Diario de Sesiones 38/2020, de fecha 15/7/2020
Punto 8

10L/C/P-0425 DEL GOBIERNO, SOBRE LA INCIDENCIA DEL TELETRABAJO, SU INTEGRACIÓN EN LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA Y LAS MEDIDAS A DESARROLLAR PARA SU CONCILIACIÓN, CONTROL, IMPLEMENTACIÓN Y FOMENTO EN EL TEJIDO EMPRESARIAL DE LAS ISLAS, A PETICIÓN DEL GRUPO PARLAMENTARIO SÍ PODEMOS CANARIAS.

El señor PRESIDENTE: Continuamos con la siguiente comparecencia, también del Gobierno, sobre la incidencia del teletrabajo, su integración en la Administración pública y las medidas a desarrollar para su conciliación y control.

Proponente el Grupo Parlamentario de Sí Podemos Canarias, señor Marrero, tiene la palabra.

El señor MARRERO MORALES: Buenas tardes en esta penúltima comparecencia del día de hoy.

El motivo de traerla en la semana anterior, hace unos ocho o diez días se trajo a comisión también, se inició el debate sobre el teletrabajo en la función pública. Seguro que no solo es un problema de la función pública, sino mucho más allá, por eso la oportunidad de traer esta comparecencia y, sobre todo, porque hay una preocupación; es decir, cuando se introduce una nueva forma de trabajar dentro de la sociedad suelen aparecer nuevos problemas, nuevos conflictos, algunas artistas que solucionar, y ni el Legislativo ni el Ejecutivo pueden estar ausentes de ese debate social. Por tanto, tenemos que participar en ese debate y formar parte de las soluciones a este problema. Ese es el motivo fundamental por el que se trae esta comparecencia.

Decía Albert Einstein que el tiempo y el espacio son modos de pensar y no una condición de vida. Aquí vamos a hablar precisamente de eso, de tiempo y de espacio, y de lugares fuera de la empresa y de teletrabajo. El confinamiento por la pandemia convirtió de manera especial en preferente una forma de trabajo que ya era residual dentro de nuestra sociedad, era una forma de trabajo residual, incipiente, no se sabía por dónde se iba a caminar en el futuro, etcétera, frente a otras sociedades, como puede ser la japonesa, la estadounidense, la finesa u otras que llevan ya décadas de adelanto sobre nosotros y con legislación de lo más diverso, con legislación y planteamientos de lo más diverso al respecto.

La Unión Europea, precisamente, fue en el año 2002 que publicó el Acuerdo Marco Europeo sobre Teletrabajo; sigue estando vigente ese marco europeo sobre teletrabajo y las recomendaciones que allí se planteaban son perfectamente válidas a fecha de hoy. La OIT, posteriormente -la Organización Internacional del Trabajo-, hizo unas recomendaciones para el desarrollo de políticas sobre el teletrabajo y, actualmente, el ministerio en Madrid, el Gobierno del Estado en Madrid ha publicado recientemente -estaba ya comenzando a circular entre los agentes sociales- un anteproyecto de ley de trabajo a distancia. Creo que esos podían ser los marcos de referencia sobre los que poder realizar el debate aquí, pero, por otra parte, ya hay posicionamientos claros públicos, posicionamientos de la CEOE en la semana pasada o la anterior, posicionamientos de los sindicatos en diversos momentos y, bueno, tendremos que hablar, entonces, de que es una cuestión que no solo afecta a la función pública, sino que afecta al mundo del trabajo en general.

Efectos positivos y efectos negativos de este asunto. Porque, claro, normalmente, hemos visto con frecuencia que de manera así, automática, hablamos de los magníficos aspectos positivos y tal -que los tiene, efectivamente-, pero hemos oído hablar poco en general de los efectos negativos y de las posibles quejas a las que hay que plantear solución. Entre los efectos positivos está la reducción del tiempo de desplazamiento de la casa al trabajo, efectivamente, para los que se quedan en casa, porque hay otra gente que también teletrabaja, pero de manera móvil -en las cafeterías, en los aeropuertos, viajando por ahí, etcétera-, esos son otro tipo de teletrabajadores, también, con mayores problemas aún.

Más autonomía en el tiempo de trabajo, más flexibilidad para organizarse, mejora de conciliación entre la vida laboral y personal, aumento de la productividad... eso en general para los trabajadores y trabajadoras. Para las empresas, entre los aspectos positivos, se benefician de las mejoras de la conciliación, aumento de la motivación, reducción de la rotación de personal, mejora de la productividad y la eficiencia, reducción de la necesidad de espacio y de costes asociados... también, si se reduce el personal trabajando, pues a lo mejor no es necesario tener unas salas tan grandes u otros espacios. Por tanto, ahí están.

Efectos negativos, sin embargo: tendencia a trabajar más horas, superposición entre el trabajo remunerado y la vida personal, interferencia del trabajo y la casa y, como consecuencia, la intensificación del trabajo. Los teletrabajadores desde la casa, pues, tienen un mejor equilibrio entre la vida personal y laboral, pero no necesariamente todo el tiempo, y los trabajadores de elevada movilidad, como decía anteriormente, están más expuestos al riesgo de padecer efectos negativos en la salud y en el bienestar.

Y, a continuación de este asunto... (Corte de sonido producido por el sistema automático de cómputo del tiempo. La Presidencia le concede un tiempo adicional). Termino la primera parte...

Precisamente he querido plantear una cierta alerta ante las desviaciones negativas y creo que desde los gobiernos y desde los parlamentos tenemos la obligación de entrar al trapo, de legislar y de -sobre todo desde el Gobierno-, de fomentar el diálogo social como un instrumento para darle salida a estos problemas, porque por mucho que se legisle, luego hay que concretarlo en cada empresa, en cada sector de trabajo, y ahí es fundamental el papel del diálogo social.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Marrero.

Turno para el Gobierno, señora consejera.

Adelante.

La señora CONSEJERA DE ECONOMÍA, CONOCIMIENTO Y EMPLEO (Máñez Rodríguez): Gracias, presidente.

