Diario de Sesiones 21/2016, de fecha 16/2/2016 - Punto 25

9L/AGCE-0003 COMISIÓN DE ESTUDIO. SOLICITUD DE CREACIÓN DE COMISIÓN DE ESTUDIO. DE LOS GRUPOS PARLAMENTARIOS NACIONALISTA CANARIO (CC-PNC) Y SOCIALISTA CANARIO, DEL SISTEMA ELECTORAL CANARIO.

La señora PRESIDENTA: Pasamos al orden del día, al segundo punto, que son las solicitudes de creación de comisiones de estudio.

Hay dos solicitudes presentadas al respecto. La primera por parte de los Grupos Parlamentarios Popular, Nueva Canarias y Podemos, sobre el sistema electoral, y una segunda, sobre el mismo asunto, presentada por los Grupos Parlamentarios Nacionalista Canario y Socialista Canario. Como hemos acordado en la Junta de Portavoces, se va a hacer un debate acumulado de ambas iniciativas, procediendo la votación separada de cada una de ellas después cuando... (Comentarios en la sala). Perdón, estaba intentando ser... ¿Algo querían decirme? Ah, Junta de Portavoces, sí, si los portavoces me lo piden, por supuesto, que vengan los portavoces. (Los señores portavoces atienden el requerimiento de la Presidencia). (Pausa).

Señorías, medios de comunicación, traslado el acuerdo de la Junta de Portavoces ad hoc que acabamos de celebrar en el sentido... Si son tan amables y toman asiento y escuchan para poder entendernos todos y todas. Sí, por favor, señores diputados y diputadas, decía que el acuerdo que acabamos de alcanzar es, como les había comentado, en el sentido de acumuladas. Va a haber un debate, una intervención de diez minutos por cada uno de los grupos, de menor a mayor, para fijar posición y después no va a haber dos votaciones sino que va a haber una sola votación, con un acuerdo que será el de la creación de una comisión de estudio sobre la reforma del sistema electoral canario. Ese será, digamos, el acuerdo que, tras las intervenciones de los distintos grupos, manifiesten su posicionamiento al respecto, será el que se someterá a votación en una única votación. ¿De acuerdo? (Asentimiento).

Comenzamos entonces con el debate, la fijación de posiciones por cada uno de los grupos, de menor a mayor. Comienza el Grupo Mixto, por un tiempo de diez minutos.

El señor CURBELO CURBELO: Muchas gracias, presidenta. Señorías.

Quiero comenzar mi intervención hablando de las personas. Probablemente en esta sesión se hable mucho de otras cosas y menos de las personas, porque quienes creemos en la justicia social no podemos construir otro discurso que no esté basado en las personas. Para nosotros las personas son lo más importante, pero no consideradas como una estadística o un número. Eso no son las personas, eso es una manera de medir la población. Las personas son otra cosa, son el origen de las políticas que son capaces de establecer desigualdades para corregir situaciones que afectan injustamente a las personas. Nosotros, aquellos que vivimos la Transición española, hemos hecho políticas de discriminación positiva entre territorios, entre sectores económicos o entre personas de distinto sexo, que son una medida valiente de intervención en la sociedad para corregir situaciones de desigualdad. La igualdad no se consigue tratando de igual manera a los desiguales, como dijo en esta Cámara el presidente Saavedra, porque decir que todos los hombres y mujeres somos iguales es establecer una falsedad en su base. No somos iguales, no contamos con los mismos recursos, no disfrutamos de los mismos servicios. No. Por eso la política consiste en atender esas realidades abriendo los ojos a las circunstancias de cada persona.

Se han presentado a este Parlamento varias iniciativas que se fusionan en una para constituir una comisión de estudio sobre el sistema electoral canario. Pero esta proposición es como una mala película negra de serie B, donde ya se sabe quién es el asesino y quién es la víctima desde el minuto uno. Esta proposición encubre el crimen que algunos quieren cometer con el sistema de equilibrio que ha hecho posible Canarias.

Hoy voy a citar aquí las palabras de otro presidente del Gobierno, Román Rodríguez, sobre el Estatuto de Autonomía y la triple paridad que consagra:

Los canarios, con la democracia y las posibilidades descentralizadoras que abrió el Estado de las Autonomías, hemos sido protagonistas de una etapa histórica de singular transformación y cambio de nuestra sociedad. Unos cambios que han posibilitado también dar respuestas concretas a las islas no capitalinas, promoviendo el desarrollo equilibrado de las islas y la solidaridad entre estas, de forma que los canarios y canarias de cualquier lugar de nuestro territorio dispongan de las mismas oportunidades y de similares servicios.

Hoy el desarrollo equilibrado de las islas ha perdido la voz sensata de personas de prestigio que defiendan el derecho de los desiguales a desear ser mejores. Algunos creen que ha llegado el momento de dar un vuelco al poder en Canarias y llevarlo a donde tiene que estar, que es a las dos grandes áreas metropolitanas de las islas. Es la hora de que cuenten los números de las personas, la cantidad sobre la cualidad. Los que más tienen vuelven a querer más para que el ciclo se perpetúe.

Esta comisión de estudio empezó a gestarse con la necesidad de abolir los topes que instalaron, por los grandes partidos en Canarias, proteger los feudos electorales, fijar el 30 % del voto insular y el 6 % regional como mínimo para que los votos cuenten. Eso sí que fue un pucherazo antidemocrático, o como lo quieran llamar, con el que todos, sin embargo, han estado viviendo cómodamente hasta hace solo unos meses y sin problemas de conciencia. ¡Qué curioso! Y esta es la razón de fondo por la que Ciudadanos no obtuvo representación parlamentaria y no otra razón. Y qué curioso que con la propuesta para arreglar este disparate se haya deslizado, primero como de pasada y después a pecho descubierto, la propuesta para la eliminación de la paridad en el sistema electoral canario, al que se acusa de ser injusto, porque no responde al principio de una persona/un voto.

Y debo decir, primero, que en ninguna elección celebrada en España se cumple este principio, en ninguna, porque los legisladores establecieron un sistema que favorecía a los territorios convertidos en circunscripciones, las provincias, dándoles en total a todas un tercio de los votos del Congreso, con independencia de cuál fuera su población. Si uno examina el mapa parlamentario español, casi un tercio de los diputados corresponden a las provincias pequeñas, un tercio a las medianas y un tercio a las que por población tienen diez o más representantes. Así que resulta que existe una especie de triple paridad también en el Congreso español.

Pero además las personas no viven en el aire ni en los papeles ni en las grandes proclamas políticas. Las personas viven en su tierra, en su tierra. Algunos a la sombra de un almendro y otros sin sombra alguna, o con la mala sombra con la que vivieron los habitantes de unas islas que padecieron la pobreza como nadie en Canarias. Yo vengo de una isla que fue pobre, señorías. Una isla que ha escrito con los nombres de muchos de sus hijos las páginas más amargas de la emigración de Canarias hacia América, cuando otros, caciques militares, gobernaban Canarias para unos pocos privilegiados. Y yo anuncio aquí y ahora que, si yo puedo, no permitiré el privilegio de que los que más tienen vuelvan a hacerse con el control de Canarias. Eso no va a pasar sin que yo me deje la piel explicando un día y otro también en esta tribuna.

