Diario de Sesiones 102, de fecha 10/12/2025
Punto 3
10L/PPLP-0034 DICTAMEN DE COMISIÓN. DE LA COMISIÓN DE TRANSICIÓN ECOLÓGICA, SOBRE LA PROPOSICIÓN DE LEY DE INICIATIVA POPULAR CANARIA DE PROTECCIÓN DEL ARBOLADO URBANO
La señora PRESIDENTA: Pasamos a la siguiente iniciativa, que es el dictamen de la Comisión de Transición Ecológica y Energía, sobre la proposición de ley canaria de protección del arbolado urbano. Quedan cuatro enmiendas vivas del Grupo Parlamentario VOX.
Iniciamos el tiempo de intervención. En primer lugar, tiempo para presentar nuevas enmiendas in voce o retirar cualquier enmienda viva.
¿Algún grupo parlamentario va a presentar alguna enmienda in voce? Ninguno.
¿Alguno va a retirar alguna enmienda viva? Tampoco.
Por tanto, vamos a iniciar la intervención. Grupo Parlamentario VOX, señor Galván.
El señor GALVÁN SASIA: Buenos días.
Nos encontramos ante una ley que nace sin un respaldo claro de los ayuntamientos, una ley que no establece criterios de cómo se va a financiar y una ley que vuelve a cargar de burocracia a las Administraciones públicas; una ley que entendemos... donde ha primado el cálculo electoralista a la protección real del medioambiente; una protección del medioambiente que se deja a un lado cuando se trata de mantener la farsa climática y se permiten instalaciones de molinos eólicos y placas fotovoltaicas, sin importar el tipo de suelo en el que se instale, la contaminación acústica o visual.
Es una ley en la que, por supuesto, se rechazan las enmiendas de VOX, como ya nos tienen acostumbradas sus señorías, que tratan de alejar el fanatismo climático y utilizar el sentido común en la protección del arbolado urbano. Se rechazan enmiendas que lo único que pretenden es poner a las familias en el centro de todas las leyes y políticas públicas. Recordemos, señorías, que el mayor problema de Canarias es que no nacen canarios. Estamos hablando siempre de sostenibilidad, de economía, de lo que sea, pero economía y sostenibilidad ¿para quién? Dentro de tres o cuatro décadas no habrá canarios, pues tenemos que centrarnos en el mayor problema que tenemos. Una enmienda de VOX que, a su vez, resulta imprescindible: garantizar la integridad armoniosa de la naturaleza en los núcleos urbanos, alejada de imposiciones climáticas y que permita un urbanismo amable, bello y acorde a las necesidades de las familias de nuestras islas. Rechazada. Vaya disparate, ¿no? Y acorde a las necesidades de las familias de nuestras islas.
En el preámbulo, la comunidad científica nos recuerda la urgente necesidad de cometer estrategias de lucha contra el cambio climático y, en ese sentido, la descarbonización. Qué manía con la descarbonización. Yo espero... no sé si ustedes a lo mejor han ido a algún invernadero, supongo que sí, para hablar de temas de agricultura habrán ido alguna vez. ¿Saben qué hacen los agricultores en los invernaderos? Inyectan CO2 para que las plantas crezcan más deprisa. Con lo cual, esa batalla que tienen ustedes con el CO2 no la entiendo.
Luego, hablan también de la comunidad científica, pero, claro, solo la parte de la comunidad científica que comulga con los mandatos de la Agenda 2030. ¿Y qué pasa con el resto de la comunidad científica que no comulga? Hablan del consenso, un consenso de la ciencia. Ese consenso no existe en ciencia, la ciencia no es consenso, y gracias a que no hay consenso, la ciencia avanza. ¿Se acuerdan de cuando era el Sol el que se movía alrededor de la Tierra y había un consenso? Gracias a que alguien rompió ese consenso, avanzamos. Pues esto es lo mismo. Donde sí hay consenso entre los científicos es en que los únicos que reciben apoyo financiero son aquellos que mantienen la versión oficial del cambio climático antropogénico y tienen al CO2 y al ser humano como principales y únicos enemigos del planeta Tierra. Ahí sí hay consenso. ¿A quién pagan? A quien dice que sí. ¿A quién no pagan? Al que piensa lo contrario. Plantéense por un momento qué pasaría si se dejara de subvencionar una determinada postura científica en el debate sobre el clima. Hablen con los científicos y se sorprenderán, porque, en el fondo, yo creo que ustedes ya saben la respuesta: cuando quitamos las subvenciones, los científicos hablan de verdad.
