Diario de Sesiones 31/2016, de fecha 13/4/2016
Punto 6

9L/C-0385 COMPARECENCIA DEL GOBIERNO, INSTADA POR EL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR, SOBRE COMPATIBILIDAD DE USOS EN SUELO TURÍSTICO.

La señora PRESIDENTA: Señorías, pasamos ahora a la comparecencia del Grupo Popular, sobre la compatibilidad de usos en suelo turístico.

Para la defensa, señor Jorge.

El señor JORGE BLANCO: Gracias, señora presidenta. Señorías, señora consejera.

En el pleno pasado del 23 de septiembre del año pasado, del 2015 -siete meses hace ya de eso-, tuvimos la oportunidad de hablar sobre un enorme problema que está teniendo una repercusión importantísima en las zonas turísticas de Canarias y especialmente me refiero, y permítanme sus señorías, a la isla de Gran Canaria. Vecinos, ciudadanos de Canarias, propietarios que mantienen su residencia en zonas clasificadas como turísticas y que gracias a malas decisiones o a decisiones erróneas por parte del legislador y por parte del propio Gobierno de Canarias están condenados hoy a ser expulsados de las zonas donde actualmente viven, como consecuencia de la exigencia de la especialización de suelos, bien residencial bien turístico, que imponen la ley y los documentos de ordenación de planeamiento.

Tuvimos la oportunidad aquel día de hablar mucho de este tema, pero francamente, señora consejera, se concretó muy poco. Habló usted mucho de diálogo, habló usted mucho de consenso, pero habló usted muy poco de soluciones reales y efectivas que hay que hacer o que hay que aplicar.

En esta segunda comparecencia, señora consejera, y seguramente habrá muchas más a lo largo de este mandato, señora Lorenzo, nos gustaría conocer qué ha hecho el Gobierno, y en concreto su departamento, o la consejera de Política Territorial, puesto que esto es quizás más aún que un problema turístico es un problema de carácter territorial. Pues qué ha hecho usted y el Gobierno al que representa en este problema.

Usted se comprometió a hacer algunas cosas en el pasado mes de septiembre. Después del diálogo, ¿qué pasó, señora consejera? ¿Se ha reunido usted con la Plataforma de Afectados por la Ley Turística? ¿Se han creado equipos de trabajo, que usted dijo que iba a hacer, entre Política Territorial y Turismo para abordar el problema? ¿Se ha revisado o se va a revisar la normativa que afecta a toda esta casuística y problemática? ¿Se ha analizado la reversión de la residencialización allí donde, según usted en esa intervención, es deseable dar prioridad al turismo frente al propietario? ¿Se ha analizado en profundidad el principio de unidad de explotación de complejos turísticos, que es gran parte del problema que existe hoy en día? ¿Da usted prioridad o no al derecho de propiedad, que es el derecho más sagrado de los derechos individuales que existen en este asunto?

Sé que se ha incorporado desde aquel momento hasta este una disposición final al proyecto, o mejor dicho anteproyecto, de la ley del suelo, una disposición transitoria en la Ley de Renovación del año 2013, la Ley 2/2013, pero, a mi juicio, señora consejera, esto no va a ser suficiente. Esto necesita, a juicio de mi grupo parlamentario y del mío propio, un nuevo modelo turístico, que estamos deseando oír de sus palabras en su intervención.

Gracias, señora presidenta.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor Jorge.

Señora consejera.

La señora CONSEJERA DE TURISMO, CULTURA Y DEPORTES (Lorenzo Rodríguez): Gracias, señora presidenta.

Señor Jorge, durante las últimas décadas el uso residencial en zonas turísticas ha ido sumando un significativo número de camas. Desde aproximadamente el año 97 y a lo largo de estas dos últimas décadas, más de 40 000 camas, en su mayoría extrahoteleras, se han residencializado, fundamentalmente por haber sido expulsadas de la explotación turística por obsolescencia o por el progresivo cambio de la demanda turística, con una inclinación mayor al alojamiento hotelero, o también por una expectativa de mayor rentabilidad del propietario en los usos residenciales.