Cuando leí las palabras del presidente Román Rodríguez sobre lo que este Parlamento había representado para Canarias, sentí que era cierto. Miré mis recuerdos de La Gomera, de esas cocinas de leña de antaño, de esas casas sin los servicios básicos, de la pobreza de la gente que solo tenía un par de alpargatas, y me di cuenta de que nuestras islas han tenido un progreso fantástico, importantísimo, en apenas cuatro décadas. Y eso me reforzó en la idea de que si algo ha funcionado tan bien no debe ser tocado de ninguna de las maneras. Pero luego, por los azares del destino, me tropecé con una persona conocida y nos pusimos a hablar delante de la bahía de San Sebastián, y como tenía en la cabeza el tema del que venía hoy a hablar a este Parlamento le hice un comentario mirando el paisaje de la bahía y le dije: "hay que ver lo que hemos cambiado, hoy tenemos un puerto deportivo, una ciudad mucho más bonita, un puerto maravilloso". Y el conocido me miró apesadumbrado y me dijo que era verdad, que, comparado con nuestros abuelos, nuestra vida es mejor, pero por ese puerto se tuvo que marchar mi hijo primero a estudiar a otra isla, y dejamos de verlo, y cuando acabó vino y se volvió a marchar por ese puerto maravilloso, porque el trabajo lo tenía que buscar en otra isla o en el exterior. "A mí ya el puerto no me gusta, Casimiro, porque no veo venir nada, todo se marcha".

Y me quedé muy afectado, porque es verdad, porque hemos progresado, pero solo para cubrir la diferencia que existía entre morirse de hambre y vivir con dignidad, pero en las islas menores tenemos que quitarnos la venda de los ojos para decir aquí, en este Parlamento, que es mentira el discurso autocomplaciente de que disfrutamos de unas islas con los mismos servicios y las mismas oportunidades. No tenemos ni la misma educación ni la misma sanidad ni la misma cultura ni las mismas oportunidades. Estamos condenados a un subdesarrollo subvencionado por la inexistencia de un volumen de mercado lo suficientemente importante como para atraer más población, más comercio y más progreso. Estamos condenados por los costes de una doble insularidad que disuaden a cualquiera de instalarse donde le va a resultar más caro acarrear mercancías y ahora parece que estamos condenados a aceptar que esta condena sea una cadena perpetua no revisable, con el intento de las islas mayores de hacerse con más poder en el Parlamento canario, rompiendo la discriminación positiva en favor de los habitantes de las islas menores.

No será así, al menos no en el caso de quienes representamos a La Gomera por Agrupación Socialista Gomera, y espero que en el caso de muchos otros diputados de esta Cámara, palmeros, herreños, majoreros, conejeros y gomeros de otras fuerzas políticas, también sea así. Llegará el momento en el que algunos nos quieran poner ante la disyuntiva de elegir entre los intereses políticos de los grandes partidos o la defensa del poder de los habitantes de nuestras islas menores y, si ese momento llegara, yo estoy seguro de que los diputados nos vamos a poner del lado de los ciudadanos que menos tienen, que más necesitan, de los más pobres de Canarias.

Todo es un discurso por el puro interés político y partidario. La circunscripción, La Gomera: Podemos sacó 1039 votos en la isla. Si hubiera sacado cinco mil y pico, como sacó la Agrupación Socialista Gomera, hubiera obtenido tres parlamentarios, como obtuvo la Agrupación Socialista Gomera. Los diecinuevemiles como consecuencia de la suma del voto que obtienen del diputado en Lanzarote, los tres de Gran Canaria y los dos de Tenerife, los suman todos y los dividen. Es un error, no hay circunscripción regional, hay circunscripción insular, y el voto está exactamente ponderado, como también lo está en otros territorios españoles. ¡Es todo una farsa!

Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor Curbelo.

Continuamos. Grupo Parlamentario Nueva Canarias, señor Rodríguez.

El señor RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ: Señora presidenta, señorías.

Iniciamos un nuevo periodo de sesiones en esta Cámara y yo creo que lo hacemos con buen pie, hablando y estableciendo la oportunidad del diálogo, de la discusión sobre un tema que inquieta, que preocupa y que necesariamente el mejor lugar para discutirlo es esta Cámara. Los que creemos en el autogobierno, los que creemos en las potencialidades de este pueblo y de sus representantes debemos coincidir en que no hay mejor lugar para discutir las cosas que nos afectan, que nos inquietan, que nos preocupan, que esta Cámara. Y hay que decir que en esta y en otras sociedades las normas y las reglas de convivencia evolucionan y se adecuan a los tiempos y creemos que el proceso de discusión de nuestro sistema electoral es un proceso de discusión legítimo, vivo, dinámico y necesario.

Y yo me alegro, mucho, de que volvamos a esta Cámara a discutir sobre este tema. Lo hicimos en el 2001, lo hicimos en el 2001, durante año y medio, y no pudimos concluir lo que algunos creíamos que era posible sacar adelante. Se intentó en el 2009 con una proposición de ley solo referida a las barreras, planteada por el Grupo Socialista, que luego languideció en los trámites parlamentarios, pero se tomó en consideración. Lo intentamos nosotros, desde Nueva Canarias, la pasada legislatura con una iniciativa que solo pretendía bajar los topes para facilitar la accesibilidad, y no fue posible que se tomara en consideración, entrando en contradicción con las posiciones de este Parlamento en etapas anteriores.

Pero yo me alegro de que hoy los seis grupos parlamentarios, con posiciones muy diversas sobre un asunto de esta trascendencia, vayamos a aprobar un espacio de encuentro, de diálogo, de debate, de estudio, de contrastar ideas, valores y principios en relación con una de las claves de la democracia, que son las reglas para que los ciudadanos sean y se vean representados. Y me parece lo más importante y lo más relevante: que hoy este Parlamento, por unanimidad, va a aprobar la creación de una comisión de estudio para la reforma electoral, sin apellidos, sin etiquetas; sencillamente reflejando que en este Parlamento hay diversidad de opiniones, que hay pluralismo, que hay visiones distintas sobre un mismo problema. Todos con la legitimidad que tenemos, todos con la voluntad que nos anima cuando dedicamos una parte de nuestro esfuerzo, una parte de nuestra vida, a defender los intereses de la mayoría, los intereses generales.

Y yo creo que eso es lo más importante del día de hoy, y es que nos vamos a encontrar en los próximos meses y semanas discutiendo con gente que no está en este Parlamento a pesar de tener voto, con gente que conoce, reflexiona, estudia y analiza lo que pasa en esta tierra en materia electoral, económica o social. Podemos incluso recurrir a experiencias en otras latitudes para poner en evidencia que el modelo de convivencia tiene que evolucionar y el modelo de convivencia tiene que cambiar.