Gracias, señor Marrero. Es verdad que esta comparecencia, la incidencia del teletrabajo, tiene dos patas, ¿no?, o dos vertientes, y las dos igual de importantes, porque está la parte de su pregunta dirigida a la Administración pública canaria y en la otra que habla del tejido empresarial. Yo, lógicamente, soy competente en la parte que tiene que ver -como consejera de Economía- con empleo por la parte de diálogo social, pero es verdad que la parte de la Administración pública es el consejero Julio Pérez. Yo he tratado, porque al final somos Gobierno y respondemos a lo que se nos solicita por parte del Parlamento, pero bueno, espero no desmerecer el buen trabajo que ha hecho el consejero de Administración pública, Justicia y Seguridad a la hora de trasladar el trabajo que se ha hecho.

Es verdad que estamos en un momento en el que hay en el ámbito de la función pública, a nivel estatal, un trabajo. En el ámbito de la ministra de Trabajo hay un anteproyecto de ley que se está negociando, hay que dejar que opere el diálogo social. Yo soy una convencida de la importancia que tiene el diálogo social y más en un tema tan importante, que afecta a los trabajadores y trabajadoras y también a la forma de organizarse las empresas, pero lo que sí creo que todos y todas tenemos claro -y aunque sea recurrente- es que el teletrabajo ha venido para quedarse, para quedarse.

Por parte del Gobierno de Canarias y la consejería competente, dar algunos datos previos de cómo en España, con respecto a la media europea, esta medida del teletrabajo ha sido bastante infrautilizada hasta el momento. Son los países nórdicos los que lideran ese uso del teletrabajo por parte de los trabajadores y trabajadoras, incluso en el periodo de la COVID, la encuesta llevada a cabo por Eurofam, durante el mes de abril 2020 el porcentaje de personas que han empezado a teletrabajar ha sido de un 30,2 % y, aun así, estamos lejos de valores como los de Finlandia, que llega al 60 % de las personas que hacen uso del teletrabajo. También es verdad que también por las características de nuestro tejido productivo pues no todos los trabajos pueden hacerse a distancia o por teletrabajo, pero aun así creo que hay bastante posibilidad de desarrollo de esta forma de trabajar, que, como todo, tiene sus pros y sus contras.

¿Qué se ha hecho por parte de la Administración? Bueno, pues se han emitido más de trece mil certificados digitales para la conexión remota, se han llegado a rozar ocho mil conexiones concurrentes, que ahora están en torno a unas seis mil doscientas, el fichaje también de forma remota, se ha multiplicado por cinco la capacidad para realizar videoconferencias múltiples, se han ampliado los equipos de videoconferencia personales, los escritorios virtuales, etcétera, etcétera. Se ha hecho un despliegue a la hora de facilitar que nuestros empleados y empleadas públicas pudieran llevar a cabo... Porque, en este momento, lo principal era no dejar de atender a la ciudadanía, no dejar de prestar servicios esenciales en un contexto de dificultades como el que hemos visto, pero eso también nos ha servido para que esto sirva de acicate, de impulso, a la hora de avanzar en algo tan importante como el teletrabajo.

Por parte de esta consejería, y quizás aquí me quiero centrar en algo que me parece fundamental, que es la transformación digital del tejido empresarial en Canarias, y que tiene mucho que ver el trabajo, el teletrabajo. Sin esos medios digitales es imposible el teletrabajo y yo creo que ese es un reto importante que tenemos y que es competencia de esta consejería y, de hecho, bueno, pues hay algunas enmiendas para el anteproyecto de ley, que se está... del Decreto ley 4/2020 en el que ya a día de hoy damos respuesta a esas demandas que se nos están planteando.

En el caso de esta consejería, por dar un dato, ¿no?, en el caso de la agencia, donde estaba todo el mundo teletrabajando, a día de hoy, salvo director general y jefe de servicio, sigue teletrabajando todo el personal de la agencia, se ha multiplicado el trabajo, es decir, no solamente no se ha ralentizado, sino que en ese periodo hemos resuelto más de once millones de euros en convocatorias, que además ha repercutido en la creación de 236 puestos de trabajo, y, además, generando nuevos flujos de tareas y formas de trabajar que son necesarias para adaptarse al teletrabajo.

Dentro de esos retos que planteábamos también en la anterior comparecencia, que es la transformación digital de las empresas y que algunas empresas se han visto en dificultades por esa falta de medios, de conocimientos, a la hora de implantar estos procesos, se han visto doblemente impactadas por la crisis de la COVID. Y por eso, también lo he dicho en numerosas ocasiones, la crisis, que está siendo dura, nos abre oportunidades, y yo creo que una de las grandes oportunidades que nos abre esta crisis es la toma de conciencia -y yo espero que definitiva- de la importancia fundamental que tiene para nuestro tejido empresarial la transformación digital, incorporando nuevos procesos, entre los que se incluye, claramente, el teletrabajo.

Y en ese reto, y en ese reto que, además, era uno de los déficit de la agenda digital, estamos y hemos trabajado intensamente durante estos meses, reorganizando el presupuesto -repensándolo, también, hay que hacer un ejercicio de reconstrucción, antes se hablaba de repensar- para dar respuesta a una necesidad que creemos que es urgente e imperiosa en estos momentos, para que en este contexto, y en los contextos futuros... (Corte del sonido producido por el sistema automático de cómputo del tiempo)... para ser más resilientes ante shocks externos como este que estamos viviendo.

Y ya en la segunda intervención concretaré un poco más.

Gracias, presidente.

El señor PRESIDENTE: Gracias, consejera.

Turno para los grupos no proponentes. Don Ricardo.

El señor FDEZ. DE LA PUENTE ARMAS: Gracias, presidente. Señora consejera.

Buenas tardes, señorías, otra vez.