Este uso residencial en las zonas turísticas ha adquirido diferentes modalidades: uso propio, uso ocasional vacacional, turismo residencial y alquiler de larga temporada bajo la Ley de Arrendamientos Urbanos. Una situación que genera no pocas fricciones, ya que, tal y como se define, el espacio turístico es un objeto de consumo vacacional que se percibe y se vive de forma diferente al espacio residencial. De ahí que en la Ley 19/2003, de 14 de abril, por la que se aprueban las Directrices de Ordenación General y las Directrices de Ordenación del Turismo, ha sido un objetivo que desde el planeamiento se evite el uso mixto por el deterioro que la situación causa en la oferta turística, tratando de especializar hacia el uso residencial o hacia el uso turístico. En este sentido, la memoria de las Directrices de Ordenación del Turismo establece expresamente que la afección entre los usos turísticos y residenciales tiene su origen básicamente en los diferentes hábitos horarios, actitudes y necesidades de los residentes y los visitantes y en el uso diferente que ambos colectivos hacen tanto del espacio edificado como del espacio urbano, pero también en la reiterada experiencia de la utilización turística irregular de las edificaciones destinadas a uso residencial, fuera del control y la garantía de calidad y servicio que constituyen el objetivo de la regulación turística. Por unas y otras razones, las Directrices consideran que se debe evitar el uso mixto por el deterioro que la situación causa en la oferta turística, revisando los instrumentos de planeamiento que permitan ambos usos en un mismo ámbito o sector, con el fin de especializar íntegramente los espacios en uno u otro destino. Sin embargo, en el punto actual en el que nos encontramos, con una realidad residencial y unos derechos adquiridos con el paso del tiempo que conviven con los usos turísticos, no es este un tema sencillo de abordar.

A priori conviene aclarar que en el sentido estricto se trata de un asunto de política territorial, como usted citaba, más que de política turística, si bien es cierto que, una vez clasificado el suelo, pasa a ser, a estar determinado por la legislación y reglamentación turística. De hecho, es desde el nuevo texto del anteproyecto de ley del suelo desde donde se ha articulado una solución a parte del problema sancionador y de posible pérdida del inmueble fruto de una expropiación a la que se enfrentaban los propietarios residencializados ya consolidados de no acometer su sometimiento a la normativa turística existente. Es decir, este es el primer paso yo creo que importante que está dando el Gobierno. Es verdad que es un anteproyecto de ley, en el que contemplamos, en este anteproyecto que todos vamos a discutir, una parte de solución al problema en cuanto al régimen sancionador y al régimen expropiatorio.

Es desde el ámbito urbanístico donde hemos venido ordenando los usos del suelo, como no podía ser de otra forma. Es en él donde descansa el conjunto de consideraciones que llevan a cada una de las instituciones con competencias en la materia a proponer sus respectivos planes. Y es en esos planes en donde se trata de dar respuesta a la necesidad de conducir el desarrollo tanto de los municipios canarios como de cada isla en su conjunto. Un plan urbanístico es una propuesta, una mirada hacia adelante, que trata de regular la forma en la que, en el futuro próximo y lejano, utilizaremos un recurso como es el suelo enormemente valioso para Canarias y para el bien común. Un plan urbanístico territorial, una vez aprobado, debería ser universalmente respetado; no obstante, no siempre es así. De la misma forma que se han producido usos residenciales en zonas turísticas y parcelas clasificadas para uso turístico se han producido también usos turísticos en suelos clasificados como residenciales.

El desarrollo turístico de Canarias se ha basado en un modelo que viene demostrando su éxito, no solo consiguiendo cifras de visitantes turísticos más que importantes, sino sobre todo en un altísimo porcentaje de repetición de nuestros turistas. Un modelo que en lo urbanístico ha promovido la especialización de los usos, basándose, de un lado, en la dificultad de simultanear los hábitos horarios y actitudes de residentes y visitantes turísticos que hacen un uso distinto, como decía antes, del espacio urbano como del edificado y, de otro lado, en las diferentes necesidades de los espacios libres, equipamientos y dotaciones que se derivan en cada caso.

Sin lugar a dudas, los actuales cambios de preferencia en nuestros visitantes turísticos nos obligan a volver a analizar muchas de las cuestiones que hasta ahora nos han permitido crecer y desarrollarnos. Muchos de esos cambios de preferencia, por no decir casi todos, son fenómenos globales que afectan a Canarias y también a otros destinos maduros. Cambios en la demanda que nuestra oferta va a tener que contemplar y analizar para armarse de respuestas innovadoras y mantener nuestra posición de liderazgo. Pero esos cambios tendrán que basarse en lo que ya hemos obtenido, en nuestros logros, en nuestros excelentes servicios, la gran calidad de nuestras infraestructuras y equipamientos.

A esta consejería le corresponde ayudar a mantener y aumentar el nivel de calidad de la oferta turística para adaptarla aún más y en cada momento a las necesidades de la demanda y que ese trabajo nos sirva para conseguir un mayor bienestar en Canarias.

La voluntad de este Gobierno es abrirse el debate, el que estamos teniendo y el que vamos a seguir teniendo, y participar con ellos, con el conjunto de los agentes implicados, llevados, eso sí, por la idea de obtener mejores soluciones a nuevos retos.