Con el amigo y compañero Casimiro Curbelo -con el que he coincidido en las últimas décadas en la actividad política- coincido de forma notoria en una de sus primeras afirmaciones: lo importante son las personas, los ciudadanos, las ciudadanas, y las desigualdades que genera el territorio o que genera este injusto sistema social no se corrigen primando con votos a quien tiene un problema. Porque podríamos llegar a la siguiente conclusión, señor Curbelo: nosotros hemos sido históricamente poco comprendidos en las latitudes de orden estatal y también de orden europeo, aunque aquí hemos encontrado más sensibilidad, y lo que hemos reclamado son políticas para un territorio alejado, complejo, de dificultades estructurales consustanciales a nuestro hecho insular y alejado, pero no hemos reclamado más diputados para el Parlamento Europeo para reclamar nuestros derechos a tener políticas distintas para Canarias. Tampoco hemos reclamado al Parlamento español, en vez de 15, 40 diputados ni 50, sino lo que hemos reclamado es el derecho que tenemos los canarios a que las políticas del Estado, a que las políticas europeas tengan en cuenta el hecho territorial. Por supuesto que eso es reclamar igualdad para los ciudadanos, no importa el lugar en el que vivan. Por eso no reclamamos, señor Curbelo, para los desempleados, para los pobres, para los excluidos, que tengan cinco votos para que nos acordemos de ellos. Los excluidos, los parados, los que no tienen nada tienen que tener la respuesta de este Parlamento que se merecen, porque son personas. Sean desigualdades territoriales, sean desigualdades sociales, tienen que ser las políticas las que respondan a esa situación.

Y ha habido etapas, y yo las comprendo, las comparto y he sido partícipes de ellas, que han contribuido a la conformación de la estructura nacional de Canarias y el sistema electoral contribuye a ello, y tener un peso en el territorio también contribuye a ello, pero hay que reconocer que pasaron treinta y cinco años, que las cosas cambiaron, que las cosas evolucionan; que hoy hay islas poco pobladas o menos pobladas que tienen un desarrollo económico por encima de la media, y nos alegramos, y hay islas, a pesar de la sobrerrepresentación, a pesar de la sobrerrepresentación electoral, que siguen en el vagón de cola y que no va a haber una solución por tener más diputados o diputadas si las políticas no se adecuan a las necesidades de cada territorio.

Insisto en que estamos de acuerdo con que un sistema electoral tiene que evolucionar, se tiene que adaptar a los tiempos en España, en el Estado español. El sistema electoral, que ha permitido la convivencia en estos cuarenta años, va a ser reformado. Y claro que ha sido positivo el sistema electoral actual, los 350 escaños y el sistema de distribución por provincias, y, sin embargo, casi todos los partidos están hablando, para mejorar la proporcionalidad, de un sistema electoral infinitamente más proporcional que el nuestro. Y hoy está, en el debate constitucional, en el debate de la conformación de un nuevo Gobierno para España, está la necesidad de reformar el sistema electoral español. Por eso yo creo que es bueno, es sano, es democrático y además estoy convencido de que podemos buscar puntos de encuentro para que los que aquí estemos representemos esencialmente a las personas, ¡a las personas!, y que las desigualdades de las personas en un territorio sean compensadas con las políticas, con las leyes, con los derechos. De la misma manera que los que no tienen nada, vivan donde vivan, en las zonas metropolitanas, en nuestras grandes ciudades, que no han podido formarse, que no tienen trabajo, que no tienen vivienda, tengan también la respuesta de este Parlamento, porque la clave no está en el sistema de representación, sino que la clave para la igualdad entre las personas tiene que estar en las políticas. Y por eso, y por eso, creemos que es perfectamente posible mejorar un sistema electoral, para hacerlo más proporcional, para evitar unas barreras injustas que excluyen a la gente. Y yo me alegro, que la pasada legislatura negaron esta parte del debate. No tocábamos la distribución de diputados porque sabíamos que era difícil, compleja, pero tampoco quisieron bajar las barreras electorales, tampoco quisieron bajar las barreras electorales. Pero todo cambia, todo evoluciona. Nos damos cuenta de que el mundo va modificando sus posiciones y sus reclamaciones y hoy, afortunadamente, a pesar de nuestras diferencias, vamos a aprobar una comisión de estudio en este Parlamento sobre nuestro sistema electoral y sabemos de las diferencias que hay entre nosotros, pero no hay mejor manera de intentar acortar las diferencias que contrastar pareceres, que contrastar ideas, que contrastar propuestas.

Y yo sí que le digo al señor Curbelo, que pudiera representar la visión, digamos, más conservadora del actual sistema: de acuerdo, las personas lo primero; las desigualdades por vivir en un territorio alejado, pequeño, tienen que ser compensadas con las políticas. De la misma manera que digo que a quien no tiene nada, viva en el centro de una ciudad o viva en la periferia, la política tiene que atenderle. No vamos a reclamar tres votos, cinco votos para los parados para que aquí nos acordemos de ellos, no vamos a reclamar a los excluidos que voten cinco veces para que aquí nos acordemos de ellos y no debiéramos, no debiéramos tener esta condición de sobrerrepresentación territorial para que en este Parlamento hagamos políticas para la mayoría, hagamos políticas para todos y también para los territorios.

Yo estoy convencido de que es posible el encuentro de políticas para la gente y que las desigualdades territoriales y sociales sean combatidas con esas políticas, como hemos reclamado los canarios en el contexto español y europeo y no necesariamente el camino y los resultados están ahí. Aquí hay territorios de los menos poblados con niveles socioeconómicos por encima de las islas más pobladas -tengo los datos actualizados- y hay otros que siguen estando en el vagón de cola. Es a esos a los que hay que seguir atendiendo con políticas para igualar las condiciones de vida de los que viven en esos territorios pero también de los que viven en los...

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor Rodríguez. Muy amable. Gracias.

Continuamos, no sin antes, por favor, solicitar silencio cuando está un interviniente hablando o en uso de la palabra. Se oye un murmullo que dificulta poder seguir el debate y no es precisamente dentro de las butacas sino que es arriba. Por favor, ruego, si son tan amables, ser respetuosos y respetuosas con el seguimiento del debate.

Tiene la palabra ahora, si el señor Rodríguez toma asiento y lo permite también, que espero que sí, la portavoz de Podemos, Grupo Parlamentario Podemos, para su intervención.

Espere un momento. Señor Rodríguez, si es tan amable. Muchas gracias.

Cuando quiera, señora Santana.

La señora SANTANA PERERA: Muy buenas tardes.

Hay un lugar, que se dice democrático, donde gobierna el tercer partido que más votos obtiene, donde gane quien gane siempre gobiernan los mismos desde hace demasiado tiempo, donde el voto de algunos ciudadanos vale catorce veces más que el de otros, donde 1 800 000 habitantes eligen al mismo número de diputados que 350 000. Hay un lugar, al que algunos califican como democracia, pero que tiene las barreras electorales más altas de Europa, donde se exige superar un 30 % archipielágico y un 5 % insular para obtener el tan ansiado escaño. Este sistema democrático, a la mitad de la Cámara la elige el 17 % de la población. En este sistema tan democrático a un partido le vale obtener cada diputado 19 000 votos, mientras que a otros 1700. El lugar del que les hablo tiene un umbral efectivo de representación, es decir, el número que es necesario para conseguir representación en esta Cámara, que es el más elevado del Estado al que pertenece, casi el doble, un 8,2 % , frente al promedio estatal que se sitúa en el 3,9. Este lugar se llama, señoras y señores, Canarias, y ya no puede aguantar más.

