Diario de Sesiones 54/2016, de fecha 29/11/2016
Punto 3

9L/PO/P-1002 PREGUNTA DE LA SEÑORA DIPUTADA DOÑA NOEMÍ SANTANA PERERA, DEL GRUPO PARLAMENTARIO PODEMOS, SOBRE LA CAMPAÑA DE PUBLICIDAD INSTITUCIONAL SOBRE EL PROYECTO DE LEY DEL SUELO, DIRIGIDA AL SEÑOR PRESIDENTE DEL GOBIERNO.

La señora PRESIDENTA: Continuamos, señora diputada doña Noemí Santana Perera, del Grupo Parlamentario Podemos, sobre la campaña de publicidad institucional sobre el proyecto de Ley del suelo.

Cuando quiera, señora Santana.

La señora SANTANA PERERA (Desde su escaño): Señor presidente, ¿qué opinión tiene el Gobierno sobre la campaña institucional emprendida sobre la ley del suelo?

La señora PRESIDENTA: Gracias, señora Santana.

Señor presidente.

El señor PRESIDENTE DEL GOBIERNO (Clavijo Batlle) (Desde su escaño): Buenas tardes, señora Santana.

Pues la opinión que tiene el Gobierno es que es un ejercicio de transparencia-coherencia en un texto legislativo que está siendo sometido y evaluado en esta Cámara y que se verá en los próximos meses. Y que, desde luego, todo lo que sea en pro de la transparencia y de la comunicación, el Gobierno estará siempre a favor.

La señora PRESIDENTA: Señor presidente.

Señora Santana.

La señora SANTANA PERERA (Desde su escaño): Señor Clavijo, permítame explicarle lo que ha hecho su Gobierno a través de un cuento.

Había una vez, un archipiélago, atlántico, no muy lejano, más bien todo lo contrario, era un cruce de caminos. Por desgracia, ese archipiélago contaba con un presidente que solo gobernaba para los grandes empresarios y, para más desgracias, además lo hacía a través de malas mañas.

Nada más comenzar su mandato, este dirigente reunió a su corte, a su personal de confianza, como así lo llamaba él, y redactaron juntos una ley, una ley siniestra para así atar al pueblo a un sinfín de tinieblas en especulación y corrupción urbanística; en definitiva, hipotecando el futuro del reino. Y a esta ley la llamaron ley del suelo. Una iniciativa que era tan buena, tan buena, tan buena, que para convencer a la gente de sus bondades no hacía falta ni explicarla, simplemente bastaba con anunciarla a bombo y platillo, eso sí, a costa del erario público, antes incluso de que la ley fuera aprobada, faltando al respeto así a cualquier tipo de pluralismo político, a la objetividad con la que las administraciones públicas deben servir a los intereses generales y vulnerando no solo la Ley canaria reguladora de campaña institucionales, sino también la Ley estatal de Publicidad.

"Si no puedes convencerlos, confúndelos". Eso vociferaba el presidente mientras la propaganda institucional repetía una y otra vez: "¿qué parte del sí no entiendes?, ¿qué parte del sí no entiendes?".

Seguro que a estas alturas ya se siente usted identificado con ese injusto soberano, y por si creía que el cuento iba a terminar bien, ya le adelanto yo que no, pero sí le digo que tiene una moraleja. Y es que, señor Clavijo, tenga en cuenta que, tanto en la realidad como en los cuentos, los soberanos que no tratan bien a su pueblo y que, además, intentan manipularlos terminan cayendo como piezas de dominó.

Mire, la historia la escriben los pueblos, y, sin duda, usted está dejando ver que sus intereses van muy alejados de los intereses del pueblo al que representa, señor Clavijo.

La señora PRESIDENTA: Señora Santana.

Señor presidente.

El señor PRESIDENTE DEL GOBIERNO (Clavijo Batlle) (Desde su escaño): Pues, señora Santana, realmente creo que usted ha evidenciado cómo se toman este hemiciclo y algo tan importante como la ley del suelo usted y su grupo: como un cuento.

Mire, esto es algo muy serio, esto afecta a miles de personas, y para mí gobernar es ejercer una acción con responsabilidad, pudiendo cometer errores, que los cometo, como todo el mundo, pero, desde luego, no frivolizando ni viniendo a contar cuentos al órgano más soberano de todo el pueblo canario. Creo que usted se ha definido a sí misma.

La señora PRESIDENTA: Gracias, señor presidente.