Es obvio y evidente que el teletrabajo en las administraciones pero también en el sector privado ha venido para quedarse, si no de manera única, sí en parte, por lo que es necesario emprender el camino hacia la implantación del trabajo en remoto del personal, dotándolo para ello de protocolos de actuación, de la tecnología necesaria y suficiente que le dé soporte y de las reglas organizativas que puedan afrontar el reto que conlleva un trabajo en equipo materializado, independientemente de la ubicación física de las personas que lo realizan.

El teletrabajo es una de las grandes enseñanzas que... la crisis del coronavirus, porque se ha visto que es tremendamente eficaz y ha demostrado que se puede continuar con la actividad económica en las situaciones más complicadas, al menos en alguno de los sectores.

A pesar de que nuestro país tiene una cultura laboral muy presencial -solo el 7 % de la incidencia del teletrabajo, frente al 17 de la media de la Unión Europea-, el coronavirus nos ha obligado a cambiar esa perspectiva repentinamente y con muchas dosis, en muchos casos, de improvisación. El estado de alarma obligó a la mayoría de los empleados públicos y también de muchas empresas a ejercer el trabajo ante una situación de confinamiento, y los datos y los análisis de rendimiento de los empleados acogidos a esta modalidad laboral nos ha reforzado que el teletrabajo es una opción real que redunda en una mayor productividad. Su potencial, que es mucho, aún no está aprovechado, y aunque no todos los trabajos se pueden acoger a esta práctica, creo firmemente que es momento adecuado para que el Gobierno de Canarias lidere un cambio de paradigma en el empleo y sea pionero en implantar medidas que, tarde o temprano, acabarán desarrollándose en todas las administraciones públicas y sea también ejemplarizante hacia el sector privado. Desde este convencimiento, hemos instado en varias ocasiones al Gobierno de Canarias para que implante modos de trabajo flexible y de teletrabajo para los empleados públicos como una nueva opción laboral, debido, en gran parte a, como he dicho, a esta irrupción del COVID-19.

Dicho esto, consideramos que habrían de tomarse una serie de medidas para hacer efectiva y eficiente esta nueva modalidad de trabajo, entre ellas, la necesaria modificación de todas las relaciones de puestos de trabajo -las RPT- para identificar los puestos de trabajo que son compatibles con el teletrabajo, y en el ámbito de cada una de las administraciones públicas.

También en el ámbito de la empresa se debía de reorganizar la carga de trabajo y los protocolos, haciendo reglamentario el uso obligatorio de herramientas colaborativas, el trabajo en la nube y las reuniones por videoconferencia, y, para garantizar la integridad y seguridad de la información, las empresas deberán dotar a los trabajadores también de los medios necesarios para poder hacer su trabajo.

Un aumento en el índice del teletrabajo en las empresas sería un aumento de oportunidades para que en Canarias podamos retener a nuestros jóvenes y ciudadanía más formada que, ahora mismo, saliendo a esta búsqueda de oportunidades, y, además, acoger a nuevos residentes que vengan aquí a generar empleo y riqueza.

Otros beneficios de la (ininteligible) como opciones de trabajo estaría en, por supuesto, una mayor conciliación entre la vida laboral y familiar, así como la reducción de la contaminación, ya que el tráfico en las ciudades disminuiría considerablemente, además, los trabajadores dispondrían de una mayor cantidad de tiempo para, también, para emplearlo para su formación.

Desde luego, señora consejera, aquí tenemos una oportunidad, y debemos ser capaces de aprovecharlo.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, don Ricardo.

Turno para la Agrupación Socialista Gomera, don Jesús.

El señor RAMOS CHINEA: Gracias, presidente.

Bueno, sobre esta comparecencia, nuestro grupo lo tiene muy claro. Nosotros creemos que el teletrabajo ha sido una de las herramientas más útiles durante este estado de alarma y, además, ha permitido que muchísimas empresas y administraciones pudieran seguir continuando con su actividad.

Y cuando digo empresas, es cierto que el porcentaje de las que podrían desarrollar su actividad con el teletrabajo en nuestras islas todavía sigue teniendo un carácter -como muy bien decía el proponente- prácticamente residual en comparación con el trabajo presencial, además, porque hay muchos trabajos que además tampoco pueden realizarse telemáticamente. Sin embargo, en aquellas empresas que han podido continuar su actividad con el teletrabajo la merma del tejido productivo ha sido inferior. También es verdad que todos aquellos países con un mayor desarrollo en las comunicaciones, etcétera, no han visto tan mermada también su economía, pues, poníamos antes ejemplos como Estados Unidos, Finlandia, Corea, etcétera. De todas formas, cuando implementamos el teletrabajo tan abruptamente y por motivos como los que de una pandemia, pues nos encontramos que con el confinamiento muchas familias han tenido que estar teletrabajando y conviviendo a la vez con los hijos, ayudándoles en esas lecciones online que se les marcaban en los mismos horarios laborales, lo que ha dificultado mucho la conciliación de la vida familiar y laboral, con lo que ahora que estamos en la nueva normalidad es probable que muchas empresas tengan una mayor aceptación del teletrabajo en nuestro tejido productivo, pero tenemos que buscar fórmulas que implementen esa conciliación de la vida laboral y familiar para que permitan que las familias puedan desarrollar su actividad laboral en sus hogares y a la vez poder tener asegurada la atención de sus hijos. Está claro que eso es difícil de conseguir en una situación de pandemia, pero cuando esta crisis sanitaria haya pasado, pues, nosotros, sinceramente, pensamos que la solución siempre ha sido la misma, y es que se haga obligatoria la etapa de infantil de 0 a 3 años, como hablábamos hace también escasas horas, pues esto permitiría que los padres tuvieran cubierta esta necesidad. Y la escolarización de 0 a 3 años supone un avance con respecto a cualquier sistema como el que tenemos ahora, de convenir con guarderías donde no hay plazas suficientes para todo el mundo.

Y si hablamos del teletrabajo en la Administración, pues, ha permitido que se continúe la actividad y estamos seguros de que deberíamos hacer estudios con respecto a la productividad que ha generado este teletrabajo con respecto a las funciones que desempeñan los empleados públicos, y mientras no se merme la atención a la ciudadanía, pues, ver en qué se puede implementar. Y, por supuesto, felicitar a los trabajadores públicos de todas las consejerías y, por supuesto, también de este Parlamento que durante la... (Corte de sonido producido por el sistema automático de cómputo del tiempo).