Probablemente llegaremos tarde, sí, pero estamos ante una oportunidad histórica para alcanzar un sistema realmente democrático, proporcional y representativo. Reformar nuestro sistema electoral hace tiempo que dejó de ser una cuestión política para convertirse en una cuestión de sentido común. Crear una comisión para la reforma del sistema electoral es una decisión postergada desde hace mucho tiempo, pero hace falta echar de una vez a andar. Qué digo andar: a correr. Es necesario hacerlo lo antes posible.

Los 60 diputados y diputadas que formamos parte de este Parlamento de Canarias y que tenemos ante nosotros esta oportunidad única no podemos dejarla escapar. Estas oportunidades o se toman o se van. Son oportunidades únicas en la historia. Nunca las ha habido, ni las hay hoy, excusas que valgan.

Ya no vale utilizar chantajes falsos que llevan utilizándose más de treinta años. Vender que la representación de las islas menores...; nos las venden para luego olvidarlas. Sí, las olvidan en sus presupuestos, con ese viejo truco que ya no engaña a nadie. La isla más premiada por este sistema electoral, que es la isla de El Hierro, es a su vez la isla con mayores índices de pobreza de todo el archipiélago canario. Por tanto, si el objetivo de este sistema electoral era tender a la igualdad entre las islas, es evidente -y a los hechos nos remitimos- que ha fracasado. Existen herramientas como el Estatuto de Autonomía o los Presupuestos Generales de la Comunidad Autónoma que permitirían legislar de una manera que garantice el reparto equitativo de la riqueza y las inversiones. Y los habitantes de El Hierro o La Gomera quieren una igualdad, sí, pero una igualdad real, que se manifieste en el reparto de los presupuestos, en las infraestructuras, en las políticas sociales y de bienestar y no un reparto del voto injusto, que lo único que ha conseguido es equiparar a las islas no capitalinas, sí, pero equipararlas por abajo.

Solo con una democracia real podremos defender a nuestra gente. Y lo vuelvo a repetir, estas palabras, las dos palabras conjuntamente: ¡democracia real! Preguntemos a los herreños, preguntemos si les ha servido de algo que durante treinta años su voto haya tenido un mayor valor que el de otras islas. No tengamos miedo a preguntar, no tengamos miedo de la democracia. Estos treinta y tres años solo han servido para que ocupemos el último puesto en empleo, en desarrollo, en políticas sociales. Somos y estamos a la cabeza de pobreza en España y en Europa.

La cuestión es clara: un mal sistema electoral nos ha dado como resultado malos gobiernos. Una mala democracia nos ha llevado a esta realidad que estamos sufriendo día a día las canarias y canarios. La desproporción de nuestro sistema lleva a una desproporción de todas las decisiones que estamos tomando en esta Cámara. El resultado es el que los hechos nos han demostrado: que este sistema no beneficia a las personas sino que beneficia a los partidos políticos. Y lo siento, pero los sistemas electorales no deben beneficiar a los partidos políticos, deben hacerlo a los ciudadanos. Votan las personas y no votan los territorios.

Además les quiero recordar una cosa. Todos los que estamos aquí, en esta Cámara, debemos legislar y velar por los intereses de todas y todos los canarios y no por los de aquella circunscripción por la que hayamos salido elegidos, señor Curbelo.

Es la hora de un tiempo nuevo donde probemos un nuevo método frente al que ya conocemos demasiado. La unión de todas las islas con un objetivo común. Nos lo debemos, y lo debemos a las generaciones futuras: un cambio del sistema que empiece a cambiar las cosas. El insularismo solo ha servido para perpetuar la desigualdad de muchos y el patrimonio de unos pocos. Agitar banderas insulares ha servido como maniobra de distracción para que todo siga igual: igual de bien para unos pocos e igual de mal para el conjunto de la ciudadanía canaria. Hay un agotamiento del régimen del 78 a nivel estatal, pero también hay un agotamiento del régimen del 86 a nivel de Canarias. Ambos sistemas fueron necesarios en su momento y a ambos les reconocemos y les agradecemos -por supuesto que sí, no lo vamos a negar-, pero ahora es el momento del cambio.

Los grandes problemas requieren grandes soluciones y la carrera de salida a la crisis que está sufriendo nuestra tierra pasa, como primera parada, por una reforma del sistema electoral. Igual de necesario que era en el año 86 este sistema, y que no dudamos de que fue construido con las mejores intenciones y el afán de valer, de hacer valer los intereses de las islas más desfavorecidas, se hace ahora necesaria esta reforma del sistema electoral. Una reforma que subsane los errores que venimos arrastrando desde hace ya tanto tiempo. Cuando un sistema se agota, alargar su agonía en el extremo solo lleva a un fallo total de este sistema. En la situación en la que está nuestra tierra no podemos continuar sumidos en la parálisis, hay que actuar.

No hemos venido aquí a hacer diagnósticos, diagnósticos que todos compartimos. Si la política solo hace diagnósticos y no pone soluciones, en lo que se convierte la política es en demagogia. Nuestro Estatuto de Autonomía es nuestra carta magna y a esta le debemos la importancia que se le debe. Por lo tanto, nos corresponde a todos los partidos que formamos parte de esta Cámara actuar de manera responsable y mirando hacia el futuro. Dejar una reforma electoral de este calado en manos de Coalición Canaria nos parecería una enorme irresponsabilidad, con la que no podemos seguir cargando. Una reforma de gran calado requiere la participación de toda la sociedad. Ya lo hemos permitido durante mucho tiempo, que se sigan tomando las decisiones por parte de Coalición Canaria, dándoles un poder que no le corresponde; que los votos que reciben no son los que luego se trasladan al poder que ellos tienen en la Cámara. El mantenimiento de este sistema electoral solo tiene una explicación lógica que nadie puede atreverse a negar: perpetuar en el poder a un partido, aquel que sea cual sea el resultado siempre gobierna. Esto, señoras y señores, aunque a muchos sé que no les guste oírlo, tiene un nombre, y es el nombre de pucherazo, un pucherazo electoral legalizado en pleno siglo XXI, y este pucherazo electoral yo no tiene cabida en la Europa que ha de ser de los pueblos.

A nivel estatal ya se ha abierto un debate sobre el sistema electoral, que además deja mucho que desear, pero incomparable con lo que deja de desear nuestro sistema electoral, el sistema electoral canario. En otras comunidades autónomas ya se han llevado a cabo reformas y aquí, que es donde más necesaria es la reforma, ni siquiera hemos comenzado a trabajar. Piensen en un momento en la responsabilidad hacia la gente que nos ha elegido para sentarnos en este Parlamento, piensen en ellos, y cómo podrían explicarles, sí, cómo podrían explicarles -esos tres partidos más votados- dentro de tres años, de nuevo en campaña electoral, que es necesaria una reforma del sistema cuando les han mentido en su cara una vez tras otra. Ya nadie les va a creer, ya el cuento se les acabó. La reforma del sistema electoral no puede pasar de esta legislatura.