Dice la ley que el árbol es un ser vivo y como tal debe considerarse, tiene numerosas capacidades demostradas y avaladas por estudios científicos, como la capacidad del recuerdo o la capacidad de decisión, entre tantas otras, muchas aún por descubrir. Señorías, un árbol es un árbol, no tratemos de humanizar a una planta, por favor. Además, la tratan de humanizar aquellos que luego deshumanizan a un niño en el vientre materno. O sea, un poco de coherencia, ¿no?
Hablando de la Agenda 2030, del CO2, quisiera comentarles, por supuesto, que qué ha hecho, ¿no?, qué ha hecho por nosotros la Agenda..., bueno, aparte de llenar los bolsillos a todo el mundo, aquel que sigue con los criterios y con los dictámenes que viene... el CO2, ¿no? Yo comento que el tiempo les volverá a poner en su sitio, tal y como ya ha hecho, ¿no?, desde la década de los sesenta, cuando se empezó a hablar del agotamiento de los recursos naturales, de la superpoblación, del enfriamiento global, de la lluvia ácida, de la capa de ozono, del calentamiento global. Y ahora, como nada de eso les ha funcionado, hablan del cambio climático. Es algo totalmente ridículo. Los 700 millones de euros que se quieren gastar en el Plan de Adaptación al Cambio Climático, porque en 15... no, ya son 13, en 13 años va a subir el nivel del mar. ¿Cuánto era? 15 o 20 centímetros. Yo espero que nos veamos aquí, si no aquí, en otro lugar, porque me imagino que muchos ya no estaremos en esto, y nos volvamos a sentar y veremos si realmente dentro de 13 años el nivel del mar ha subido 20 centímetros. Y, por favor, cuando eso pase -que nos veamos, porque lo otro no va a pasar-, pidan perdón a los canarios.
Muchas gracias.
La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor Galván.
Grupo Mixto, Agrupación Herreña Independiente. Señor Acosta, su tiempo.
El señor ACOSTA ARMAS: Gracias, presidenta. Señorías.
Lo primero que tenemos que hacer cuando nos enfrentamos a una proposición de ley que es de iniciativa popular es tratarla con respeto a todas aquellas personas que altruistamente recogieron firmas (palmoteos), realizaron un trabajo altruista para traernos hoy aquí esa norma, y eso es muy importante que, como diputados que representamos a toda la ciudadanía canaria, lo tengamos presente. Y nuestro deber, una vez llega ese texto -insisto, por vía de iniciativa popular-, lo que tenemos que hacer es mejorarlo en la medida de nuestras posibilidades. Y creo que ha sido un poco el convencimiento que hemos tenido la mayoría de los grupos parlamentarios de esta Cámara, un texto que, sin duda, tenía muchas cuestiones técnicas que había que depurar, corregir y mejorar.
No podemos tratar a todos los ayuntamientos por igual, y no es lo mismo un ayuntamiento que tiene un jardinero e ingenieros agrónomos y tiene un propio vivero que un ayuntamiento que tiene a una persona multiusos porque es un microayuntamiento que apenas tiene personal. Por lo tanto, no les podemos incardinar las mismas obligaciones a unos o a otros, porque son 88 municipios con realidades muy diferentes. Ante esta cuestión, creemos que este borrador se ha mejorado pero todavía tenemos a la propia federación de municipios de Canarias que nos está llamando la atención y nos está haciendo ver que también hay cuestiones que tenemos que mejorar, mejorar porque, insisto, la realidad municipal es muy dispar.