El carácter transversal de este problema y la gran cantidad de intereses y sectores que implica, desde la estructura de la propiedad hasta la demanda de vivienda en la ciudad turística o desde el rediseño de la nueva ciudad mixta de uso residencial y turístico y los distintos modos de gestión, hacen que solo se pueda abordar el asunto desde el consenso, con la implicación de todo el sector turístico, desde sus agentes públicos y privados, porque son procesos de mucha complejidad. De hecho, este Gobierno, ya hemos empezado a escuchar a todas las partes implicadas, nos hemos reunido, como usted citaba, con los afectados por la ley turística, con las patronales, con sectores de la sociedad, de vivienda vacacional, etcétera. Estamos analizando esta cuestión. Como decía, es un tema complejo, lleva décadas sin resolverse, la normativa va por un lado y la realidad por otro.

Y nada más, decir que seguimos trabajando para buscar una solución a este difícil y complejo problema.

Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señora consejera.

Por el Grupo Mixto, señor Ramos Chinea.

El señor RAMOS CHINEA: Gracias, señora presidenta.

Señorías, como miembro del grupo de gobierno de un ayuntamiento, estamos deseando tener una herramienta para solucionar estos problemas que tenemos en muchos municipios y se intensifica aún más concretamente en el municipio de donde yo vengo, que ni siquiera tenemos un plan general, que nos regimos por las normas subsidiarias. Por lo tanto, pensamos que es tan importante el anteproyecto de la ley del suelo, que añade una disposición transitoria a la Ley de Renovación y Modernización Turística de Canarias para permitir el uso residencial en zonas turísticas. En dicho precepto se dice que los usos residenciales existentes en las zonas turísticas se considerarán compatibles, incluso cuando resulten contrarios a la ordenación, sin que sea aplicable la declaración de incumplimiento del uso efectivo a que se refiere la legislación turística.

Teniendo en cuenta que esta disposición entrará en vigor cuando se apruebe, señora consejera, hasta entonces a qué nos atendríamos; o sea, me refiero, qué soluciones podemos dar desde los cabildos y los ayuntamientos a estos ciudadanos que se nos presentan cada día pidiéndonos una solución ante esta situación.

Deben saber que en muchas de nuestras islas, y sobre todo en las islas que tenemos distinto modelo turístico, como es El Hierro, La Palma y La Gomera, tenemos un gran problema con el alquiler vacacional. Son muchos los visitantes que llegan a La Gomera principalmente durante el invierno. Es un turismo de naturaleza al que le gusta estar a su aire y no meterse en un establecimiento turístico. Le gusta lo auténtico de nuestra tierra e incluso le gusta convivir con los ciudadanos de ese lugar. En respuesta a este tipo de turismo, muchos gomeros ponen a disposición sus apartamentos, construidos con gran esfuerzo, pues muchos emplean hasta sus ahorros para luego tener un refuerzo en sus economías, y, claro, ellos se ven ahora que han invertido un dinero y pueden perderlo, porque no pueden sacarle una rentabilidad a algo que la ley no les permite explotar.

Hasta ahora el problema en Canarias estriba en que la mayor parte de viviendas alquiladas para uso turístico no se encuentra en el suelo urbano residencial sino en uso turístico, como ya hemos comentado.

En otras islas que apostaron por un turismo de grandes zonas turísticas se trata de apartamentos que en su día fueron explotados turísticamente y que cesaron dicha actividad convirtiéndose en primera vivienda para residentes o en segunda vivienda de no residentes extranjeros. Lo que ha generado el grave problema de la residencialización para muchos canarios, que optaron por invertir en estos apartamentos y que ahora deben volver al uso turístico por no poder compatibilizar estos usos.

La solución, como usted ha dicho, depende de mucho diálogo, escuchar a los afectados e intentar llegar a un consenso para que todos puedan coexistir y que no se perjudique a estos ciudadanos.

Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor Ramos Chinea.

Por el Grupo Nueva Canarias, señor Rodríguez.

El señor RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ: Señora presidenta, señorías.

En fin, el turismo, la importancia que tiene está constatada y la reiteramos.

Yo sí que tengo una preocupación en los últimos tiempos, y es que nuestro modelo nunca fue un modelo perfecto pero las directrices sectoriales del turismo establecen razonablemente los elementos que deben identificar este sector. Se han derogado algunas y no sé que pretende el Gobierno con la que ha dado en llamar legislación turística para el año 2017. Yo estoy preocupado, muy preocupado, por la orientación del modelo. Creo que se están dando pasos hacia un modelo de masas, un modelo de 20 millones de visitantes, que nosotros no defendemos. Conocemos sus enormes daños. Y creo que es una de las claves de esta legislatura. Como el Gobierno cometa el error de tirar por la cantidad frente a la calidad, por la inversión extranjera sobre la inversión local, yo creo que lo pagaremos.