Desde Podemos no nos vamos a conformar con parches. El sistema hace aguas por todos lados. Reclamamos una reforma auténtica y profunda. Bajar los topes electorales sería un parche inaceptable. Este sistema no requiere de maquillajes, requiere de cirugía.

Y, por favor, no hagan suya esa frase que se le atribuye a Napoleón de que si queremos resolver una cosa nombremos un responsable y si queremos que se... (La señora diputada continúa su intervención sin micrófono).

La señora PRESIDENTA: Señora... ¿Quiere un minuto más, señora Santana, quiere un minuto más? ¿Perdón?

¿Termina? Creo que el debate es suficientemente importante, dado lo que hay.

Un minuto más, señora Santana.

La señora SANTANA PERERA: Como les decía, no hagamos nuestra esta frase que se le atribuye a Napoleón de si queremos resolver un problema nombremos a un responsable y si queremos perpetuarlo en el tiempo nombremos una comisión.

Creemos que Canarias se merece, de una vez por todas, la reforma de este sistema electoral. Ver las opciones, las alternativas, encontrar las mismas mediante el consenso, invitar a expertos que han venido trabajando en este sentido desde hace muchísimo tiempo, abrir las puertas de este Parlamento, las puertas y las ventanas, a la ciudadanía, a la participación ciudadana... Los ciudadanos y ciudadanas canarios no son menores de edad. Se merecen elegir el sistema electoral que rija en su tierra. Cambiemos el sistema electoral, se lo debemos a todas y a todos. Nos han elegido para arreglar las cosas que no funcionan y nuestro sistema electoral, evidentemente, es una de ellas. ¡Ninguna legislatura más con este sistema electoral!

Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señora Santana.

Continuamos. Intervención ahora del Grupo Popular.

Señora Australia Navarro de Paz, cuando usted quiera.

La señora NAVARRO DE PAZ: Gracias, presidenta.

Señorías, debatimos hoy la creación de una comisión de estudio para la reforma del sistema electoral canario. Sí, no es la primera vez que este Parlamento tiene la ocasión de abordar la reforma de nuestro régimen electoral. Lo hemos hecho muchas veces, bien en comisión de estudio o bien en propuestas de reforma del Estatuto, pero hemos de reconocer que hasta ahora no ha sido posible.

Como saben sus señorías, y ya se ha dicho aquí hoy, el sistema electoral está vigente desde hace ya treinta y cuatro años. Exactamente desde el año 82, cuando las Cortes aprobaron el Estatuto y nació la autonomía canaria. En este tiempo solo se ha producido una modificación en las barreras de acceso al Parlamento, en el año 86. El resto del sistema electoral no se ha modificado y ha sobrevivido contra viento y marea, a pesar de revelarse legislatura tras legislatura como un modelo electoral que distorsiona de forma objetiva la voluntad de los ciudadanos del archipiélago.

Y la pregunta que a buen seguro se estarán haciendo hoy muchos canarios, sobre todo tras escuchar a quienes me han precedido en el uso de la palabra, es por qué esta vez, por qué en esta ocasión vamos a encontrar un espacio de consenso y entendimiento para reformar nuestro sistema electoral. Y es ahí, créanme, señorías, donde está la clave del debate que iniciamos hoy. ¿Existe o no existe una decidida voluntad, mayoritariamente compartida por los grupos políticos de esta Cámara, de actualizar nuestro sistema electoral? Esa es la pregunta, esa es la clave del proceso que arranca hoy con la creación de esta comisión de estudio.

Si repasamos los precedentes, es lógico que muchos nos temamos que esta comisión de estudio responda a lo que antes planteaba la portavoz de Podemos, a la lógica política de Napoleón, cuando decía aquello de que si quieres que algo se demore eternamente nombra una comisión, pero, mire, señora portavoz del Grupo Podemos, yo le anuncio, en nombre del Partido Popular, en nombre del grupo parlamentario al que represento, que acudimos a esta comisión con una decidida voluntad real de llegar a un acuerdo sobre esta reforma. Y nos gustaría escuchar, porque creo que es de lo que se trata hoy aquí, me gustaría escuchar a los demás portavoces esa misma voluntad de llegar aquí con voluntad de acuerdos.

Creemos, sinceramente, que hay espacio para entendernos y ofrecer a los canarios, a partir de las elecciones autonómicas del 2019, un modelo electoral mejor, mucho mejor, que mejore la representación de los ciudadanos en esta Cámara, tanto en términos de mejor proporcionalidad como de mayor facilidad en el acceso a la Cámara, sin que ello signifique, señor Curbelo, tener que prescindir del criterio territorial, que está y debe estar siempre presente en este Parlamento, pero, señor Curbelo, en su justa medida.

Pero hoy, señorías, no es el día de hablar de cómo debe ser el nuevo sistema electoral canario, sino es el día de que la práctica totalidad de los grupos parlamentarios nos comprometamos de verdad con la reforma, con una reforma que nazca necesariamente de la voluntad de una mayoría cualificada de este Parlamento y de la que nadie, nadie, debería excluirse. Una reforma que aspiramos, al menos desde mi grupo parlamentario, a elaborar todos los que componemos esta Cámara, sin vetos, sin imposiciones y en un plazo razonable de tiempo.

Miren, esto último no es tan difícil. El sistema electoral ha sido de hecho una de las materias más debatidas durante estos últimos treinta y cuatro años de autonomía, pero ha faltado hasta ahora esa necesaria voluntad política de alcanzar un régimen electoral mejor y más justo. Pero no mejor -ya se ha dicho también aquí- para cada uno de nosotros o mejor para nuestros grupos políticos; no, eso ya se ha ensayado muchas veces y todos conocemos cuál ha sido el resultado. El éxito de la reforma electoral depende en gran medida de que unos y otros, desde opciones próximas o distantes, dejemos a un lado el interés particular, político y partidario y asumamos definitivamente que Canarias no merece seguir teniendo este sistema electoral por más tiempo. No lo merece, no lo merecen los canarios.

En treinta y cuatro años hemos tenido ocasión de comprobar, elección tras elección, cómo nuestro modelo electoral ha venido distorsionando la voluntad libremente expresada en las urnas por los canarios, y esto es un hecho objetivo. Nadie puede discutir que el grupo parlamentario más numeroso no fue el partido político que tuvo mayor respaldo en número de votos en las elecciones autonómicas de mayo pasado. Nadie puede discutir que formaciones políticas con 50 000 votos en las elecciones de mayo no tengan ni siquiera un asiento en este hemiciclo. Nadie puede discutir que el valor de un ciudadano en determinadas circunscripciones es 18 veces más valioso electoralmente que en otras circunscripciones. Nadie puede discutir que el 17 % de los canarios elige la mitad de los 60 escaños de este Parlamento, mientras el 83 % de los canarios restantes elige el otro 50 %. Y les podría poner ejemplos parecidos en anteriores legislaturas, donde grupos que se distanciaban en las urnas en más de 50 000 votos contaban con el mismo número de parlamentarios.