El señor PRESIDENTE: Gracias, don Jesús.

Turno para el Grupo Parlamentario de Nueva Canarias.

La señora DOMÍNGUEZ HORMIGA: Muchas gracias, señor presidente. Señorías.

Pocas veces la norma se tiene que adaptar a la realidad; en este caso ha primado la realidad, la necesidad de llevar a cabo el teletrabajo, y ahora son las normas las que tienen que adaptarse a este nuevo sistema de continuar con la actividad laboral. Es verdad que la crisis sociosanitaria ha provocado esta nueva avalancha legislativa, pero es una demanda que llevan los sindicatos, la parte social demandando desde hace muchos años.

Quisiera hacer cierto hincapié en lo que es, incluso, la misma palabra que se está utilizando, estamos utilizando una palabra, teletrabajo, es una palabra que se utilizaba en los años 70. Creo que incluso este cambio normativo tiene que ir un poco más allá: utilizar palabras que lo definan de forma en la que ese reto de asimilar el trabajo de forma física, presencial y física a la presencia virtual sea asimilable, por lo tanto, los nuevos documentos incluso te hablan de trabajo remoto, trabajo no presencial, trabajo a distancia, creo que son conceptos más adecuados a nuestros tiempos y que incluso representan realmente el contexto en el que queremos crear esta nueva normativa.

Es verdad que ya existen normativas para los trabajadores de las administraciones públicas, el Estatuto Básico del Empleado Público te regula este tipo de acciones dentro de un contexto más genérico, como la adopción de ciertas medidas que favorezcan la conciliación de la vida familiar y laboral. De la misma manera, el Estatuto de los Trabajadores en el sector privado también te reconoce estas generalidades, pero tenemos que trabajar de forma más contundente y más profunda.

Durante estas últimas semanas, después del estado de COVID, han salido resoluciones de la Dirección General de la Administración General del Estado, resoluciones del mismo Gobierno autónomo, la resolución de Función Pública específica en esta materia, pero, como decía, necesitamos tener una normativa que concentre el teletrabajo como un derecho. Hemos hecho hincapié en la Comisión de Gobernación en este aspecto, es decir, ahora mismo el teletrabajo es un derecho que asiste a cierto colectivo de personas que tengan a su cargo menores de 14 años, dependientes, personas con discapacidad, pero en sí no se está valorando como un derecho real de los trabajadores y yo creo que esa es la ambición que tenemos que tener. Es verdad que surgen muchas dudas al respecto, pero la necesidad es imperiosa; dentro de poco tendremos una situación en la que tengamos que recurrir a esta fórmula, posiblemente, ya nos decía la consejera de Educación que posiblemente haya niños que no vayan a acudir de forma presencial todos los días de la semana a asistir a sus clases... (Corte de sonido producido por el sistema automático de cómputo del tiempo. La Presidencia le concede un tiempo adicional). Y, como decía, vamos a tener una necesidad imperiosa ya, aquellos padres y madres de hijos mayores de 14 años, ¿qué vamos a hacer con ellos? Es decir, y por eso la necesidad de darle la fórmula de un derecho y que no dependa solo de las jefaturas de departamentos, de ciertos sectores que, bueno, que pueden ver su arbitrariedad, y por eso entendemos, porque la solución... se tienen que dar, se tienen que dar ya. Sabemos que los Ministerios de Trabajo y de Función Pública están trabajando en ello y esperemos que la apuesta sea... (Corte de sonido producido por el sistema automático de cómputo del tiempo).

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señora diputada.

Turno para el Grupo Parlamentario Popular.

Señor Ester, adelante.

El señor ESTER SÁNCHEZ: Muchas gracias, señor presidente, señora consejera, señorías.

Bueno, yo creo que en esta comparecencia estamos todos de acuerdo en que hay que hacer un trabajo arduo, importante, porque, de una manera o de otra, todos los ciudadanos hemos sufrido estos problemas de conciliación laborales, y no solamente laborales, sino, también, en muchos casos, también familiares, en este sentido, ¿no? Por eso hay que poner toda la carne en el asador y, como bien ha dicho los que me han antecedido, tanto los grupos parlamentarios como la señora consejera tenemos que estar pues en esa línea de trabajo.

Yo creo que esto al final nos pilla por sorpresa, pero porque no se han hecho las cosas cuando deberían haberse hecho. En el año 2011 el Partido Popular en el Congreso de los Diputados ya presentaba iniciativas con respecto al teletrabajo, sobre todo con la conciliación de la vida familiar y laboral. Nunca nos íbamos a imaginar que iba a ocurrir una circunstancia de estas, pero debíamos ya haber previsto o ir trabajando en ese sentido. Como se ha dicho aquí, muchos países de Europa ya lo llevan haciendo durante años, y cuando las cosas se hacen bien -y ya tenemos el ejemplo claro en otros países-, pues, deberíamos también ponernos las pilas y ponernos a trabajar en ese sentido.

Por lo tanto, nosotros, como Parido Popular, lo que sí pedimos es que se trabaje en un plan estratégico para la formación digital y el teletrabajo. Sé que está trabajando en medidas y en temas, pero deberíamos hacer un plan conjunto, no solamente para ese trabajo, sino también para que todos los sectores implicados puedan trabajar en dos vías: una, formar también a los trabajadores en este sentido -creo que la formación es muy importante- y, luego, por otro lado, regularizar la situación impulsando seguridad a los trabajadores desde casa, garantizando las horas trabajadas -que esto es un tema que nosotros propusimos y ya propusimos en ese pacto de la reactivación que trabajamos y pusimos esas medidas y que ustedes rechazaron, pero que hoy tengo la oportunidad de decirlas aquí, y creo que son positivas e importantes, aunque ustedes no las quisieron escuchar ni las quisieron leer-, garantizando esas horas trabajadas, el coste de internet creo que es importantísimo también, el material empleado, también, por los trabajadores y por las empresas. Porque todo esto va a redundar en el mantenimiento de los puestos de trabajo, que es lo más importante, que es lo que tenemos que preservar, y, sobre todo, usted desde su consejería, señora consejera.