Y luego tenemos problemas adicionales. La residencialización de las zonas turísticas de facto tiene que tener una solución, bueno, y el Gobierno ha puesto una disposición en la ley del suelo, en el anteproyecto de la ley del suelo, que pudiera atemperar esta situación. Pero nosotros no tenemos dudas, hay que especializar el suelo: turístico para el turismo y residencial para las residencias. Hay dos comunidades que son más turísticas que nosotros, al menos en cantidad, Cataluña y Baleares, y ya no solamente hay un problema de esto de la residencialización del suelo turístico sino que hay un problema más grave, y es que el turismo penetra en los barrios, en las zonas residenciales, y hace imposible la convivencia. Esta pasada semana veía en un medio de comunicación una manifestación de trabajadores de Baleares porque no encuentran vivienda, porque las viviendas en las que residían, en los barrios obreros o en los barrios de trabajadores, están siendo alquiladas no a 500 euros sino a 1500 euros.

Tenemos que definir un modelo y los pocos pasos que ustedes están dando desde luego, nuestra interpretación no es positiva. Van hacia un modelo, creemos nosotros, de 20 millones de turistas, que no interesa a la sociedad canaria, que no genera el valor añadido pertinente en materia de empleo, que no arrastra a los sectores económicos de Canarias, me refiero al industrial, al comercial, a la actividad cultural, medioambiental. Y creo que el problema de la residencialización no es sino un problema más de tratamiento, de planificación urbanística, porque el modelo de hacia dónde vamos, si no derogan las directrices -que yo creo que las van a derogar porque estos van quitando todo de en medio-, el modelo estaba razonablemente apuntalado, pero ahora habrá que dar un tiempo a que el Gobierno nos venga aquí con esa ley que está anunciando en materia turística, aunque hay ya un adelanto, que es el anteproyecto para la aplicación de la ley del Constitucional.

La señora PRESIDENTA: Gracias, señor Rodríguez.

Por el Grupo Podemos, la señora Delgado.

La señora DELGADO LUZARDO: Gracias, señora presidenta. Buenos días.

Señora consejera, ya Podemos ha dejado claro que no nos gusta la utilización exclusiva, ni en exclusividad, de las zonas turísticas para los y las turistas. Es una visión obsoleta que no tiene en cuenta la Carta Mundial del Turismo Sostenible +20, aprobada en noviembre del 2015, donde usted estuvo, y que lo que pretende es desarrollar los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, que se aprobaron también en septiembre del año pasado.

Ya hemos dicho que lo que queremos es que haya una participación importante de la gente de la zona y una interacción amable, social y económica entre todos los agentes participantes.

Volvemos a decir que el problema de que la contribución del turismo en el PIB no se refleje en la economía real y en el empleo es porque hay un secuestro total del recurso turístico por los turoperadores y por las grandes cadenas hoteleras. Los turistas son utilizados como una mercancía, a los que quieren manejar como robots, no como personas sensibles e interesadas por su entorno. No se les facilita que paseen por los pueblos, que se tomen un café por la calle, que interaccionen con la población local. Los tienen metidos en los hoteles y, cuando salen, ya van con sus guías, ya van con sus guaguas, con sus bocadillos y paran donde está ya definido. ¿Qué dinero deja eso en la economía local de los y de las canarias? Todo se lo lleva el hotel y el turoperador.

Por supuesto que nosotros sí estamos de acuerdo con la compatibilización, desde luego fuertemente regulada, de distintos usos en zonas turísticas. Ya hemos hablado del alquiler vacacional, en las condiciones que detallamos en nuestra PNL hace tiempo, para que sea un negocio que se reparta equitativamente entre toda la población y no que vaya a manos de unos pocos y se concentre de nuevo.

Y por supuesto también con los usos residenciales, pero con todas las exigencias urbanísticas que ello implica, para que la gente que viva allí tenga los mismos servicios públicos, las mismas dotaciones y los mismos espacios verdes que el resto de las zonas.

Claro que son posibles las zonas mixtas turístico-residenciales. No venga con que haya problemas técnicos ni urbanísticos ni turísticos. Estamos en un momento muy oportuno para hacer estas zonas mixtas, porque hay que restaurarlas y hay que regenerarlas muy profundamente. Solo tienen que hacerlo bien.

Señora consejera, que la gente normal no se come a los turistas y estos agradecen cruzarse con la gente de las zonas que visitan. No quieren encontrarse con los mismos irlandeses, alemanes o ingleses de donde vienen.