Y ante eso lo que se ha intentado con esta iniciativa es precisamente eso: mejorarla en todos aquellos aspectos, sobre todo, respetando el principio favor arboris. Es un poco lo que ha inspirado esta norma, pero también teniendo en cuenta la realidad municipal, insisto, sobre todo en cuestiones tan básicas como es la propia poda. Estamos hablando de diferentes tipos de poda que se han tratado, sobre todo en la ponencia de la ley, donde se han precisado y mejorado todas aquellas cuestiones que venían un poco vagas. Además, recordemos que estamos hablando de un texto normativo. No podemos hacer una remisión, por ejemplo, un libro blanco que nos permita tener unos parámetros de poda, porque no es una cuestión legislativa que sea acorde y que podamos realizar. Por lo tanto, también a veces estábamos huérfanos de tener una remisión expresa u otra suerte de documentos más prácticos que nos pudiera ayudar a definir mejor qué tipos de poda realizar ante unos casos u otros. Pero creo que entre todos hemos intentado construir una norma que, sin generar disenso, pueda llegar a las conclusiones de que al final los 88 municipios de Canarias van a poder tener la posibilidad de implementarla y aplicarla. También es cierto que también deberíamos hacer un esfuerzo como Gobierno en ayudarlos a su implementación, especialmente al catálogo, porque a veces es complicado que se pueda realizar. Y, sobre todo, también la propia colaboración de los cabildos insulares, que son muy importantes para prestar colaboración administrativa, sobre todo a aquellos municipios menores de 10 000 habitantes.
Creo que ese es el principio que ha inspirado esta norma: la colaboración, el principio favor arboris e intentar conciliar una norma de iniciativa popular con también el convencimiento de que estamos actuando en una norma que a la larga tiene que dar unas ciudades más verdes, más limpias y más resilientes para el futuro.
Muchas gracias.
La señora PRESIDENTA: Gracias, señor Acosta.
Ahora es tiempo de intervención para la Agrupación Socialista Gomera.
El señor RAMOS CHINEA: Gracias, señora presidenta.
Si tengo que decir tres aspectos importantes que han llevado a la consecución de esta ley, yo diría que primero sería, sin duda, el pueblo, ya que es una iniciativa de carácter popular que entró en este Parlamento desde la pasada legislatura; ha recorrido un largo camino hasta hoy, que va a ser su aprobación definitiva.
Otro aspecto importante: yo creo que el letrado don Francisco López... sin duda, sin su apoyo, sin su trabajo, hubiese sido imposible que hubiésemos conseguido el texto final que tenemos de esta ley. El trabajo de consenso que ha llevado con todos y cada uno de los grupos, su trabajo, su rigor técnico y, sobre todo, su predisposición a trabajar durante horas y horas para conseguir el mejor texto posible han sido de alabar.
Otro aspecto importante que le ha dado un impulso a esta ley es, sin duda, también el Consejo Consultivo de Canarias. Por tres veces ha tenido que ir esta ley a ser examinada por el Consejo Consultivo, y sus apreciaciones han sido tenidas en cuenta en el texto final, y sin esas apreciaciones hubiese sido imposible tener una ley con ese rigor y ese carácter técnico que tiene esta ley hoy en día, que dista mucho de la que entró en un principio en este Parlamento de Canarias, pero en la que todos y cada uno de los grupos hemos intentado poner lo mejor de nosotros para que saliera ese mejor texto posible.
Y creo también que si hay una palabra que pueda definir a esta ley es "equilibrio", porque es lo que hemos tratado de hacer, mantener ese equilibrio no solo para no ser excesivos con la carga a las Administraciones públicas, en este caso, a los ayuntamientos de Canarias, que, no olvidemos... Esta ley no nace a espaldas de los ayuntamientos de Canarias; de hecho, han comparecido por parte de la Fecam durante el transcurso de estas ponencias en este Parlamento. También incluso tuvimos comparecencias de algunos técnicos municipales que ponían su experiencia a favor de esta ponencia para que consiguiéramos también entender un poco mejor los aspectos que intentábamos tratar, ya que hablábamos de arbolado singular, hablábamos también, obviamente, de esa poda, de los tipos de poda que se pueden hacer, pero teníamos en cuenta también otro factor muy importante, y es que la seguridad de las personas estuviese por encima de todo.
Quiero agradecer también a la señora Vanoostende el carácter que ha tenido también durante esas ponencias. Sabemos que ha tenido que ceder en muchas también de sus iniciativas o de sus ideas por el bien de alcanzar ese consenso, y quiero agradecérselo hoy desde esta tribuna. Y al final hemos conseguido yo creo que la mejor ley posible. Obviamente, habrá aspectos que tenemos que afinar. Y otro aspecto importante es que ahora no dejemos solos a los ayuntamientos, porque muchos ayuntamientos, de los 88 que componen Canarias, no tienen las oficinas técnicas suficientes para desarrollar esta labor, no tienen el personal suficiente para realizar esas podas de manera acertada o correcta y, por lo tanto, para la elaboración de esos catálogos también van a necesitar de las Administraciones superiores, ya sean los cabildos o el propio Gobierno de Canarias.