Tenemos que habilitar todas esas empresas, usted lo ha dicho también, que hay empresas que no están habilitadas, hay que trabajar también en esa línea y, por lo tanto, creemos que usted, como consejera, y el Gobierno de Canarias, deben impulsar con la comunidad autónoma, con cabildos insulares y con ayuntamientos un plan urgente de modernización, de digitalización y la implantación de la Administración electrónica de una forma real y, además, cuanto más pronto sea, muchísimo mejor, porque esto viene para quedarse y no viene de una manera temporal.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, don Carlos.

Grupo Nacionalista.

La señora BARRETO HERNÁNDEZ: Muchas gracias, presidente...

El señor PRESIDENTE: Adelante.

Perdone.

La señora BARRETO HERNÁNDEZ: Muchas gracias, presidente. Señorías, buenas tardes.

Yo creo que si algo positivo, si se puede decir que algo positivo ha dejado el confinamiento es que hemos avanzado a pasos agigantados en el teletrabajo, esa herramienta -antes decía la diputada de Nueva Canarias que no es nada nuevo, y es verdad- no es nada nuevo, pero nos hemos puesto las pilas, quizás, en una cultura del trabajo que no teníamos habitualmente ni la veíamos con perspectivas muy claras de futuro; sin embargo, lo hemos hecho.

Es verdad que hay que seguir mejorando en los medios, tanto en la parte pública como privada, en los medios tecnológicos, en el acceso a internet, en regular eso que decía el señor Marrero de la dedicación, del espacio y del tiempo, y ahora, en estas circunstancias, yo creo que se han echado más horas de las que, tanto en lo privado como en lo público, de las que muy posiblemente decía el horario laboral, pero también las circunstancias han sido excepcionales. Yo creo que es la gran herramienta de la conciliación, pero discrepo en una parte con todos los que han intervenido en algo.

Es verdad que es la gran herramienta de la conciliación, pero en este confinamiento se ha demostrado que ha sido el gran castigo de gran parte de la población. Hay un informe del Instituto de la Mujer, a raíz del confinamiento, que dice que el 70 % de las mujeres se han sobrecargado, no solo por el teletrabajo, sino por la actividad de la casa, por encargarse de los niños, por las tareas, por cuidar a los enfermos, por cuidar a los dependientes, y estamos hablando del 70 % de las mujeres de este país que trabajan y que han teletrabajado. Yo creo que eso es un dato que tenemos que tener en cuenta en cualquier tipo de regulación normativa, canaria o estatal, que se ponga en marcha. Al final, el informe del Instituto de la Mujer, en este caso sobre perspectiva de género en respuesta al COVID, dice que ese confinamiento supone una mayor carga de estrés y mayor carga mental para las mujeres.

Por lo tanto, si es la gran herramienta de la conciliación, tendremos que regular para que esa herramienta de la conciliación no se convierta en un lastre más para las mujeres y que esta nueva normalidad no suponga dar un paso hacia atrás en lo que las mujeres han ido conquistando respecto del mundo laboral. Yo creo que en eso tenemos que poner todos el punto de mira, y de verdad hacer un esfuerzo para que eso no pase.

Y la regulación tiene que ser urgente, porque es la única manera de conseguir, ese miedo que desde el propio Instituto de la Mujer trasladan, de que puede pasar que una vez pasado lo peor de esta situación el teletrabajo, que ha llegado para quedarse, como todos sabemos, siga postergando la labor de las mujeres. Ya hay un informe, un estudio de hace dos años de una universidad catalana, que establecía y ponía como ejemplos que, a pesar de que es una gran herramienta de autonomía y libertad para organizarte en el trabajo para todos, era un gran lastre para las mujeres, y ponía como ejemplos que desde el 2018 en adelante el 90 % de las reducciones de jornada las siguen pidiendo las mujeres y el 87 % de las excedencias, también.

Por lo tanto, pongamos el punto de mira ahí, y desde las políticas que hagamos y desde las normas que tengamos que hacer... (Corte de sonido producido por el sistema automático de cómputo del tiempo).

El señor PRESIDENTE: Sí, sí.

Adelante.

La señora BARRETO HERNÁNDEZ: Tanto la ley estatal que se está elaborando como desde las políticas que vamos a hacer desde el Gobierno de Canarias, es fundamental que se trabaje como uno de los mecanismos principales en la conciliación, pero, de verdad, desde ese punto de vista, y que se convierta, en el caso del teletrabajo, en una prioridad pública de cualquier norma que hagamos. Si no lo ponemos como prioridad, las mujeres van a dar pasos agigantados, pero hacia atrás.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchísimas gracias.

Turno para el Grupo Parlamentario Socialista.

Adelante.

La señora MENDOZA REYES: Gracias, presidente. Señora consejera, señorías, buenas tardes de nuevo a todas y a todos.

Nadie se sorprende si digo desde esta tribuna que el teletrabajo ha llegado para quedarse, como han dicho todas las personas que me han precedido en el turno de la palabra. Llegó de forma repentina a la vida de miles y miles de trabajadores y trabajadoras de nuestro país, en algunas ocasiones sin prácticamente tiempo de adaptación tecnológica, física o laboral.

Llegó a raíz, como todos sabemos, de una crisis sanitaria sin precedentes, y se ha quedado para su normalización y dignificación. Pero especialmente para su actualización, modernización, tal y como ha adelantado ya el Ministerio de Trabajo, de la redacción legislativa del teletrabajo.