Gracias.

La señora PRESIDENTA: Gracias, señora Delgado.

Por el Grupo Socialista, la señora Alemán.

La señora ALEMÁN OJEDA: Gracias, señora presidenta. Buenos días, señora consejera, señorías.

El Gobierno y principalmente la Consejería de Política Territorial y la de Turismo tienen un papelón en esta legislatura: tienen que formular una propuesta de regulación que es materialmente imposible que concilie los intereses de todos los sectores implicados.

La consejera ha hecho un excelente diagnóstico de la situación, de las enormes dificultades que existen para conciliar el uso turístico y el uso residencial, y dentro del uso turístico el uso hotelero y el extrahotelero. Quizá le ha faltado ponderar una variable y que creo que está detrás no de la necesidad de una regulación pero sí de la urgencia de proceder a la misma. Me refiero al nuevo papel del consumidor turístico, que contrata directamente sin utilizar los servicios de un turoperador como intermediario. Un esquema que tiene cada vez más auge, auspiciado sobre todo por una normativa europea caracterizada por liberalizar los servicios y sobre todo por la oferta online.

Y, llegados a este punto, creo que tenemos que tener dos premisas claras. Primero, la liberalización ha llegado para quedarse y, segundo, la decisión que se tome para regular la compatibilidad de usos en el suelo turístico no va a cubrir el cien por cien de las expectativas de todas las partes.

El Gobierno y el Parlamento de Canarias decidieron hace tiempo, con un criterio que nosotros seguimos manteniendo, que las islas debían contar con una regulación de la oferta turística, de la alojativa y de la oferta complementaria. Pero siempre van a existir actividades y usos que se quedarán fuera de la regulación y, en consecuencia, siempre va a existir un conflicto de intereses con los que sí están cumpliendo los estándares.

El Grupo Socialista ha sido meridianamente claro en la defensa de los derechos de los trabajadores y de las condiciones laborales del sector turístico, pero difícilmente podemos exigir que se cree más y mejor empleo a las empresas hoteleras si damos patente de corso a cualquier competencia desleal. Por el contrario, también creemos que una familia que ha decidido invertir sus ahorros en una casa en la playa para obtener una renta tiene el mismo derecho que una multinacional hotelera a hacerlo.

Señorías, sabemos que no hay una solución infalible sobre este asunto y lo que planteamos hoy dentro de cinco años puede que ya no sirva. Por eso creo que debemos afrontar este debate con mucha responsabilidad y que el objetivo que debemos marcarnos sea la búsqueda del interés general y dejar de arrogarnos la defensa de un sector u otro, y en eso creo que está el Gobierno de Canarias.

Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señora Alemán.

Por el Grupo Nacionalista, señor De la Hoz.

El señor DE LA HOZ FERNÁNDEZ: Gracias, presidenta. Buenos días, señorías. Señora consejera.

Se ha puesto aquí de manifiesto por el portavoz de Nueva Canarias, y algún portavoz, que ha hecho un poco de referencia, de historia, ¿no? Nosotros nos dimos un modelo, un modelo que pretendía regular el sector turístico, diferenciando las zonas residenciales de las zonas turísticas. Pensábamos en aquel momento que era algo positivo. Hoy la portavoz de Podemos dice que ese modelo hay que revisarlo, y evidentemente todo está en un proceso de revisión y de cambio. Nos dimos la posibilidad de ordenar nuestro territorio, pues, en las zonas industriales, en las zonas turísticas: aquí sí puede entrar una fábrica de pollos y aquí sí podemos tener los turistas alojados.

Comparto algunas reflexiones que hace la portavoz de Podemos. Es verdad que los empresarios del sector turístico lo que pretenden, lo que desean, es que una vez que aterriza el turista en tierra canaria es intentar venderles todo lo posible, y para eso, evidentemente, si el turista permanece en las instalaciones turísticas, pues, mejor que mejor.

Dicho todo esto, el turismo, señora consejera, tiene tres ejes que tiene siempre que tener presentes para replantearlos, o tres debes o tres cuestiones vitales para seguir siendo pioneros, un modelo como el de Canarias, que mueve en torno al 1 % de todo el turismo del planeta.

Y una de las cuestiones es la turoperación, conectado con la conectividad. Si no tenemos conectividad, seguiremos teniendo dependencia exclusiva de la turoperación.

Otra cuestión evidente es la sostenibilidad, pero la sostenibilidad entendida no solo desde el punto de vista ambiental sino la sostenibilidad entendida desde el punto de vista socioeconómico. Hablamos de la generación de empleo, hablamos de la distribución de riqueza, hablamos, en definitiva, de que el sector turístico tire de otros sectores como el sector primario, como el sector industrial, y ese es uno de los grandes problemas.