Por lo tanto, quiero finalizar felicitando a todos y cada uno de los ponentes de los grupos parlamentarios porque creo que hemos hecho una gran labor.
Muchas gracias.
La señora PRESIDENTA: Gracias, señor Ramos.
Nueva Canarias-Bloque Canarista. Señora Hernández.
La señora HERNÁNDEZ JORGE: Gracias, presidenta.
Democracia participativa. Esta ley, sin duda, camina en ese sentido. Legislamos hoy o aprobamos una ley hoy que nace de una iniciativa popular, de la calle, de colectivos, de entidades que llevan décadas trabajando en defensa del arbolado, de las zonas verdes, de la protección del paisaje, y con esto, por tanto, cumplimos un mandato popular de que este Parlamento legisle a favor de las zonas verdes.
Yo quiero agradecer, además, el trabajo, la perseverancia de todas estas personas y colectivos que han hecho que hoy tengamos este marco regulatorio. También agradecer a los colectivos y a las personas de reconocido prestigio que han participado en la ponencia, en la comisión, para ayudarnos a sacar el mejor texto, porque no ha sido un texto fácil. Aunque pueda parecer que legislar en torno a la protección del arbolado y las zonas verdes es sencillo, no lo es porque concurre aquí también la participación de todas las Administraciones canarias, con especial protagonismo de los ayuntamientos. La falta de recursos técnicos, la falta de personal de mantenimiento de zonas ajardinadas o de zonas verdes, sobre todo en municipios pequeños, ha sido un inconveniente que hemos intentado salvar mejorando el texto y poniendo mucho énfasis en la obligación legal que tienen los cabildos de apoyar a esos ayuntamientos de poca población, de pequeña población, para dar ese soporte técnico a través de las oficinas técnicas de los cabildos en este sentido.
Por tanto, hoy sacamos una ley consensuada con todos los grupos parlamentarios, después de un esfuerzo de diálogo constructivo, y hemos aunado el interés del árbol, el interés de las zonas verdes con el interés de la comunidad de las personas, con el interés de los municipios y de los ayuntamientos, porque defender el árbol, las zonas verdes no solo es una cuestión de paisaje, que lo es, ni siquiera es solamente una cuestión medioambiental, que también lo es, es una cuestión de salud pública, de justicia social y de lucha contra el cambio climático.
En la ley canaria de protección del arbolado se reconoce que los árboles no son mobiliario urbano, que no son farolas ni bancos, que son seres vivos esenciales para el equilibrio de nuestras ciudades, una ley que establece claramente los beneficios de las zonas verdes en las grandes urbes. Los árboles purifican el aire, capturan CO2, regulan la temperatura, reducen el ruido, filtran partículas contaminantes, generan sombra y sostienen la biodiversidad urbana. Esto significa que sin árboles las ciudades son más calientes, más contaminadas, más hostiles y también más injustas.
Hay de sobra evidencias científicas. Una cosa es el consenso y otra cosa es la evidencia científica, y hay evidencias científicas de que las zonas verdes generan salud y bienestar. Lo confirma la OMS a través de diferentes estudios, que las zonas verdes reducen las enfermedades respiratorias, bajan los niveles de estrés y de ansiedad, disminuyen la mortalidad prematura. Y también investigaciones y revistas de renombre, de prestigio, como The Lancet, aportan datos para afirmar que los barrios con más árboles tienen mejor salud mental, menos depresión -tanto que hemos hablado estos días de salud mental-, más cohesión social.
Por tanto, ante la crisis climática que nos azota, el arbolado, las zonas verdes son, sin duda, una barrera de defensa. Cuando hablamos de la lucha contra el cambio climático, que sí es una lucha ideológica, evidentemente, de lo que hablamos es de parar la contaminación del planeta. Hasta un niño de cinco años estaría de acuerdo con que respirar aire limpio es mejor que respirar aire contaminado, y para eso el medioambiente necesita ser protegido.
Yo hablaba también de la justicia social, y es cierto, porque la crisis climática no afecta por igual a toda la población, afecta de manera más fuerte a los mayores, a la infancia, a las personas trabajadoras, a los barrios con menos zonas verdes. De manera que apostar por el arbolado y por las zonas verdes también es una cuestión de justicia social.