En un mundo globalizado e hiperconectado y sobreinformado resulta sencilla la realidad de teletrabajar, y es que no dependemos de la asistencia física a un lugar de trabajo para desempeñar las funciones, siempre y cuando así se permita el propio trabajo, y entregar en tiempo real cualquier tipo de informe, acceder a datos del propio servidor de la Administración, trabajar en remoto o conectarse desde cualquier parte del planeta. Y digo bien, señorías, de cualquier lugar del planeta. Creemos o caemos en el error constante de crear o asimilar que el trabajo debe hacerse desde el hogar, cuando lo que debemos es potenciar salas o centros coworking o de cualquier otra ubicación que sitúe a un trabajador o a un grupo de trabajadoras en un mismo espacio físico, sin necesidad de trasladarse a su puesto de trabajo, pero mucho más cerca de su domicilio. ¿Por qué digo esto? Pues porque, como bien dije al principio de mi intervención, el teletrabajo ha llegado para quedarse y debemos actualizar la forma y gestión del mismo para no caer en dos graves errores: no dignificar el trabajo, considerarlo más estable e, incluso, más fácil, y que no se puede separar la vida personal y familiar de la persona trabajadora y pasar por alto el derecho de descanso entre jornada y jornada.

Y aquí, señorías, voy a detenerme porque quiero decir, desde mi posición de portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, pero especialmente como mujer, aunque ni soy madre ni tengo personas a mi cargo de dependencia, en cuyo caso la situación es mucho más vulnerable, que considerar que el teletrabajo supone conciliar la vida personal y familiar supone un error. Porque no se concilia la vida personal y familiar, se integra la vida personal y familiar con el trabajo sin tener, en la gran mayoría de los casos, desconexión o separación de la relación laboral de la vida personal, especialmente en el caso, como digo, de las mujeres, que siguen, tras dedicarse a su profesión, continúan con el cuidado del hogar, descendencia o personas dependientes. Esta es una realidad que afecta a muchas trabajadoras de nuestra tierra y que no podemos dejar pasar por alto, no solo por una cuestión jurídica, sino por lograr una situación justa, abanderando la igualdad y como herramienta de la diferencia entre trabajo y vida personal.

De ahí que debamos potenciar estos centros de trabajo conjuntos, que separe el trabajo del hogar, pero que no dependa, no tenga que desplazarse necesariamente a su centro físico de trabajo, siempre y cuando se permita el teletrabajo en aquellas funciones que desarrolla la persona trabajadora y el empresario o la empresa pueda facilitar y potenciar el uso del teletrabajo.

En el caso de los servicios públicos... (Corte de sonido producido por el sistema automático de cómputo del tiempo. La Presidencia le concede un tiempo adicional). Termino. En el caso de los servicios públicos, que es en lo que se basa esta comparecencia, señorías, quiero reconocer la capacidad de adaptación e implantación del teletrabajo en las administraciones públicas canarias. Han sido rápidas y efectivas. No solo por el evidente ahorro energético y la reducción de la contaminación en el transporte, sino por los excelentes resultados de eficiencia para adaptarse tecnológicamente a las necesidades del desarrollo normal de las funciones del trabajo y entrega del personal al servicio de las mismas.

En cuanto al fomento del tejido empresarial, es cierto, señorías, que predominan actividades del sector servicios de hostelería, comercio o construcción... (Corte de sonido producido por el sistema automático de cómputo del tiempo. La Presidencia le concede un tiempo adicional)... -perdón, concluyo- en las cuales resulta más complejo el teletrabajo, por lo que se debe fomentar otro tipo de cuestiones que tiene que ver con la jornada laboral, la motivación, la productividad o la actualización de la prevención de riesgos laborales, todo ello, señora consejera, debe ir acompañado de manera íntima del diálogo social para el consenso entre los agentes económicos y sociales de nuestra tierra.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señora diputada.

Turno para el grupo proponente, señor Marrero.

Señora consejera, sé que tiene ganas de intervenir, pero... (Risas y rumores en la sala).

Adelante, señor Marrero.

El señor MARRERO MORALES: Vale.

Agradezco tanto a la compañera Nieves Lady como a la compañera Yolanda la introducción de un asunto que pensaba introducir en esta segunda parte, porque ya lo han defendido suficientemente, que es el asunto de la perspectiva de género que, posiblemente, el teletrabajo, en muchos de los casos, signifique ahondar más en la brecha digital y salarial y signifique también recargar, porque las reducciones horarias, en una encuesta que hizo la OIT constataba que en la mayoría de los casos las mujeres eran las que reducían horarios de teletrabajo también, porque así compatibilizaban cuidados con teletrabajo desde la casa. Eso está constatado ya por la propia OIT a nivel internacional, con lo cual, ahí tenemos una luz roja que hay que plantearse que es una de las desventajas del teletrabajo porque está asociada a los hábitos y formas culturales que tenemos en nuestras sociedades, donde los cuidados han estado encargados en general a las mujeres.

Hay otra cuestión, que había terminado anteriormente, con el asunto del fomento del diálogo social y la necesidad de legislar y precisamente los franceses han aportado a este debate el derecho a desconectar, es decir, el sindicalismo en Francia y la legislación en Francia, una de las cuestiones que han sido señeras en la cuestión del teletrabajo ha sido el derecho a desconectar, es decir, no puede hacerse un trabajo sin fin. No puede ser que la gente, y la experiencia la tenemos con toda la gente que estuvo teletrabajando en esta temporada última y aún muchos lo siguen haciendo, en que no había horario, no había tiempo, es decir, ha sido un absoluto dislate este asunto.

Hay un debate dentro del teletrabajo, efectivamente, la compañera de Nueva Canarias hablaba de la serie de conceptos, que si trabajo a distancia, teletrabajo, trabajo presencial, trabajo a distancia ocasional, etcétera, que, precisamente, en el anteproyecto, que en muchas leyes aparece siempre una serie de definiciones al principio para entendernos de qué estamos hablando, pues en este caso en este anteproyecto de ley se plantean esas definiciones.