Y el tercer grave problema que tiene nuestro modelo es la obsolescencia de nuestra planta hotelera, de nuestros espacios turísticos, que necesitan, sí o sí, una continua revisión, porque si no lo que se produce, entre otras cuestiones, es de lo que estamos hablando hoy, de la residencialización.

Y, claro, algunos plantean que el modelo tiene que crecer, pero tiene que crecer hasta dónde, hasta cuánto. ¿Y qué significa eso? Significa más mano de obra, significa más trabajadores que necesitan estar cerca de la zona turística.

En definitiva, señora consejera, ¿qué va a hacer, qué está planteando? Más de 40 000 camas en este momento en Canarias en suelo turístico que se están usando de forma residencial.

Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Gracias, señor De la Hoz.

El grupo proponente, señor Jorge, del Grupo Popular.

El señor JORGE BLANCO: Gracias, señora presidenta.

Claro que es un problema complejo, señora Lorenzo, muy complejo. Es un problema muy difícil de resolver porque, en definitiva, el modelo que nos hemos dado ha permitido -modelo imperfecto, absolutamente imperfecto-, ha permitido que haya -si mis cuentas no me engañan- más de 16 000 residentes solo en Playa del Inglés, en la isla de Gran Canaria.

Y con seguridad, señora consejera, no es solo un problema que afecta al turismo. Probablemente el turismo o, digamos, la legislación de carácter turístico sea la menos importante en este asunto. Es un problema que afecta fundamentalmente a la ordenación urbanística de las zonas y también, y me gustaría destacarlo, al derecho de propiedad amparado en nuestra Constitución española, ¿no? Es un problema sobre todo de concepción de nuestro derecho de propiedad y de las facultades que el derecho de propiedad nos otorga para usar esa propiedad en su más amplia extensión; hacer con nuestra propiedad, en definitiva, aquello que estimemos más conveniente y oportuno a nuestros propios intereses, ¿no? Es verdad que la función social -y así lo dice la Constitución- delimitará su contenido, pero estará de acuerdo conmigo en que no es menos cierto que la libertad para hacer con tu propiedad aquello que estimes conveniente debe prevalecer sobre la función social que la delimita.

Por tanto, señora consejera, señorías, residir en tu propiedad, residir en tu propiedad, sea en suelo urbano, en suelo rústico, en suelo turístico o en suelo residencial, tiene que prevalecer, en el caso en que nos ocupa, a todas aquellas operaciones de renovación o modernización turística.

Mire, el Partido Popular está de acuerdo en renovar y modernizar. Cómo no vamos a estar de acuerdo en renovar y modernizar sobre todo aquella planta alojativa turística que está obsoleta, pero también estamos de acuerdo en hacerlo no a costa de aquellos que voluntariamente y libremente deciden residir y vivir en su propiedad. Y eso tiene que ser compatible, señora Lorenzo, ¡tenemos que hacerlo compatible!, señora consejera.

Me ciño -y permítanme que lo haga- a Playa del Inglés. La tramitación de su plan general encendió las alarmas. 14 000 reclamaciones al plan general, señorías, 14 000, no son pocas, señora consejera, y la mayoría, de los afectados por la residencialización de la zona. Problema hoy que estoy seguro -y usted convendrá conmigo también- de que se repite en aquellas zonas turísticas de larga tradición en nuestro archipiélago. Y, por tanto, es un problema general de todo el archipiélago.

Me alegra que responsables políticos hayan coincidido, y conocido, mejor dicho, de la mano de los afectados, unidos en torno a la Plataforma de Afectados por la Ley Turística... Por cierto, tengo que revisar mis notas porque, según la información que me traslada esta plataforma, usted no se ha reunido. Es verdad que algún miembro del Gobierno pero particularmente usted no. En fin, yo por supuesto creo lo que usted me ha dicho, y usted ha dicho que sí, pues, por supuesto que la creo.

