Diario de Sesiones 82/2013, de fecha 11/6/2013 - Punto 21

· 8L/PO/P-0983 Pregunta del señor diputado don David de la Hoz Fernández, del Grupo Parlamentario Nacionalista Canario (CC-PNC-CCN), sobre denuncias a Repsol en Sudamérica por el daño ambiental, la vulneración de derechos y el empobrecimiento de la población local, dirigida al señor consejero de Obras Públicas, Transportes y Política Territorial.

El señor vicepresidente primero (Cruz Hernández): Pasamos a la siguiente pregunta: del señor diputado don David de la Hoz Fernández, del Grupo Nacionalista Canario, sobre denuncias a Repsol en Sudamérica por el daño ambiental, la vulneración de derechos y el empobrecimiento de la población local, dirigida al señor consejero de Obras Públicas, Transportes y Política Territorial.

Para la formulación de la pregunta, el señor diputado tiene la palabra.

El señor De la Hoz Fernández (Desde su escaño): Gracias, señor presidente. Señorías, muy buenos días. Señor consejero.

Las autorizaciones en los sondeos y las posibles prospecciones petrolíferas en Canarias han generado una gran controversia. Por un lado, unos pocos, liderados por el Partido Popular, a favor y la gran mayoría del pueblo canario, rotundamente en contra. Y es que los posibles efectos catastróficos asociados a las perforaciones petrolíferas en aguas profundas son ya ampliamente conocidos.

Si además se pone en la balanza que Canarias posee una gran importancia biológica, con una rica y diversificada fauna marina, frente al cuento de la lechera o, mejor dicho, el cuento de la petrolera, que va a generar riqueza y empleo para Canarias... Y sí, señorías, el cuento es malo y peligroso, que pone en peligro el motor económico de Canarias, como es el turismo, actividad que no tiene fecha de caducidad, al contrario que la actividad extractiva, que duraría no más de treinta años.

Por cierto, señor consejero, este mismo lunes se confirmaba el porqué de las prisas a la hora de otorgar las autorizaciones a Repsol: la Unión Europea aprobaba una durísima normativa que endurece las exigencias para otorgar permisos de extracción de petróleo en alta mar.

Y esta misma mañana nos hemos levantado en las dos islas, de Lanzarote y Fuerteventura, con pequeños temblores, terremotos, de hasta 3,7, con epicentro precisamente en la zona donde se proyectan las prospecciones petrolíferas.

Pues bien, señorías, en la búsqueda de información sobre los cuentos o las trolas de Repsol me he encontrado hace unas semanas una publicación, un informe de un técnico en cooperación internacional con el título La otra cara de Repsol. Por lo tanto, señor consejero, le pido que nos haga una valoración sobre las denuncias a Repsol en Sudamérica por daños ambientales o por la vulneración de derechos humanos y el empobrecimiento de las poblaciones locales.

Gracias.

El señor vicepresidente primero (Cruz Hernández): Gracias, señor diputado.

Por parte del Gobierno, señor consejero, don Domingo Berriel, tiene usted la palabra.

El señor consejero de Obras Públicas, Transportes y Política Territorial (Berriel Martínez) (Desde su escaño): Gracias, señor presidente. Señoría.

Los datos de los expedientes abiertos contra Repsol en Sudamérica por vulneración de los derechos humanos, especialmente el de la salud de las personas, por el daño medioambiental ocasionado con la contaminación de acuíferos y de suelos, la pérdida de biodiversidad y en general la vulneración de la normativa medioambiental, así como la constatación del empobrecimiento de las comunidades locales de los países afectados por las explotaciones petrolíferas y gasísticas, vienen a corroborar lo que venimos planteando del Gobierno de Canarias: con el negocio petrolero solo se benefician unos pocos y dejan a la mayoría el pasivo del deterioro medioambiental.

Y no se trata solo de las denuncias en Bolivia, Perú, Argentina, Colombia o Ecuador, hay más expedientes abiertos en Sudamérica y en otras zonas del mundo. Incluso en España, donde han ocasionado ocho derrames en la última década, siendo precisamente el más importante el ocurrido recientemente, el 22 de diciembre de 2010, cuando se detectó una fuga, aun en aguas someras, que afectó a 1.900 hectáreas de mar, producido por un descuido humano en la plataforma de Casablanca, a 53 km de la costa de Tarragona, que la compañía no comunicó de forma inmediata a las autoridades ambientales. Fue detectada por los responsables de la torre de control del aeropuerto y verificada por un helicóptero, y en este caso incluso la Fiscalía abrió las oportunas diligencias.

Y a pesar de ello, el Gobierno de España y la petrolera siguen apostando por la perforación, mucho más peligrosa, de pozos en aguas profundas cercanas a Canarias, que solo Repsol y sus aliados podrán rentabilizar económicamente, mientras la ciudadanía canaria asume un alto riesgo debido a la serie de dificultades técnicas y posibilidades reales de vertidos accidentales, como ocurrió en el 2010 con la plataforma de BP, que explotó en el golfo de México, causando la mayor contaminación de la historia: casi 5 millones de barriles de vertido y la contaminación de más de 1.000 km de litoral de gran valor ecológico.

Y debemos tener en cuenta que esta empresa multinacional -que no española- sigue en Canarias la misma línea de apología y propaganda que en Sudamérica, basada en una quimera sobre los efectos económicos, sociales y medioambientales de su actividad. Por ello me permito recomendarles a los acérrimos defensores de las prospecciones que lean un interesante artículo publicado en una prestigiosa revista nacional, la National Geographic, de octubre del 2010, bajo el título Un abismo de petróleo, en el que se muestra cómo la incesante demanda de petróleo ha empujado al sector a realizar prospecciones en aguas profundas, cada vez más peligrosas, pero el accidente del golfo...

El señor vicepresidente primero (Cruz Hernández): Gracias, señor consejero.

Señor diputado, don David de la Hoz, tiene usted la palabra.

El señor De la Hoz Fernández (Desde su escaño): Gracias, señor presidente.

El otro día, en la Comisión de Medio Ambiente, el portavoz, uno de los portavoces de los grupos, hablaba de los "talibanes ambientales". Yo pregunto: ¿cómo se definiría -a sus señorías- a aquellos que vulneran los derechos humanos, el derecho a las tierras, territorios y recursos, los derechos al propio desarrollo, el derecho a la salud, el derecho a no ser desplazado a la fuerza, el derecho a disfrutar de un medio ambiente sano? Yo los declaro como "terroristas ambientales".

El señor vicepresidente primero (Cruz Hernández): Gracias, señor diputado.

Señorías, se levanta la sesión hasta esta tarde a las cinco de la tarde.

(Se suspende la sesión a las catorce horas y quince minutos.)

(Se reanuda la sesión a las diecisiete horas y nueve minutos.)

El señor presidente: Señorías, muy buenas tardes.

Continuamos la sesión.

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