En el debate que está habiendo en el mundo laboral, una cuestión es la voluntariedad del trabajador o trabajadora a la hora de elegir frente a lo que esgrime la empresa de necesidades organizativas y en este terreno yo, como empresario o empresaria, soy el que decido. Lógicamente, ahí habrá necesidad de legislar y de mucho diálogo social, porque si no la confrontación va a estar clarísima. Hay otro elemento también importante que ha salido nada más salir este proyecto de... anteproyecto de ley, que fue que el señor presidente de la CEOE lanzó la idea de que si esto se planteaba con excesiva rigidez nos íbamos a encontrar con que a las empresas les salía más barato contratar trabajadores en Brasil o en Portugal, ya lo vienen haciendo muchas de ellas, los call center, en Portugal abundan call center, yo lo digo por experiencia cercana de gente trabajando -y desde aquí también, en Canarias, efectivamente-, trabajando para otros lugares.

Es decir, esa es una cuestión que habrá que plantearse con criterio, porque, lógicamente, no pueden, no pueden acogerse a todos los beneficios que haya aquellas empresas que a lo mejor están contratando a gente en lugares de otro... en otros países, etcétera. Por tanto, ahí hay que poner ciertas restricciones para favorecer el empleo de las zonas, de la gente de donde está instalada la empresa, etcétera, que no es cuestión de que la aldea global nos vaya a permitir que impere el neoliberalismo más salvaje y aquí todo vaya a ser dumping social para que... voy a buscar la competencia desleal en el país donde me ofrezcan mayores garantías como empresario para sacar más beneficio. Por tanto, esa es otra cuestión.

La otra cuestión también es derechos de los trabajadores y trabajadoras presenciales y de los teletrabajadores, tienen ahí otra cuestión, es decir, tienen que tener los mismos derechos formativos, de ascenso, de promoción. Lógicamente, el teletrabajo no puede significar que a alguien que esté presencial se le recargue porque otro está ausente, tampoco, o sea, tiene que compensarse en las dos direcciones. Pero también en el marco europeo para el teletrabajo del año 2002 se dejó claro -y ya alguien lo ha sacado también anteriormente- los deberes de la empresa con facilitar, instalar y mantener los equipos y los gastos derivados.

Claro, cuando se dice... por ejemplo, otra de las cuestiones que está ahí es las condiciones de salubridad en el trabajo. Porque, vamos a ver, si a alguien le da por teletrabajar en una cueva o en un lugar por ahí y termina con unos problemas de humedad y de... ocasionados por la humedad o por otro tipo de cuestiones, también tendrá que haber cierto control sobre el lugar, con permiso del trabajador y trabajadora, de su lugar de trabajo, aunque sea su propia casa u otro lugar, que tiene que haber, porque hay connotaciones ahí de posibles reclamaciones después como consecuencia de la salud laboral, pues no... que está perjudicada por este asunto. O sea, que es más compleja la cosa de lo que a veces nos aparece.

Todo este asunto lo que tiene también de momento son muchas ambigüedades, hay muchas ambigüedades y hay que despejarlas. Por ejemplo, todos los puestos no son accesibles a teletrabajo, por tanto, en la Administración pública habrá que hacer dentro de la relación de puestos de trabajo cuáles son factibles de teletrabajo y cuáles no, y cómo se accede o no a ellos, y eso son criterios para debatir dentro de ese posible diálogo social.

Lo mismo pasa con la organización de las empresas, es decir, qué puestos en cada empresa son y qué prevalencia tiene entre el derecho del trabajador o trabajadora a pedir, solicitar teletrabajar en unas condiciones determinadas y qué prevalece en el criterio de organización empresarial sobre cómo se hace. Es decir, otro problema que tenemos por medio.

Hay un... dentro de las ventajas que algún sindicato -como en el caso de Comisiones- planteaba era la cuestión del trabajo inclusivo, para personas que tienen mayores problemas, pues, es una facilidad realmente, ¿no? Por tanto, la digitalización en general es una oportunidad, pero esa digitalización hay que regularla.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Marrero.

Ahora sí, señora consejera, toda suya.

Adelante.

La señora CONSEJERA DE ECONOMÍA, CONOCIMIENTO Y EMPLEO (Máñez Rodríguez): ¿Ya? Gracias, presidente.

Que me disculpen los compañeros por saltarme los turnos, en dos ocasiones, además, soy reincidente.

Y yo creo que en esta comparecencia tenemos un alto grado de coincidencia, ¿no? En primer lugar, al tener claro que el mal llamado teletrabajo en términos del siglo pasado, ¿no?, que no debemos llamarlo así, no es algo nuevo, pero se ha convertido en algo nuevo en nuestro modelo organizativo de empresa y laboral, no era algo que estuviese muy generalizado, ¿no?, o estaba enfocado a determinadas tipologías de empresa donde esto era más útil.

Y ha sido súper interesante, me ha encantado escuchar a todas las personas que han comparecido, porque hemos ido añadiendo matices distintos. Yo, cuando empezó la señora Barreto a hablar de la cuestión de género, ya yo lo había apuntado, ¿no?, e igual que la compañera Yolanda, porque a mí es una de las primeras inquietudes que me surge, como pasaba con la jornada a tiempo parcial. Es decir, yo no quiero que hablemos -y esto ya es una opinión mía personal- del teletrabajo como la solución a la conciliación, es decir, esto es una forma de trabajo, una forma de organizar el trabajo, que puede favorecer a la conciliación, pero no lo planteemos como una medida de conciliación de la vida familiar y laboral, porque esa trampa nos la hicieron con la jornada a tiempo parcial y, al final, ¿quiénes iban a la jornada a tiempo parcial? Las mujeres, para conciliar. Entonces, yo creo que puede ser una medida que facilite en unas condiciones determinadas, pero las medidas de fomento de la conciliación per se son otras, ¿no?, y, además, yo además de conciliación quiero hablar de corresponsabilidad, porque todavía el término "conciliación" como que nos carga el peso a nosotras. Y es verdad que no es lo mismo teletrabajar -para entendernos- en el confinamiento, que todas y todos hemos visto imágenes, de verdad, para hacer vídeos de Youtube, uno ahí, chiquillos lanzándose por detrás, por todos sitios, estoy convencida que todas y todos hemos tenido alguna videoconferencia surrealista, ¿no? Entonces, evidentemente, ese no es el teletrabajo, pero sí que es muy complejo.