Pero vemos que la señora Barreto propone soluciones provisionales para la ordenación y la regulación de este problema. También vemos que el presidente del Cabildo de Gran Canaria dice: no se puede desarrollar el turismo al margen de la ciudadanía; hemos escuchado al presidente del Gobierno decir: nadie va a venir a quitarle a usted -dirigiéndose a un señor- su propiedad ni desde luego va a prohibirle su uso y disfrute ya consolidado. Pero lo que me preocupa a mí es lo que viene a decir después: porque se les va a considerar un uso en régimen de fuera de ordenación, de tal forma que los usos que se estén prestando y estén consolidados puedan seguir haciéndolo. Y yo me pregunto, señora Lorenzo: ¿y con los que no estén consolidados? Si usted tiene un apartamento en Puerto del Carmen y mañana quiere irse a vivir allí, ¿ya no la va a amparar la legislación que vamos a aprobar próximamente? No, señora Lorenzo, esa no puede ser la solución. La tabla rasa no es el remedio: desde hoy para atrás todos para dentro, todos los incorporamos a la legislación, a la norma, pero desde hoy en adelante a los que quieran residir en suelo turístico ya no los va a reconocer ni amparar el derecho o la norma o el plan. Y por ahí va el sentido de la famosa transitoria, pretender incorporarla en la ley del suelo pero de manera provisional y de manera a consolidar los usos ya existentes pero no los futuros.

La solución, a nuestro juicio, señora consejera, va por el cambio de modelo, y es el modelo de la integración frente al modelo de la especialización. No el modelo de los guetos existentes y el que está previsto en las normas; sí el modelo de la convivencia general y no el modelo de la separación de usos que se prevé; sí el modelo en el que el residente y turista convivan en armonía y no el modelo en que se criminaliza a aquel que quiere vivir en su apartamento o en su bungaló. Integración, señora consejera, esa es la llave, esa es la clave de todo el proceso. Y para eso hay que cambiar el concepto y las normas donde existe la segregación y la especialización, para convertirlo en un modelo de convivencia común. Es el modelo de la flexibilización del principio de unidad de explotación, con reglas claras en cada complejo, claro que sí, reglas y normas de convivencia que permitan a todos satisfacer sus necesidades, con derechos y obligaciones para todos y que todos cumplan, con comunidades de propietarios que funcionen, pero con derechos a las minorías existentes en esas comunidades de propietarios.

¿Sabe lo que pasa hoy? Le voy a dar un dato concreto: que hay muchos propietarios que son literalmente influenciados, por no decir -y permítanme la expresión y no me la tomen al pie de la letra- extorsionados, por explotadores turísticos para que vendan a precios irrisorios, porque si no el Gobierno les va a quitar su propiedad. Y eso está funcionando hoy en día en Canarias, señorías, se está produciendo en nuestra tierra, y a nuestro juicio eso es intolerable.

Frente a unos y otros, tengo claro a quien defender, señora Lorenzo, porque creo en la libertad y en la propiedad, señora consejera, y no me gustan -me supongo que a usted tampoco- los abusos que se están produciendo hoy en las zonas turísticas de Canarias.

En definitiva, señora consejera, quédese con nuestra apreciación. Los residentes no son un problema, son un valor añadido a las zonas turísticas, y le pido, por tanto, que en las modificaciones legales que se tramiten, tanto de la Ley de Ordenación del año 95, de la Ley del año 2013, de Renovación turística, que el Gobierno ha anunciado que va a modificar en el año 2017, tenga en cuenta todas las consideraciones que mi grupo parlamentario le hemos hecho en el día de hoy.

Quiero decirle que vamos a hacer un seguimiento continuo del papel que está jugando el Gobierno y de las acciones que va a hacer el Gobierno en el futuro, y desde luego cuente con mi grupo parlamentario para hacer las aportaciones necesarias para que las zonas turísticas en Canarias, todos en las zonas turísticas de Canarias, podamos convivir en paz y en armonía.

Gracias, señora presidenta.

La señora PRESIDENTA: Gracias, señor Jorge.

Señora consejera, para concluir esta comparecencia.

La señora CONSEJERA DE TURISMO, CULTURA Y DEPORTES (Lorenzo Rodríguez): Además de haber abierto ya debates y participar con ellos, con el conjunto de los agentes implicados, esta consejería está promoviendo el conocimiento más exacto del alcance y de la realidad cuantitativa y cualitativa de la residencialización turística en cada una de las islas. Solo de este modo, con debate y con consenso, y con un diagnóstico que nos permita conocer el real alcance del hecho residencial en las zonas turísticas, podremos elaborar las medidas y marcos legales que se estimen necesarios.

Recordar, además, que este problema no se resuelve solo con marcos legales o instrumentos técnicos, sino que tiene un papel protagonista la necesidad de desarrollar la conciencia ciudadana en cuanto al deber de velar por la calidad de nuestra imagen turística, sobre la que se asienta el peso de nuestra economía. Por tanto, es necesario promover una mejor y mayor información y pedagogía en la ciudadanía de la naturaleza de nuestra principal actividad económica y que la cuidemos entre todos.

Insisto en que el tema es complejo y que desde luego este Gobierno ha mostrado ya alguna iniciativa para intentar resolver este problema.