Ahora bien, estos son los resultados de las reglas del juego cuando nos presentamos todos a las elecciones y hasta que no cambiemos las reglas nuestra obligación es respetarlas y cumplirlas. Ahora bien, ese respeto a las reglas del juego no puede ni debe esconder las consecuencias anómalas que el sistema electoral introduce en la representación proporcional de los ciudadanos en esta Cámara. Sé que cualquier sistema electoral incurre en distorsiones al principio de proporcionalidad de un ciudadano/un voto. Lo que ocurre es que en nuestra tierra, como señalaba un especialista en materia electoral, no es que el sistema canario sea desproporcional, no, es que es exageradamente desproporcional.

Miren, no estoy hablando de lo que nos conviene a nosotros, sino de lo que le conviene a esta comunidad autónoma, a la sociedad a la que nos debemos y representamos. Pensemos en la voluntad política de los canarios, no en la nuestra, y seamos capaces, seamos capaces de articular un nuevo sistema electoral que quizás no satisfaga plenamente a cada uno de nosotros, pero, señorías, que haga realidad la voluntad cada día más compartida por los canarios de contar con un sistema de representación en este Parlamento que sea moderno, actualizado, dinámico y no estático; un sistema electoral al servicio de los ciudadanos.

Efectivamente, señor Curbelo, y, por cierto, aprovecho la ocasión para decirle que no es justificación la pobreza en las islas no capitalinas, porque, mire, si hablamos de pobreza, no hay mayores bolsas de la misma que en Las Palmas de Gran Canaria o Santa Cruz de Tenerife.

Lo que sí queremos, y en eso le insisto y le invito al consenso, señor Curbelo, es conseguir un sistema electoral, insisto, al servicio de los ciudadanos, que recoja fielmente el sentir y la voluntad real de todos los canarios, que tienen todos ellos el mismo derecho inalienable de estar y de sentirse representados de forma igualitaria en esta Cámara.

Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señora Navarro.

Continuamos. Ahora, para fijar posición por el Grupo Socialista Canario, el señor Álvaro Lavandera. (Pausa).

Muchas gracias, señoría. Seguimos, cuando quiera.

El señor ÁLVARO LAVANDERA: Buenas tardes, señora presidenta. Señorías.

Para el Partido Socialista hoy es un día de celebración, el día del comienzo de un debate postergado a lo largo de los años. Un debate que afrontamos con responsabilidad, que debe ser afrontado con responsabilidad por todos los grupos políticos, dejando de un lado los puros intereses electorales, poniendo en el centro del debate la necesaria legitimidad que debe tener un sistema electoral ante la ciudadanía. Un sistema electoral que, en su definición, debe ser el conjunto de medios por el que la voluntad del pueblo canario se transforma en representación política y órganos de gobierno.

Quisiera recordar que desde la reforma del Estatuto de Autonomía de 1996 el Partido Socialista ha estado reclamando la necesaria revisión de nuestro sistema electoral, incluso con el voto en contra de algunos de los que hoy pretenden abanderar esa reforma electoral.

Una idea arraigada en la sociedad canaria a la que el Partido Socialista ha contribuido decisivamente. Llevamos veinte años reivindicando su reforma. Una reivindicación que nunca hemos escondido y con la que siempre hemos sido muy claros, que lo sigue siendo desde que registramos en esta Cámara nuestra propuesta, que podrá o no ser compartida, que podrá o no ser modificada, que debe ser objeto de consenso, pero que siempre hemos reivindicado. Por ello debería ser un motivo de celebración que en el debate de hoy haya unanimidad en la necesidad de revisar nuestro sistema electoral.

El objetivo es común. Empezamos un camino, un camino que no debe estancarse; una hoja de ruta que requiere la búsqueda de encuentros, el necesario consenso, la mayor flexibilidad y, por tanto, un escenario que propicie ese ansiado acuerdo. Precisamente por esto es por lo que entendemos que la propuesta de comisión de estudio que suscribió mi grupo, junto con el Grupo Nacionalista, era la necesaria para abrir ese diálogo, ese espacio de diálogo, y en el fondo creemos que es la que hoy hemos acordado entre todos.

Si hacemos una lectura textual de la propuesta de acuerdo presentada por los Grupos Parlamentarios Popular, Podemos y Nueva Canarias, la misma se limitaba a la formulación de una ley electoral; por el contrario, la presentada por los Grupos Socialista y Nacionalista hablaba del sistema electoral. Hablamos todos del sistema electoral y es un gran paso, y quiero explicar por qué es un gran paso: porque hacer una limitación a una nueva ley electoral y no aspirar a un nuevo sistema electoral es negar la posibilidad de debatir sobre las previsiones contenidas en la reforma del Estatuto de Autonomía actualmente en tramitación. Negar la posibilidad de debatir sobre la mayor amplitud de las posibles modificaciones es negar la posibilidad del mayor consenso posible. Por eso pedíamos, con el único ánimo de la búsqueda de ese mayor consenso posible, que retiraran su propuesta excluyente y se sumasen a la nuestra, ya que, independientemente de cuál sea el resultado final, el primer ejercicio de responsabilidad que debemos asumir es no limitar el debate, y entre todos lo hemos logrado. Un motivo de satisfacción.

Señorías, me gustaría recordar que hablo en nombre del Partido Socialista, el partido más votado en las últimas elecciones autonómicas y el único que obtuvo representación en las siete circunscripciones insulares. No porque crea que la contundencia de los números refuerce nuestros argumentos, lo recuerdo con generosidad y con humildad, como aviso a navegantes, frente a los que pretenden arrogarse la legitimidad de las urnas negándosela a las formaciones políticas que no compartan sus propuestas; lo recuerdo porque compartimos la necesidad de reforma de nuestro sistema electoral, porque es necesario profundizar en la legitimidad de nuestro sistema electoral; lo recuerdo porque no se puede obviar el debate, nuestra legítima e histórica reivindicación y aspiración a disponer de una nueva circunscripción de carácter regional.

La reforma del sistema electoral, la mejora del principio de proporcionalidad y la convivencia con el hecho insular puede y debe ir más allá del aumento de asignación de escaños a las islas capitalinas, como pretenden algunos. Una lista regional desplaza el componente territorial, garantiza una representación proporcional y suaviza la desigualdad demográfica en el actual reparto de escaños entre islas. Una lista regional mejora la cohesión política de nuestra comunidad autónoma y da la oportunidad a todos los canarios y canarias, independientemente de su isla de residencia, de participar en una competencia electoral regional que en la actualidad no tenemos.

Señora Santana, me gustaría recordarle el contrato ciudadano con el que concurrieron a las elecciones del pasado mes de mayo, y decía lo siguiente: es necesaria y urgente una transformación del régimen electoral que tenga en cuenta la igualdad en el valor del voto y la proporcionalidad, sin perjuicio de garantizar la representación territorial, y que estudie la posibilidad de creación de una circunscripción archipielágica. A estas alturas estoy seguro de que todos sabrán que para que podamos incorporar la lista autonómica, regional o archipielágica, como la queramos denominar, a la ley canaria, que es lo que está pidiendo el Partido Socialista desde el año 2004, es necesario modificar el Estatuto de Autonomía. A estas alturas deberíamos saber que la propuesta de reforma del Estatuto de Autonomía, aprobada la pasada legislatura y que recientemente ha admitido a trámite la Mesa del Congreso, admite la posibilidad de crear esa lista regional. Lo digo también porque se ha dicho, se quiere comentar por algunas fuerzas la devolución de ese Estatuto a esta Cámara. Una lista regional que además no se crea automáticamente con la reforma del Estatuto de Autonomía, lo remite a esa ley canaria. Lo que sí incorpora de manera inmediata es la propuesta de subsanar el déficit democrático más urgente que tiene la actual ley, que es reducir los topes electorales.

