactó en las Cortes Generales. Para que vea claro que una cosa son ustedes y otra cosa somos nosotros.

Yo, como se me acaba el tiempo, acabo reiterando la extraordinaria importancia que esta ley tiene para el Gobierno, la extraordinaria importancia, porque es una ley que une, que es una ley que delimita los espacios marítimos de Canarias, cosa que, como digo, es histórica...

El señor presidente: Sí, tiene un minuto.

El señor consejero de Presidencia, Justicia e Igualdad (Hernández Spínola): ...se sumen a esta ley, porque, si no, si no, ¿qué van a ser, qué van a ser?: una gota insignificante en el océano, en el océano Atlántico.

(La señora Navarro de Paz solicita la palabra.)

El señor presidente: Muchas gracias, señorías.

Sí, doña María Australia, dígame.

La señora Navarro de Paz (Desde su escaño): ...(Sin micrófono.)

El señor presidente: No, no, dígame, dígame qué quiere. Sí.

La señora Navarro de Paz (Desde su escaño): Ahora sí.

Gracias, presidente. Le pido la palabra en base al artículo 82, porque he sido directamente aludida y, si me permite poderme explicar, podré demostrar que el señor Spínola, con todos mis respetos, miente.

El señor presidente: Retire esa expresión, simplemente porque no le he dado la palabra todavía. Espérese para dar opiniones si tiene derecho a la palabra.

¿El artículo 82 me dijo?

Doña María Australia, por favor, dígame, ¿del artículo 82 qué apartado?

La señora Navarro de Paz (Desde su escaño): El 82.1.

El señor presidente: El 82.1.

(El señor consejero de Presidencia, Justicia y Seguridad, Hernández Spínola, solicita el uso de la palabra.)

Dígame, señor consejero, lo siento, pero vamos a aclarar este asunto, porque no es sencillo.

El señor consejero de Presidencia, Justicia e Igualdad (Hernández Spínola) (Desde su escaño): No, es que, en relación a la petición que formula la portavoz del Partido Popular...

El señor presidente: No, pero dígame para qué me pide la palabra.

El señor consejero de Presidencia, Justicia e Igualdad (Hernández Spínola) (Desde su escaño): Sí, para este asunto, para esta petición que efectúa la portavoz del Partido Popular. Únicamente para decirle una cosa...

El señor presidente: Pero no va a intervenir.

El señor consejero de Presidencia, Justicia e Igualdad (Hernández Spínola) (Desde su escaño): No, no voy a intervenir. Solamente decir que yo he leído...

El señor presidente: No, no, por supuesto. No, no. Por favor, señor consejero. Eso es precisamente, vamos a ver, eso es precisamente... (Comentarios en la sala.) Señor Hernández Spínola, por favor. Todos. Doña María Australia, por favor, no hagan cruzados en la Cámara, por favor. Precisamente eso es lo que estamos viendo en la Mesa, es decir, la posible inexactitud de lo que usted haya dicho (Se repiten los comentarios en la sala). Espérese, por favor, porque alusión no hay, que sepan que esto no es una alusión.

Doña María Australia, por favor, le ruego que, si va a seguir hablando, le pido que se siente, por favor.

Entonces es lo que hemos estado viendo y es en lo que hay dudas. Creo que tiene derecho a un minuto para que diga y usted, señor consejero, después le aclarará la posible inexactitud, a la que ya en principio podemos tener la duda.

Tiene usted un minuto para explicar la inexactitud que con respecto a eso haya dicho el señor consejero.

Doña María Australia.

La señora Navarro de Paz (Desde su escaño): Gracias, señor presidente, y gracias, señor consejero, porque veo que... con ánimo de aclarar y dejar patente cuál fue mi intervención, la mía, la de esta portavoz en este momento, y dejar patente y claro que en modo alguno se ha apartado el señor Miguel Cabrera en su intervención de lo que yo en su momento y en su día, a lo que usted ha hecho referencia, hice mi propia intervención. Le recuerdo que votamos en contra en base a los mismos argumentos que hoy ha esgrimido mi compañero el señor don Miguel Cabrera. Pero le agradezco y, por lo tanto, retiro, y quiero que quede constancia, la expresión de que ha mentido el señor consejero.

Y muchas gracias.

El señor presidente: Gracias, doña María Australia.

Señor consejero, ¿si usted al respecto desea intervenir algo para concretarlo? (El señor consejero de Presidencia, Justicia e Igualdad, Hernández Spínola, señala que no.)

Muy bien.

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