En la necesaria definición del marco legal, a priori, encima de la mesa, contamos con diversas posibilidades que tienen que ser valoradas en profundidad y consensuadas por todos. Hablamos de reversión de la residencialización allí donde sea deseable dar prioridad a necesidades turísticas y ofreciendo alternativas justas al alojamiento permanente; establecer mecanismos de conversión definitiva y completa de edificios de apartamentos inicialmente de uso turístico en uso residencial; estableciendo instrumentos de compensación urbana ante la realidad de nuevas demandas de servicios y equipamientos; anticiparnos también con respuesta de calidad a la capacidad del usuario de elegir su forma de disfrutar, según su particular concepto de la experiencia turística. Para ello se debe avanzar en el fomento de una urbanización que tenga suficiente capacidad para permitir la convivencia entre ambos usos, en vez de demonizar el residencial -estamos de acuerdo en eso la mayoría de los grupos políticos-. Con todo, y teniendo en cuenta que es preciso afrontar una reformulación de la normativa canaria en relación con estos procesos de residencialidad, sobre todo en el momento actual que estamos viviendo, que se ve que a nivel global es necesario reinventar el modelo turístico -ya lo comentaban algunas de sus señorías-; revisar la normativa sin perder de vista el interés general de Canarias, que también lo han comentado, como destino turístico de primer orden, y definir un nuevo modelo turístico.

Hablaba el señor Román de que no estaba de acuerdo con la deriva, o sus apreciaciones de cómo este Gobierno está encauzando el modelo turístico. Comentó que nos orientamos hacia un turismo de masas. Totalmente en desacuerdo. No he hablado poco yo en esta Cámara de cómo estamos trabajando desde la promoción, que se están invirtiendo muchísimos recursos para la especialización, para la segmentación de nuestra oferta turística en función de las necesidades y motivaciones de nuestros turistas, para poderle añadir valor a la propuesta que ya tiene Canarias de buen clima y de buenos alojamientos.

Además también algunos de ustedes han comentado la importancia o la preponderancia del todo incluido -no lo han dicho directamente pero, bueno, lo han dejado entrever-. Les recuerdo, señorías, que el todo incluido en Canarias representa un 33 % de la oferta. Es cierto que es alto pero no es la mayoría de la oferta, es decir que el resto de los turistas, el 66 % restante, está en alojamientos de otro tipo, con lo cual pueden disfrutar... Por supuesto que también los que están en todo incluido, que también salen de los hoteles, porque, a pesar de tener ese régimen que les es más económico, a las familias probablemente y más después de esta dura crisis que hemos tenido a nivel mundial, ha crecido todo el tema del todo incluido en todos los países, en Canarias también por supuesto; son 4 millones de turistas que podrían ir a otro sitio y no hay que mirar para otro lado...

Lo que tenemos que hacer con ese tema es trabajar desde la oferta, para ser suficientemente atractivos, para que nos elijan en origen, no con el régimen de todo incluido sino porque consideran que hay que hacer algo fuera de los hoteles, que hay cosas interesantes que conocer y ver. Por tanto, trabajar también desde la oferta, y no solamente el alojamiento sino precisamente esa oferta complementaria es la que debemos mejorar. Por supuesto preservando todo nuestro territorio y nuestros valores naturales; al contrario, poniéndolos en valor. Y créanme que sé de lo que hablo porque vengo de Lanzarote, que es un ejemplo precisamente de un modelo turístico sostenible, que se apoya en su fortaleza, en su naturaleza, en su paisaje, preservándolo y poniéndolo a disposición del turista. Un ejemplo es La Geria, que todos conocemos, entre otros lugares de la isla.

En general todos estamos de acuerdo en que es un problema complejo, que toca el ámbito de política territorial y turística, que va en relación con el modelo turístico que queremos para Canarias: más crecimiento o distribución mejor de la riqueza que genera el turismo. En definitiva, estamos hablando de sostenibilidad -como decía el señor diputado David de la Hoz-, sostenibilidad -y también la señora portavoz de Podemos-, no solamente desde el punto de vista medioambiental sino en su triple vertiente, sostenibilidad económica, sostenibilidad social. Es decir, todas las líneas que en la Consejería de Turismo estamos trabajando para diversificar el modelo turístico, el modelo económico, porque desde el sector turístico podemos ayudar a la diversificación de la economía impulsando, siendo tractor de otros sectores de la economía, y eso es lo que hace que el modelo sea más sostenible y se extiendan a todos los canarios y canarias esas ventajas, esos beneficios, que puede crear el turismo.

Nada más. Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señora consejera.

Señorías, hemos concluido las comparecencias.