Por tanto, yo creo que estamos dando un paso importante. Quiero agradecer a todos los grupos ese ánimo de diálogo y, sobre todo, a la señora Vanoostende, que... (Corte automático del sonido).
La señora PRESIDENTA: Gracias, señora Hernández.
Grupo Parlamentario Popular. Interviene el señor Ester Sánchez.
El señor ESTER SÁNCHEZ: Muchas gracias, señora presidenta. Señorías.
En primer lugar, como no puede ser de otra manera después de una ponencia de ley, quiero agradecer el trabajo con los distintos grupos parlamentarios; desde luego, ha sido fácil trabajar e intentar llegar a acuerdos en esta ley. Y, por supuesto, gracias a todas esas personas que trajeron aquí esta ley, esa iniciativa legislativa popular, todas esas personas que plasmaron su firma en un documento para poder traer una ley como esta al Parlamento de Canarias, que realmente, bueno, en mi caso, en ese trabajo hemos todos aprendido muchas cosas al respecto, y sobre todo en materia urbana. Gracias también a todos los expertos que han venido y que se han puesto a disposición para darnos su opinión al respecto en materias tan diversas como la arquitectura, la naturaleza, el medioambiente, que creo que ha sido fundamental y vital para constituir esta ley.
Y, como bien decimos, ¿cuál es la finalidad de esta ley? Pues la finalidad de esta ley es preservar el árbol urbano, preservar esas zonas verdes y preservar una ciudad o unos entornos urbanos mucho más saludables y mucho más, bueno, positivos para lo que es la ciudadanía, con una vida, como he dicho, para sus ciudadanos mucho más saludable, donde tenemos ciudades donde predominan el cemento, los hierros, los asfaltos, y eso al final hace unas ciudades, como bien decía la portavoz de Nueva Canarias, mucho más agresivas y que van en contra, por supuesto, de la salud de sus habitantes. Por eso, tenemos encarecidamente que destacar que esta ley va a mejorar esa vida y va a hacer que las ciudades sean muchísimo más saludables.
Se está haciendo también una labor por parte del Gobierno de Canarias a través del área de Transición Ecológica, donde también, bueno, están trabajando en todos esos refugios y corredores verdes, a efectos también de ese cambio climático para la mejora de la vida de los ciudadanos en general. Y creo que eso es importante ponerlo también en valor.
Por lo tanto, lo que intentamos y lo que hemos intentado con esta ley es que sea la mejor ley posible, la mejor ley, que se adapte a tener, como hemos dicho, unos entornos mucho más saludables, donde respetemos, como se ha comentado también, a esos seres vivos, que son todos los árboles o todas aquellas zonas verdes, porque entendemos que no solamente nos van a dar esa calidad de vida, sino también son seres que son indispensables dentro de las ciudades para un mejor entorno y una mejor predisposición de lo que son las ciudades en general.
Entendemos que muchas veces tampoco esto es suficiente. Necesitamos también concienciación, necesitamos formación desde la base, el respetar, también, parte de una educación y una formación; y creo que es importante que no solamente esta ley venga a decirnos cómo debemos tratar cuando tengamos determinadas situaciones con determinados árboles o zonas verdes, sino también ese camino de formación y de concienciación con las distintas instituciones, con las distintas empresas, para poder, como he dicho, ser mucho más positivos y que redunde mucho mejor en lo que es el desarrollo de las ciudades y, sobre todo, en el respeto del medioambiente, de los árboles y todas esas zonas verdes.
Termino diciendo, también, gracias al trabajo de todos estos grupos, porque entendemos que se necesitan leyes que ayuden a construir mejores sociedades y mejorar la vida de los ciudadanos; y también de respetar, que esta ley se basa también en eso, en el respetar a todo lo que son los seres vivos y a todo lo que son las zonas verdes y a todo lo que es el entorno urbano, siempre y cuando y siempre que respetemos también, por supuesto, prevaleciendo la seguridad siempre de todas las personas.
Gracias a todos y, en último lugar, gracias al letrado, a don Francisco, por el trabajo que ha hecho, que creo que ha sido un trabajo magnífico, y, desde luego, que entendemos que esto es gracias a la... (Corte automático del sonido). (Palmoteos).
La señora PRESIDENTA: Gracias, señor Ester.
Grupo Nacionalista Canario. Interviene la señora Évora.
La señora ÉVORA SOTO: Gracias, señora presidenta. Buenos días, señorías.