Dentro de esas oportunidades, que creo que también coincidimos todas y todos, ¿no?, que la crisis, con lo terrible que ha sido, pérdida de vidas humanas, la crisis económica, ¿no?, todavía y lo que nos queda por pasar, pero nos abre oportunidades y esta es una: el teletrabajo, y yo voy más allá, la transformación digital de las empresas. Porque van de la mano, son dos conceptos que no podemos, porque no se puede, ya sea derecho o no derecho lo que finalmente se establezca en el diálogo social, teletrabajar si la empresa está... es pretecnológica, por así decirlo. ¡Es que ese es el problema! Por eso yo también quería meter la otra vertiente, no solamente la del debate que ya hay entre ¿es un derecho?, pero ¿y el derecho organizativo de la empresa? Es decir, es un tema muy complejo, y es verdad que urge que lo regulemos, el Ministerio de Trabajo está liderando una propuesta, y ahora hay que aterrizarla al diálogo social, y yo confío, como en otras ocasiones ha hecho el ministerio, que se llegue a un buen acuerdo.

Y que tenemos, sin pausa, pero sin prisa -porque a veces también las prisas nos pueden llevar a no definir algunas cuestiones, porque tiene muchas aristas lo del teletrabajo-, que lo podamos hacer con todas garantías, ¿no? Fíjate el problema que plantea lo de la supervisión en el domicilio, que es inviolable, es decir, tú le vas a tu empleador, empresario, que entre en tu domicilio a ver en qué condiciones estas trabajando, es que... Teletrabajar no es una persona en su casa delante de un ordenador, es mucho más complejo, tiene muchas vertientes complejas jurídicamente de resolver desde el punto de vista de prevención de riesgos laborales... Estoy en mi casa, en mi entorno, es decir, me pongo las pantuflas... Tiene muchas complejidades, y por eso me ha parecido muy interesante el debate y todas las reflexiones que se han hecho, porque en poquitos minutos hemos demostrado el calado hondo que tiene esta regulación.

Y, si me lo permiten, para enlazar con la parte que me preocupa, porque se decida lo que se decida a nivel legislativo, las empresas tienen que adaptarse, y en Canarias la agenda digital, como decía antes, va muy por detrás de todas estas mejoras -si se regulan bien- para trabajadores y trabajadoras y para la productividad de nuestro tejido empresarial, porque si son más productivos generan más riqueza y generan más empleo. Entonces, esa vinculación me parece que es clave.

Dentro de las distintas ayudas hemos ido incorporando en todas las ayudas de la agencia, haciendo hincapié a que hay que meter el teletrabajo, porque la red CIDE, lo más demandado en consultoría por parte de las empresas en este periodo ha sido el teletrabajo, lo cual demuestra las carencias que hay.

En la convocatoria de ayudas a pymes, por siete millones y medio de euros, hemos incluido la compra de software, la compra de equipos para el teletrabajo, también para la transformación digital, pero también el teletrabajo. Lo digo porque había enmiendas, creo que de Ciudadanos y también de Coalición en este sentido de destinar fondos, recursos en este ámbito; ya lo hemos incorporado, lo hemos trabajado estos meses. Y, por último, la ayuda nueva, porque esta sí que es una medida que no estaba presupuestada, es una medida del plan de reactivación social y económica, los dos millones y medio para transformación digital que incluyen desde el asesoramiento para la puesta en marcha de sistemas de teletrabajo a todo lo que tiene que ver con blockchain, la inteligencia artificial, el adaptar todos estos procesos claves para nuestro tejido productivo en función del modelo de negocio y adaptarlo a la cadena de valor. Es que también el teletrabajo forma parte de esa cadena de valor si se regula en condiciones y, por supuesto, garantizando los derechos de los trabajadores y trabajadoras.

Pero me alegra que compartamos todas y todos que no es la medida para conciliar y que, ojo, porque tiene sus riesgos, eso hay que regularlo muy bien, porque no se puede convertir en otro elemento más que nos discrimine a las mujeres porque ahora todas vayamos al teletrabajo, con lo cual, en las promociones después promocionemos menos, porque somos las que estamos teletrabajando... (Corte de sonido producido por el sistema automático de cómputo del tiempo. La Presidencia le concede un tiempo adicional). Somos las más productivas, porque después habrá que medir esos tiempos de trabajo, habrá que medirlos porque eso requiere otra forma, también, a la hora de organizar el trabajo por objetivos, que también es nuevo en la Administración, hay que introducirlo de forma mucho más activa en las empresas, porque, insisto, como decía al principio, esto no es estar delante de un ordenador sentado en una mesa trabajando, es mucho más complejo, tiene muchas implicaciones en el ámbito de los derechos de los trabajadores y trabajadoras, en el ámbito del derecho de las empresas a organizarse y, desde luego, también en el impacto en nuestro tejido productivo y la capacidad de ser más resilientes y en la capacidad, que ahora mismo no la tiene todo nuestro tejido productivo, de poder facilitar el teletrabajo a sus empleados.

Pero, por esta consejería, en este ámbito, hemos hecho los deberes y las medidas para facilitar... (Corte de sonido producido por el sistema automático de cómputo del tiempo. La Presidencia le concede un tiempo adicional)... las medidas para implantar el teletrabajo en nuestro tejido productivo y favorecer la efectiva transformación digital de las empresas, las hemos trabajado en estos meses para que en la fase de reactivación estuvieran disponibles para el conjunto de la ciudadanía, y todas esas medidas ya están para nuestros autónomos, para nuestras pymes, para que puedan dar ese salto.

Muchísimas gracias, presidente. Muchísimas gracias, señorías.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señora consejera.

Señorías, suspendemos la sesión hasta las cuatro de la tarde.

(Se suspende la sesión a las catorce horas y cincuenta minutos).

(Se reanuda la sesión a las dieciséis horas y ocho minutos).

El señor PRESIDENTE: Señorías, vamos a reanudar la sesión plenaria. Buenas tardes.