Por todo ello, porque coincidimos en el fondo y en las formas, consideramos una buena noticia que todos nos sumemos a la hoja de ruta que desde un principio propusimos el Grupo Socialista y el Grupo Nacionalista.

Señorías, creemos que, transcurridos apenas siete meses desde las elecciones y con toda una legislatura por delante, si el verdadero objetivo es democratizar el actual sistema electoral, debemos dejar de ver como un obstáculo la reforma del Estatuto de Autonomía y empecemos a verla como lo que es, una oportunidad. Si queremos un marco normativo lo suficientemente flexible para propiciar un consenso, que es necesario por aritmética y por calidad democrática, es necesaria esa reforma. Todo lo demás, las circunscripciones, los topes electorales, la representación insular, todo, absolutamente todo está y estará abierto hasta que decidamos cerrarlo. Y para ello queremos saber el diagnóstico, las aportaciones de los expertos y expertas que acudan a la comisión, lo que opinan los partidos que no han obtenido representación. Queremos testar a la opinión pública sobre las propuestas que seamos capaces de ir concretando, pero sobre todo queremos saber cuáles son las propuestas concretas de los grupos políticos que están presentes en esta Cámara. También queremos empezar a conocerlas.

Es necesario que aprovechemos la comisión de estudio para hacer ese esfuerzo de concreción y que, sean cuales sean las conclusiones que alcancemos, respetemos la voluntad de la mayoría necesaria para sacarla adelante, discrepando si se quiere pero no demonizando los resultados que se alcancen. Es un compromiso que pido al resto de los grupos políticos y que el Grupo Socialista asume ya desde el principio.

Señorías, el debate de hoy no es un debate sobre qué sistema electoral queremos, es un debate sobre qué hoja de ruta nos fijamos para cambiarlo. Pero no puedo dejar pasar estos últimos minutos para recordar qué sistema electoral propone el Partido Socialista para Canarias. Como ya hemos dicho en más de una ocasión, nuestra propuesta busca dos grandes objetivos. El primero, reforzar la representatividad democrática de cada una de las islas y, segundo, profundizar en la vocación regional, no solo del Gobierno sino también del propio Parlamento que lo designa. Para ello proponemos, en primer lugar, acercar los topes electorales a la actual pluralidad política del archipiélago o, lo que es lo mismo, reducirlos a la mitad. En segundo lugar, proponemos la creación de una lista regional que conviva con las circunscripciones insulares, una lista en la que el conjunto de los canarios y canarias tenga la posibilidad de pronunciarse sobre el candidato o candidata a la presidencia del Gobierno si los partidos así lo deciden.

Señorías, tras treinta años de experiencia, podemos afirmar que la triple paridad no ha supuesto desequilibrios de una isla a otra. Muy al contrario: ha logrado abordar desde el conjunto problemas que antes de la promulgación del Estatuto parecían irresolubles. Transcurrido este tiempo, en el Partido Socialista creemos que hay que dar un paso más. No solo somos islas asociadas sobre el mismo mar, somos un pueblo, el pueblo canario, 2 millones de canarios y canarias que demandan una respuesta común a sus servicios públicos. Un pueblo al que...

La señora PRESIDENTA: Señor Álvaro, un minuto más.

El señor ÁLVARO LAVANDERA: Un pueblo, señorías, al que el Partido Socialista no piensa defraudar.

Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Grupo Nacionalista Canario, señor Ruano.

El señor RUANO LEÓN: Señora presidenta. Señorías.

Tras las elecciones de mayo de 2015, tres grupos parlamentarios de esta Cámara enarbolaron una propuesta de comisión de estudio para la reforma electoral, registrada incluso antes del debate de investidura, pero lo hacían en aquel momento deslegitimando el sistema electoral con el que todos habíamos concurrido a aquel proceso e ignorando que el principal problema de representatividad del proceso, es decir, la ausencia de un partido, concretamente de Ciudadanos, en esta Cámara, está resuelta en la propuesta de reforma electoral que se incluye en la propuesta de reforma del Estatuto que se encuentra en Madrid pendiente de toma en consideración en el Congreso de los Diputados.

El presidente del Gobierno, en el que fue su discurso de investidura como candidato, invitaba a que estudiáramos la reforma con sosiego, ajenos a procesos electorales en curso y respetando la iniciativa estatutaria que Coalición Canaria-PNC y el PSOE habían elevado al Congreso de los Diputados. Lo decía el presidente pidiendo que lo hiciéramos sin prejuicios y sin descalificaciones, que hoy hemos vuelto a escuchar aquí, afortunadamente, exclusivamente en la portavoz de Podemos, que habla de que la política no se debe hacer con demagogia. La verdad es que no conozco nada distinto en Podemos. Quizás algún día lo descubra, pero, en fin, quien quiera rememorar lo que se considera demagogia en los griegos puede recurrir, volverlo a leer y podrá identificar sin duda qué tipo de políticas hace Podemos aquí y en el conjunto del Estado. Porque difícil es llegar a acuerdos cuando se insulta a la parte con la que tú quieres llegar a acuerdos, difícil es llegar a formar gobierno cuando se insulta o se humilla al candidato al que el rey, el jefe del Estado, ha encomendado la tarea de formar gobierno. Por tanto, difícil será que si el tono de la comisión de estudio que hemos apoyado o que vamos a apoyar los grupos que ostentamos la mayoría en este Parlamento, el Grupo Parlamentario Socialista y el Grupo Nacionalista -Coalición Canaria y PNC-, podamos llegar a acuerdos con esa dirección.

En cualquier caso, vamos a no descentrar el debate, porque esta es la segunda ocasión en dos años en la que tenemos esa oportunidad de tener un debate sobre la reforma electoral. Entonces lo hicimos ante una proposición de ley del Grupo Mixto, en la que no se hacía propuesta alguna de la distribución de escaños entre islas, quizá porque del mismo formaban parte una organización política casi exclusivamente grancanaria, como es Nueva Canarias, y una organización política conejera, como era el PIL. Y, por tanto, no fueron siquiera capaces de encontrar un acuerdo en un grupo de tres diputados.

En mi intervención en aquel pleno de 2014 dije que un sistema electoral se integra por tres elementos: el voto, la fórmula electoral o regla decisoria y la circunscripción. Y en palabras de un autor que posiblemente es de los más reconocidos a nivel mundial en esta materia, Dieter Nohlen, la combinación de esos factores es la que debe proporcionar al menos un marco de estabilidad parlamentaria que refleje el pluralismo político y social.