En primer lugar, quería agradecer el talante de todos los grupos, de los diputados de los distintos grupos por llegar al consenso para el texto de esta ley. También agradecer a todos los ponentes que han participado en las distintas ponencias, a los expertos, a la gente de la federación de municipios, es decir, a todos los que nos han aportado claridad para consensuarla, también. Y de forma especial quería agradecerle al letrado, a Francisco Javier López, por la paciencia y el trabajo realizado para que al final tengamos este texto y que lo podamos hoy aprobar.
Señorías, como ya se ha dicho, esta ley es el resultado de una iniciativa legislativa popular presentada en la legislatura anterior y respaldada por 18 000 firmantes. Nace, por tanto, con un fuerte respaldo social y un objetivo muy claro, dotar a Canarias de un marco normativo que garantice un patrimonio arbóreo muy diverso, en buen estado, protegido, seguro y resiliente. Partiendo de esta premisa, desde el Grupo Nacionalista Canario hemos trabajado para sacar adelante una ley con el mayor consenso posible, pero sin perder de vista su finalidad última: la protección del arbolado urbano y del arbolado de especial protección en Canarias.
El propio preámbulo de la ley, que ya se ha comentado, señala que el peso principal de su aplicación recaerá sobre los ayuntamientos. Por ello, hemos defendido en todo momento que se trate de una ley operativa, sencilla de aplicar y realista, teniendo en cuenta que no todos los municipios cuentan con los mismos recursos ni con el mismo personal técnico. También quiero señalar en este punto que muchas de las acciones que se plantean en esta ley ya los ayuntamientos las están haciendo.
Así que, con este espíritu, y entendiendo que no debíamos incrementar la carga administrativa de las entidades locales, se han debatido algunos puntos que ya han señalado. Hemos diferenciado lo que es personal cualificado del técnico competente, es decir, personal cualificado es aquel que, por su experiencia, formación, cuenta con los conocimientos suficientes en la materia, mientras que el técnico competente son los profesionales titulados con competencias reguladoras por la legislación vigente.
Asimismo, quisimos distinguir claramente la tala de la poda. La tala, como una intervención de mayor impacto, que implica un abatimiento o eliminación del árbol, requerirá siempre un informe de un técnico competente, dada su trascendencia. En cambio, la poda, que es una actuación habitual en la gestión diaria de parques y jardines, una intervención más sutil, que no debe perjudicar al árbol. Por ello, consideramos adecuado que pueda ser autorizada o valorada por el personal cualificado, tal y como existe en la mayoría de las plantillas municipales, evitando así obstáculos innecesarios para su gestión.
También se habla dentro de la ley de los regímenes sancionadores o del inventario municipal del arbolado, donde lo que se plantea es que cada municipio lo adapte con base a su realidad.
En definitiva, se han incorporado correcciones y mejoras a lo largo del proceso, siempre guiadas por una preocupación común: proteger al arbolado, pero haciéndolo de manera que la ley sea percibida como un instrumento útil, positivo y asumible. Lo que también quisimos evitar es que por culpa de una regulación excesivamente compleja se produzca un efecto contrario y se genere rechazo ante los árboles o hacia su gestión.
Señorías, este proyecto de ley pretende que Canarias avance hacia una cultura de mayor respeto, cuidado y valoración de su arbolado urbano, una ley que aporta protección y claridad, pero también herramientas prácticas para quienes deben aplicarlas; en definitiva, una norma que aspira a mejorar la calidad de vida de nuestras ciudades y pueblos, preservando un patrimonio natural que pertenece a todos.
Muchas gracias.
La señora PRESIDENTA: Gracias, señora Évora.
Bueno, finaliza el debate el Grupo Socialista Canario, y lo hace la señora Vanoostende Simili.
La señora VANOOSTENDE SIMILI: Señora presidenta. Señorías.
Hoy es un día importante. Hoy traemos a este pleno la ley de protección del arbolado urbano y de arbolado de especial protección de Canarias, después de mucho tiempo de esfuerzo colectivo, después de muchos momentos en los que parecía que no iba a ver la luz, y lo hacemos con la misma convicción que nos ha guiado desde el principio: defender la vida que sostiene nuestra vida, porque si algo debemos recordar hoy es que los árboles son mucho más que parte del paisaje.
Pero si esta ley existe es porque miles de personas vieron esta necesidad antes que nosotros, personas que entendieron que había un vacío, una carencia del sistema y decidieron llenarlo con compromiso, sensibilidad y acción, personas que redactaron un texto, recogieron firmas, generaron conciencia y nos trajeron un mensaje claro, que la sociedad civil puede reparar lo que las instituciones a veces tardamos en ver. A todas y cada una de ellas, gracias. Gracias también a algunas de ellas que nos acompañan hoy de los colectivos: gracias, Silvia; gracias, Carmen; gracias, Adela. La política necesita más de ese impulso cívico, más de esa mirada que nace del amor por la naturaleza y por la vida, personas que aportan su tiempo y su energía por el bien común.
Desde el Grupo Socialista trabajamos esta ley con la misma convicción, presentamos propuestas para reforzar la protección del arbolado, propuestas serias, asesoradas por ingenieros, expertos en gestión de zonas verdes de la ciudad de Canarias, a los que desde aquí también me gustaría agradecerles las aportaciones, propuestas como esos planes de gestión, porque los árboles necesitan planificación y cuidado, no improvisación, medidas de defensa ante obras y eventos para evitar daños que después son irreversibles, y un régimen sancionador claro, que diera seguridad jurídica y garantizara que proteger los árboles es una obligación real, no solo un deseo. Muchas de ellas han decaído porque no han tenido el apoyo de los grupos de gobierno.
Hemos llegado a un consenso de una ley de mínimos. No renunciamos a esta ambición ecológica que defendimos, pero sí creemos que lo urgente es avanzar, y avanzar significa aprobar esta ley, aunque sea una ley de mínimos, una ley de solo ocho artículos, porque es un paso adelante, es un punto de partida, porque cada árbol cuenta y porque sin árboles, señorías, no hay ni ciudades ni pueblos posibles.
Por eso, aunque esta ley no es tan ambiciosa como deseábamos, vamos a apoyarla, porque nuestros árboles no pueden esperar. Cada árbol protegido es un paso a esas ciudades más sanas, más verdes y más justas, y porque tenemos la responsabilidad moral de situar la vida, toda la vida, en el centro de nuestras decisiones.
Tenemos claro que hay que acompañar a los ayuntamientos. Por eso, desde el Grupo Socialista propusimos, hemos propuesto una enmienda al presupuesto de la Comunidad Autónoma de Canarias para apoyar técnicamente a los ayuntamientos en el desarrollo de esta norma, enmienda que esperamos que los grupos del Gobierno también apoyen.
Me gustaría terminar agradeciendo el trabajo al letrado, a don Francisco López, que ha sido imprescindible para llegar hasta aquí, a los servicios de la Cámara y también a todos los grupos parlamentarios, que han contribuido al consenso y a que lleguemos a este texto. Señorías, que esta ley sea una semilla y que juntos sigamos sembrando futuro. (Aplausos y palmoteos).
La señora PRESIDENTA: Gracias, señora Vanoostende.
Llamamos a la votación. (Suena el timbre de llamada a votación).
Señorías, procedemos, en primer lugar, a la votación de las enmiendas vivas y, en segundo lugar, el dictamen de la comisión por bloques.
Iniciamos la votación de las enmiendas, llamando a votar el bloque 1. Votamos.
Votos totales emitidos, 65: sí, 4; no, 61; abstenciones, 0.
Queda, por tanto, rechazado.
Ahora procedemos a la votación del dictamen de la comisión en todos sus términos. (El señor Campos Jiménez pide la palabra).
Sí, dígame, señor Campos.
El señor CAMPOS JIMÉNEZ (desde su escaño): Sí, simplemente que la intención del voto de nuestro compañero es en sentido contrario a estas enmiendas. Simplemente que conste en el acta.
La señora PRESIDENTA: Queda anotado... en los letrados. Perfecto. En sentido contrario.
Muy bien, pasamos ahora a la votación del... (ininteligible) del dictamen de la comisión en sus términos, en la medida en que no ha sido aprobada la enmienda.
Procedemos al dictamen de la comisión, bloque 2. Votamos.
Votos emitidos, 65: sí, 62; no, 3; abstenciones, 0.
Queda, por tanto, aprobado.
Y ahora bloque 3, la autorización al letrado para realizar las correcciones que considere convenientes.
Votamos.
Votos totales emitidos, 65: sí, 65; no, 0; abstenciones, 0.
Queda, por tanto, aprobado.
Gracias, señorías. Hemos finalizado el debate. (Aplausos).