El sistema electoral de Canarias es un sistema que responde a determinados objetivos. Yo creo que eso es lo más importante de lo que vamos a debatir. Dice Nohlen que en el momento de seleccionar, reformar o diseñar un sistema electoral, está en primer lugar la pregunta sobre el objetivo o función que deberá cumplir el sistema electoral y solo después viene la búsqueda de los medios que puedan ser más o menos útiles a los objetivos planteados. ¿Por qué digo esto, señorías? Porque debe quedar claro, desde ahora, desde ahora, que no aceptaremos ninguna reforma electoral que rompa Canarias.

Señorías, Coalición Canaria no existía en 1982, año en el que se aprobó el Estatuto y con él el sistema electoral de este Parlamento. Por lo tanto, no es cierto que seamos partidarios del sistema electoral vigente desde hace treinta y tres años porque el sistema electoral vigente nos beneficie. Somos la primera fuerza política en votos y escaños en cinco islas del archipiélago, entre ellas Tenerife, la más poblada, y lo fuimos también hasta 2003 en el conjunto -con Gran Canaria incluida-, hasta la ruptura del nacionalismo que protagonizó Nueva Canarias-Nueva Gran Canaria en 2005.

Con las modificaciones a las que después me referiré, creemos que en gran parte gracias al sistema electoral somos una comunidad única; un archipiélago en sentido político unido, ocho islas habitadas por mujeres y hombres iguales en derechos.

Como de estudiar se trata, señorías, le invito, les invito, especialmente a la portavoz de Podemos, a que estudie algo y estudie el origen de la llamada triple paridad, y compruebe que la redacción final de la disposición transitoria fue producto de una enmienda transaccional del Grupo Comunista, representado por el profesor y ponente constitucional Jordi Solé Tura, ya fallecido, y aceptada por el diputado que entonces representaba a la mayoría de UCD, José Miguel Bravo de Laguna. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados de 27 de mayo de 1982.

Señorías, la historia de Canarias está repleta de intentos fallidos de construir Canarias como un todo. Desde luego desde concepciones políticas o ideológicas radicalmente distintas a las que tenemos hoy en un sistema democrático. Sí, un sistema democrático, una democracia real. La historia de Canarias se ha construido siempre buscando una respuesta a la manifestación del fenómeno sociopolítico del pleito insular, tanto entre las islas capitalinas o entre estas y las restantes. En efecto, tanto la restauración de los entes locales, la isla como ente local en 1912 como los cabildos, órganos de gobierno, y también la propia división provincial buscaban ese objetivo en 1927. Igualmente ese era el objetivo de la aprobación del Estatuto en 1982. Todos han sido loables intentos y, cuando se estudien los modelos electorales comparados, comprobaremos que ninguno es un modelo perfecto y que sin duda es la autonomía dentro del Estado español y el equilibrio y la solidaridad entre las islas, que se ha sustentado en la triple paridad, la que ha dado mayores niveles de bienestar y desarrollo al archipiélago.

Coalición Canaria-PNC, el Grupo Nacionalista Canario, entiende que es necesaria una reforma electoral que se adapte a la realidad demográfica actual y siga respetando el valor de la isla, que la representa en un conjunto único, el archipiélago. Todo sistema electoral responde a una organización política sobre la que se aplica. Es, por tanto, la búsqueda de un sistema electoral acorde a nuestro modelo político-organizativo como Canarias, el que representa un solo pueblo dispersado en siete territorios insulares o circunscripciones. Así, la cuestión de la reforma, treinta años después de aquella decisión y con medio millón de habitantes adicionales, no es fácil de resolver, por mucho que algunos lo simplifiquen. La presencia de dos representatividades, la poblacional y la territorial, condiciona a la hora de buscar un modelo organizativo y es necesario que Canarias cuente con garantías de éxito y respetando al sujeto político, que es el pueblo canario, como al hecho insular y archipielágico, el territorio, como parte de ese todo.

El sistema electoral actual se encuentra a medio camino entre la organización territorial y la unitaria, pues en una sola cámara representativa se conjugan los elementos poblacionales y territoriales; siete circunscripciones o islas con desigual número de escaños a elegir en cada una de ellas en función de su población, pero es verdad que con una proporcionalidad desigual. Desigual para buscar la igualdad entre los territorios que la conforman: esa era la decisión, esa fue la decisión. Por tanto, cuando hablamos de esto, no nos podemos olvidar de esa historia y de que esa historia ha conformado una unidad: el que nos podamos sentir y sentar todos aquí con la idea de que todos somos canarios representando a las circunscripciones de las que formamos parte. Esto es lo esencial, señorías.

Y cuando se habla de desequilibrios piensen, por ejemplo, en el sistema electoral vasco. Los vascos decidieron poner 25 diputados a cada uno de sus territorios históricos. La desigualdad entre la población de Vizcaya o la población de Álava es de cuatro a uno y, sin embargo, es un buen modelo porque es su modelo. Es el modelo que han decidido, es el modelo por el que han apostado, porque es el que genera igualdad entre los territorios históricos y nadie discute ahí la desigualdad del ciudadano de Vizcaya en relación con la del ciudadano de Álava. Esta es la cuestión y, por tanto, cuando hablemos de esto, cuando hablemos de la creación de una comisión de estudio, si perdemos de vista que el objetivo es la conformación de una unidad que se llama el archipiélago y, a su vez, esta se sustenta sobre las islas, estaremos haciendo mal trabajo...

La señora PRESIDENTA: Un minuto más, señor Ruano.

El señor RUANO LEÓN: Gracias.

Y estaremos haciendo, como digo, señorías, un mal trabajo.

Termino, señoras y señores diputados, diciendo que debemos ser claros desde el primer momento. Aquellos que relatan la desproporción del valor del voto de unos canarios respecto a otros deben explicar que para mejorar esa relación caben técnicamente solo dos posibilidades: una, quitar escaños a las islas no capitalinas; dos, aumentar el número de escaños de este Parlamento. Esas son las dos únicas posibilidades, veremos cuáles son las propuestas. Cuando llegue el momento de estudiar y después se tengan que hacer propuestas concretas, algunos grupos van a tener que decir la verdad y explicarnos qué modelo de Canarias quieren. Nosotros, señorías, lo tenemos claro: un modelo político-organizativo de Canarias isla y nación, sobre la base de los principios de equilibrio y solidaridad, un pueblo que se asienta en ocho islas distintas, con hombres y mujeres iguales en derechos.

Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Gracias, señor Ruano.

Vamos a votar, voy a llamar antes (la señora presidenta toca el timbre de llamada a la votación).

Señorías, les recuerdo que el texto que vamos a votar en una única votación es el siguiente: crear una comisión de estudio sobre la reforma del sistema electoral canario. Señorías, comienza la votación. (Pausa).

Señorías, queda aprobada, con 56 votos emitidos: 53 síes, ningún no y 3 abstenciones.

Muchísimas gracias, señorías.

Hacemos una pausa para almorzar. Reanudamos la sesión a las cinco de la tarde. Muchas gracias.

(Se suspende la sesión a las quince horas).

(Se reanuda la sesión a las diecisiete horas y dos minutos).

La señora PRESIDENTA: ¿Reanudamos la sesión plenaria, señorías, si les parece, o...? Y si no les parece, pues, creo que también.

Vamos a dar comienzo a la sesión plenaria, si son tan amables.


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